A Coruña, 29/09/07 Sada dejó atrás el `botellón´El Concello sadense implantó en 1998 la prohibición de beber en la calle que el Ayuntamiento coruñés se resiste a aplicarJosé Manuel GutiérrezFrente a los gobiernos municipales que argumentan la imposibilidad de actuar legalmente contra el fenómeno del botellón, algunos ayuntamientos españoles han preferido aprovechar la legislación vigente para evitar las molestias a los vecinos. El Concello de Sada fue uno de los que optó por esta vía ya en 1998, puesto que en esta localidad se producían grandes aglomeraciones de jóvenes en las noches de los fines de semana -especialmente en el verano- que motivaron las quejas de los residentes afectados. El equipo de gobierno que entonces presidía Ramón Rodríguez Ares elaboró una ordenanza municipal que prohibía el consumo de bebidas alcohólicas en cualquier tipo de espacio público y basó esta normativa en los contenidos de la Ley de Seguridad Ciudadana y en la Lei de Drogas de Galicia. Hasta ese momento, se habían producido incidentes violentos en el extremo de la playa conocido como O Curruncho, donde se destrozaron varias antenas parabólicas, al tiempo que el lugar se acumulaban con frecuencia residuos y se generaban malos olores. Una vez que se aprobó la nueva ordenanza, el Concello puso en marcha una campaña de información e educación que se desarrolló a lo largo de tres años en los institutos de Secundaria del municipio y en los locales de hostelería. Otra de las iniciativas del Gobierno local sadense fue la creación de un Grupo de Seguridad Ciudadana, una sección de la Policía Local que opera en el turno de noche y que se encargó de poner en práctica las actuaciones programadas por el Ayuntamiento para atajar el botellón, no sólo en el terreno de la vigilancia en las calles para evitar que se produzca, sino también en el de la información a los jóvenes y a los hosteleros. La decisión del Concello fue adoptada pese a que sabía de antemano que prohibir beber en la calle es una medida impopular. Las críticas no procedieron entonces de colectivos de todo tipo, sino también de los gobiernos locales de municipios vecinos. El éxito de la iniciativa, que terminó por eliminar el botellón, se tradujo años después en consultas de aquellos mismos ayuntamientos acerca de cuál fue la legislación empleada y de cómo se podría constituir un cuerpo de seguridad similar al creado en Sada. Los cambios de gobierno motivados por las elecciones municipales de 2003 -que llevaron al BNG a la Alcaldía durante siete meses- y de 2007, tras las que los nacionalistas vuelven a gobernar con el apoyo del PSOE, no han supuesto la retirada de la ordenanza que acabó con el botellón. A pocos kilómetros de Sada, el Ayuntamiento de A Coruña manifiesta de forma regular la imposibilidad de establecer una normativa que prohíba el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, debido a una supuesta falta de respaldo legal para aprobarla. Los vecinos afectados han criticado la falta de respuesta del Gobierno local a este problema y le han reclamado una normativa que impida las concentraciones nocturnas. Estos colectivos vecinales hacen mención a los casos de localidades que, al igual que Sada, disponen de una legislación contra el botellón. Entre ellas figuran Granada, Alcalá la Real, Salamanca y Cáceres, esta última muy significativa, puesto que su casco histórico es considerado como el lugar en el que surgió la práctica de beber en la calle, que fue prohibida para garantizar la protección de un entorno incluido en el Patrimonio de la Humanidad.
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