Huesca, 29/07/08 Los niños de la botellaPor Rafael TORRES
Los niños de la botella, no tan niños pero sí más pueriles e irresponsables que los niños de verdad, a punto han estado de linchar, aunque de algún modo lo han hecho, a una familia de una ciudad salmantina que denunció su botellón infecto, esto es, que no se resignó a su tiranía, y anteanoche mismo, unos policías locales fueron agredidos en otro botellón por intentar cumplir con sus obligaciones. Granada, y recientemente La Coruña, han conseguido erradicar, mediante la modalidad de mandar a los zánganos a desfogarse a un descampado, ese fenómeno delincuente que los ayuntamientos y el gobierno han permitido y en ocasiones fomentado, pero quedan sitios, que habrá que ir denunciando para público escarnio y punición judicial según solicitan las víctimas, donde la magnitud del horror callejero de jueves a domingo sólo es comparable con la mendacidad de sus autoridades locales. Los niños zánganos del botellón, ¿habrán de escribir ellos el futuro?
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