Granada, 18/01/09 El virus del ruidoESTEBAN DE LAS HERAS BALBÁSDICEN todas las encuestas que el ruido y la crisis económica son dos de los temas que más preocupan a los granadinos, pero es mentira. Lo que más preocupa ahora a Granada es la dimisión de Ramón Calderón como presidente del Real Madrid. Y entre la gente del fútbol local este abandono de los despachos del Bernabéu por el abogado palentino les excita más que la lenta agonía del Granada CF, sin directiva, sin patrimonio, sin rumbo y sin apenas puntos. O sea que los entrevistados que en las mencionadas encuestas afirman eso de que les molesta el ruido es sólo porque queda tan bien como asegurar que en la tele únicamente ven los documentales de La 2. Viene esto a cuento porque el viernes el Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida y las Cátedras José Saramago y Fernando de los Ríos organizaron una jornada para hablar de la contaminación por ruido en Granada y apenas asistieron 40 personas. Y, francamente, fue una jornada interesante e intensa en la que se dio un repaso a los efectos del ruido sobre la salud, se expusieron datos sobre la protección jurídica contra el ruido y las acciones desde el ámbito municipal para terminar con una mesa redonda en la que se habló de los derechos lesionados, la perspectiva del ruido desde el punto de vista ecológico y de los barrios y de la ruptura del paisaje sonoro. Pero ya digo, 40 oyentes -y soy generoso en el cómputo-, entre los que se incluía algún miembro del ya famoso 'comando canapé'. Y, como apunto más arriba, entre la gente con la que me vi el resto de la tarde-noche, el palique y la cháchara giraban en torno a la dimisión del mandatario blanco. Pero uno ya está acostumbrado a estas peculiaridades de Granada desde que 'in illo tempore' se organizó una manifestación por la falta de infraestructuras en la capital y la provincia y no acudieron ni los organizadores. Debe ocurrir que los males que nos rodean llevan ya tanto tiempo con nosotros que los hemos asimilado como algo connatural, como un perjuicio necesario. Vamos, como un virus más de los que invaden nuestro organismo. Porque hablando de virus, hay que ver cómo ha empezado el año, con media Granada que se va de vareta, afectada por ese extraño bichito, que deja los cuerpos descangayados, rotos, desmadejados, y que algunos aseguran que es una nueva modalidad de gripe. Rara es la familia que no ha tenido a alguno de sus miembros estos días haciendo viajes continuos al cuarto de baño para librarse de los incómodos 'okupas' que han tomado sus intestinos como soluciones habitacionales. Hasta el año pasado, cuando todavía nos rodeaba la opulencia, los virus eran esos correos extraños que los piratas informáticos metían en el ordenador y destrozaban el disco duro. Ahora, en este regreso al pasado que estamos viviendo, los virus vuelven por sus fueros para seguir siendo lo que toda la vida han sido: unas puñeteras y dañinas alimañas de tamaño microscópico que disfrutan incordiando al ser humano y haciéndole la pascua siempre que pueden... y pueden siempre; si serán 'jodíos' que hasta viven en los quirófanos. Por cierto, que no recuerdo haber oído nada al respecto a nuestras autoridades sanitarias. Bernat Soria -¿sigue siendo todavía ministro de la cosa ésta?- anda enfrascado con los eslóganes de los condones y demás 'chuminaícas', y al parecer, no dispone de tiempo para informar al personal, o tomar medidas profilácticas y preventivas, a fin de que acabe esta catarata de diarreas y colitis. Y si los responsables sanitarios no le dan importancia a este virus, y si la sociedad pasa olímpicamente de las molestias de los ruidos, es que vivimos en Jauja. Tan felices como los marranicos de San Antón, en cuyo honor degustamos estos días su famosa olla.
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