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Pamplona, 30/04/08

Las protestas vecinales contra los ruidos de Telefónica en Berriozar llegan a los tribunales

La compañía recurre el requerimiento municipal para que cumpla la legalidad

El Ayuntamiento ofreció otra ubicación en el polígono para resolver un problema que lleva siete años enquistado
Beatriz Serna

Protestas contra local Telefónica
El local de Telefónica, abajo, y quejas en las viviendas. Foto: Javier Bergasa
Las protestas que iniciaron hace siete años los residentes de un edificio de la calle Ezkaba de Berriozar contra Telefónica llegan a los tribunales. La compañía es propietaria de un bajo del inmueble y en él instaló una maquinaria que emite ruidos superiores al nivel de decibelios permitido por la ley, según aseguran los residentes.

El Ayuntamiento de la localidad, tras varias sonometrías positivas realizadas por la Policía Local, pidió a la empresa que se ajustase a los niveles establecidos. Sin embargo, Telefónica sostiene que cumple con la normativa y ha recurrido el requerimiento municipal al Tribunal Administrativo.

En el interior del local, afirman desde el Consistorio, hay torres que dispensan ADSL al municipio, Aizoáin y Buztintxuri.

Las vibraciones que emiten otras máquinas, que refrigeran las torres, se propagan a través de la estructura del edificio, siendo así los últimos pisos del portal 3 los más afectados. Tras haber acudido en vano al Defensor del Pueblo, a Consumidores Irache y a la anterior corporación municipal, la comunidad de vecinos está dispuesta a seguir adelante y acudir a los juzgados como parte afectada si fuera necesario.

El actual alcalde, Xabier Lasa Gorraiz (NaBai), explicó que antes de llegar al Tribunal Administrativo, el Consistorio ofreció a un precio "muy económico" una ubicación alternativa a Telefónica para colocar sus máquinas en el polígono industrial de la localidad, pero la compañía se negó porque, según dijeron, el coste del traslado era excesivo.

Los residentes sólo quieren que las molestias cesen, sobe todo, por la noche. El ruido, comentaron, se asemeja al que emite una campana extractora de humos y surge de repente a altas horas de la madrugada. El nivel de decibelios permitido es de 30 en horario nocturno y en algunas mediciones se veían cifras de 38, 43 y hasta 54 decibelios.

"No pedimos que se marchen, pero sí que aíslen debidamente el local. Dijeron que lo habían hecho, pero seguimos oyendo ruidos muy molestos", explicó Isabel Zerreira. "La compañía no habla con nosotros. Se ve que estamos luchando contra un gigante de hierro pero no nos podemos rendir. Algo raro e ilegal pasa dentro de ese local y nosotros somos los perjudicados", concluyó Marisa Verano.

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