Galicia, 22/07/08 ACUSACIONESBaiona culpa al noitebús de la Xunta del vandalismo de jóvenes viguesesEl Concello miñorano dice que no puede controlar la avalancha de chavales que llegan para emborracharse
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![]() Los jóvenes sin control suponen un riesgo para la seguridad ciudadana |
La mayoría de ellos llegan de Vigo. El macrobotellón de la ciudad olívica casi ha desaparecido durante el verano. Muchos lo hacen gracias al noitebús, el programa subvencionado por la Xunta para ofrecer una alternativa al uso del coche para desplazarse a zonas de movida nocturna.
Regresan a sus casas al amanecer y algunos muestran una actitud muy violenta después de una noche de excesos. Atacan el mobiliario urbano, vuelcan contenedores de basura, se pelean, rompen cristales, hacen sus necesidades en las puertas de las casas, despiertan a los vecinos con sus gritos e irrumpen en la carretera general poniendo en peligro su integridad y la de los automovilistas.
El Ayuntamiento no está dispuesto a que desde las administraciones públicas se fomente la llegada masiva de jóvenes con la única finalidad de emborracharse.
El alcalde, Jesús Vázquez Almuiña, solicitó ayer formalmente a la Consellería de Política Territorial que suspenda el servicio del noitebús entre Vigo y Baiona, que califica de «botellón subvencionado». La ruta entre Vigo y Baiona es la más utilizada de todas las líneas de este servicio que, por otra parte, el Ayuntamiento no ha solicitado. Más de 4.000 jóvenes la utilizaron durante la pasada temporada de verano.
El gobierno municipal ha pedido también una mayor presencia policial al Ministerio del Interior para garantizar la seguridad ciudadana. Las alteraciones del orden público superan las posibilidades de los agentes locales y de la Guardia Civil El botellón de Vigo se reproduce durante el verano en un municipio que no lo puede hacer frente porque no tiene los mismos medios que una gran ciudad.
| Los conductores piden protección policial para hacer su trabajo |
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Coger un autobús en Baiona un sábado o un domingo entre las seis y las nueve de la mañana puede resultar bastante desagradable para los usuarios. Hay que soportar a decenas de jóvenes sin control, drogados o en estado de ebriedad, que regresan a sus casas después de una noche de jolgorio.
Quienes más lo sufren son los propios conductores de la empresa ATSA. En más de una ocasión han tenido que solicitar auxilio a la policía local ante el comportamiento agresivo que muestran algunos usuarios. Los vándalos han destrozado asientos y roto lunas de los autocares en más de una ocasión.
CalvarioLa espera en las paradas de autobús también puede resultar un calvario. El pasado domingo unos jóvenes practicaban el «lanzamiento de rueda de cochecito de bebé» en la carretera general. Y hace quince días les dio por «torear» a todos los vehículos que pasaban por la avenida frente al puerto pesquero.Las molestias de la movida nocturna genera cada fin de semana una oleada de quejas vecinales en el Ayuntamiento. El ruido que genera en la calles es una de las principales amenazas para el turismo, según un estudio de la Universidad de Santiago. |
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