Albacete, 1/2/09 Editada una guía del ruido para conocer los efectos de la contaminación acústicaANA MARTÍNEZ
Diseñada por la empresa de educación ambiental y gestión cultural Plano Gusano, la guía define a lo largo de sus casi cincuenta páginas qué es el ruido, los efectos que tiene sobre las personas, las fuentes de contaminación acústica, las vías de reclamación ante un exceso de sonido y cómo este fenómeno tiene cabida en internet como fuente de información a nivel mundial. Este trabajo de campo -que llegará a centros educativos de la capital- define el ruido como «el sonido exterior no deseado o nocivo generado por actividades humanas», donde se incluye también «el ruido emitido por los medios de transporte por emplazamientos de actividades industriales». Es decir, que el ruido es «un sonido no deseado» que tiene consecuencias negativas para la salud pues afecta directamente a la atención, la comunicación, la concentración, el descanso y el sueño, situaciones que, reiteradas, pueden ocasionar estados crónicos de nerviosismo y estrés lo que, a su vez, generan trastornos psicofísicos, enfermedades cardiovasculares y alteraciones del sistema inmunitario. Estructurada en siete módulos o apartados, la guía del ruido relaciona la contaminación acústica con la calidad de vida y apunta con el dedo aquellas actividades más agresivas para la misma: los claxon de los vehículos, el interior de las discotecas, las motocicletas sin silenciador e, incluso, incluye el alto sonido que se produce en el interior de una oficina. Pero profundizando en las fuentes de contaminación acústica, este estudio de Plano Gusano descubre que casi un 80% del ruido excesivo lo produce el transporte a motor, el 10% corresponde a las industrias, el 6% a ferrocarriles y el 4% a la «vecindad», entendiendo como tal el ruido que se produce en bares, locales públicos, pubes, talleres industriales..., así como de conductas o comportamientos que sobrepasan lo que se denominan relaciones de «buena vecindad». La guía del ruido no deja al margen el interés de los consumidores, de tal forma que en su quinta y sexta parte ofrece las claves de todas las vías de reclamación existentes ante un problema de ruido y las páginas web que se pueden rastrear en internet relacionadas con esta contaminación. Finalmente y en su lado más didáctico y pedagógico, la guía propone una decena de talleres para trabajar la identificación de los sonidos, la experimentación de la resonancia, el ensordecimiento temporal o los efectos del ruido, entre otros asuntos de interés.
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