Granada, 23/01/09 La escuela de flamenco denunciada abre de nuevo tras obtener permiso municipalEl Carmen de las Cuevas defiende que sus instalaciones cumplen con la normativa de ruido; Medio Ambiente anula el cierre tras intentar medir en casa de la denuncianteROCÍO MENDOZA
Entendían ambos que el Ayuntamiento debió notificar la visita, formalmente y por escrito, y no de forma sorpresiva y sin ninguna orden porque no se puede entrar en un domicilio sin un procedimiento correcto. De ahí que rechazaran la prueba de ruidos en la vivienda, hasta tanto la misma se haga con todas las garantías y conjuntamente con las restantes comprobaciones que exige la sentencia ya citada. Una medición antiguaEn un decreto al que ha tenido acceso IDEAL esta semana, los técnicos municipales hacen constar tal circunstancia y aportan, en el mismo decreto, una medición de ruido que se realizó en la escuela de flamenco en el año 2007, en la que los técnicos concluyen que los niveles de ruido se encuentran dentro de la legalidad.
A pesar de aquella medición, las denuncias de la vecina se siguieron sucediendo, al entender que el problema no estaba solucionado. Algo que los directores del centro niegan categóricamente. Con los citados datos, un mes después de ordenar el cierre, el Ayuntamiento anula ahora su orden para conceder la reapertura y emplaza a la vecina a que concierte la visita de comprobación con los servicios municipales cuando así lo estime pertinente. De este modo, y tal y como señala el letrado de la afectada, se ha cumplido la sentencia del juez «sólo formalmente» por eso considera que «sólo cubre el expediente». Además, estima Antonio José García Cabrera que «constituye un auténtico escarnio que el Ayuntamiento tardara casi tres años en hacer la primera medición de ruidos tras una multitud de denuncias de la afectada y ahora, sin comprobar nada de lo que le obligaba la sentencia, tarde menos de quince días hábiles en reabrir una actividad pese a que el juez obligaba a comprobar que todas las causas que habían provocado la paralización habían cesado -no sólo el ruido en zonas reservadas para el baile, también uso de terrazas, jaleo de madrugada, ruido de extractores y otras máquinas, bar no autorizado, etc.- y que toda la actividad se ajusta completamente a la licencia». Por su parte, desde el Carmen de las Cuevas sostienen que cumplen la legalidad a la perfección. «Los estudios de baile están debidamente insonorizados y cumplen con todas las normas legales exigidas para realizar la actividad» para la que tienen licencia. En un escrito remitido a IDEAL por la copropietaria de la escuela, Carmen Linares Gil, denuncia que son ellos los que se ven «acosados continuamente» por la vecina, «una mujer que dedica su vida a buscar la forma de conseguir cerrar nuestro establecimiento». Recuerda el escrito que «con su tenacidad ha conseguido cerrarnos en dos ocasiones, aunque por poco tiempo y siempre por cuestiones que cualquiera calificaría como secundarias, como el que los aires acondicionados no se reflejaban en la licencia o el uso de espacios no contemplados en la misma». Y recuerda las mediciones -como la citada anteriormente, incluida en el último decreto de reapertura- que siempre les han dado la razón. Más recursosA pesar de todo ello, el letrado de la parte denunciante anuncia que «seguirán hasta el final con los procedimientos judiciales que sean precisos para defender sus derechos, dada la desigualdad de trato que sufre su cliente y que se sigue sin comprobar por Medio Ambiente que la actividad se ajusta a la licencia». Desde el Carmen de las Cuevas, y a través el citado escrito, recuerdan que la sentencia de Lo Contencioso habla de la reapertura concedida en 2006, y pide el juez al Ayuntamiento que repita la inspección con todas las comprobaciones necesarias, incluida la de ruidos. Lo que no significa que ellos lo incumplan, sostienen. «La situación resulta paradójica, porque desde el 2006 hasta ahora la licencia ha sido ampliada e inspeccionada de nuevo en más de una ocasión y han sido realizadas otras mediciones de ruido favorables», versa el escrito. Y añade: «Siempre hemos respetado a nuestros vecinos», concluyen. Los directores de la escuela no recurrieron la sentencia al estar seguros de que cumplían con la legalidad y estar dispuestos a que el Ayuntamiento realizase las comprobaciones necesarias. Algo que, por el momento, está por hacer en casa de la denunciante. rociomendoza@ideal.es
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