Galicia, 10/01/09 Un conflicto entre Policía Local y Ayuntamiento disminuirá la vigilancia en la movida de BoiroLa situación agrava los problemas denunciados por los vecinos ante el ValedorMarta Gómez
Las desavenencias entre los municipales y el Concello vienen de tiempo atrás, pero los turnos extra que realizaron los agentes durante las fiestas navideñas fueron la gota que colmó el vaso. Según indicó un portavoz, varios agentes tuvieron que renunciar a días de vacaciones porque dos compañeros estaban de baja y ello obligaba a suspender el turno de noche. Lo hicieron, pero piden que las retribuciones por las horas extras que realizan tanto en fiestas como los fines de semana se equiparen a lo que perciben los policías de otros municipios vecinos, como Rianxo o Ribeira, que cobran hasta 50 euros más por realizar este servicio. Como medida de presión para lograr que el ejecutivo local responda a sus demandas, los agentes decidieron que no harán más horas extras. Y ello afectará directamente a la movida, ya que una única patrulla -además de la Guardia Civil- tendrá que ocuparse de controlar a los cientos de personas que cada sábado acuden a Boiro de fiesta y de que los locales de ocio cumplan con la normativa de ruidos y los horarios de cierre. Por su parte, el edil Gerardo Piñeiro aseguró que se estaba negociando con la Policía Local una subida salarial que equipararía su retribución por las horas extra a las de los agentes de los ayuntamientos vecinos. QuejasPero en el tema de la movida ya llueve sobre mojado, y esto es lo único que le faltaba al gobierno de Deira, que el lunes tendrá que rendir cuentas ante el Valedor do Pobo sobre las medidas adoptadas para atajar los problemas derivados de las noches de fiesta en la localidad. Si se pregunta a los vecinos afectados, la respuesta es contundente: el Concello no ha hecho nada. Entre lo que no ha hecho figura el incremento de la vigilancia policial los fines de semana. Aseguran que no hay ningún tipo de control sobre los jóvenes que se reúnen en las calles boirenses, que causan alborotos y desperfectos y que organizan botellones en los callejones del centro de la localidad. Otro vecino apuntaba directamente que la policía no existe durante los fines de semana. Otro problema es el de los establecimientos de ocio. Los afectados, que en su día crearon una plataforma formada por unos 200 vecinos, afirman tajantemente que hay un buen número de negocios que deberían estar cerrados desde hace tiempo porque «incumpren todas as normas, de horario, de insonorización e de todo. Hai casos de xulgado de garda», señalaba uno de ellos. Todo esto lo plantearán el lunes ante el Valedor.
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