A Coruña, 28/09/07 EL RUIDO NOCTURNO EN LA CIUDADEl Ayuntamiento incumple su propia normativa al tolerar el `botellón´El BNG apoya la idea del alcalde de prohibir beber en la calle siempre que se le ofrezca a los jóvenes una alternativa para seguir consumiendo alcohol "sin molestar a nadie"M. Ballesteros / AgenciasEl Gobierno local anunció el martes la elaboración de una ordenanza de uso de espacios públicos para poner freno al botellón, pero la actual normativa de ruidos, aprobada en 1997, ya prohíbe los comportamientos individuales o colectivos que produzcan "al vecindario una perturbación por ruidos", sobre todo por las noches, y establece sanciones a los infractores de entre 60 y 1.500 euros. La existencia de esta norma, que pretende proteger contra las perturbaciones de los ruidos y las vibraciones, no ha impedido, sin embargo, que las aglomeraciones de jóvenes en calles y plazas, sobre todo en las de Azcárraga y del Humor, se repitan jueves, sábado y domingo, semana tras semana, sin que por parte del Ayuntamiento se hayan tomado hasta ahora medidas concretas para aplicar la normativa que él mismo elaboró hace ya una década. Tras apelar durante meses al derecho de los jóvenes a divertirse y definir el botellón como una "forma de convivencia", el alcalde, Javier Losada, ha tomado la decisión de poner en marcha un plan de choque después de las repetidas protestas de los vecinos de las zonas más afectadas, que han propuesto incluso hacer botellón delante de la casa del propio regidor. Entre las medidas inmediatas anunciadas por Losada, está la de reforzar la presencia policial en los espacios donde se concentran los jóvenes para consumir alcohol y sancionar los actos vandálicos, pero no aquellos que ya se recogen de forma expresa en la ordenanza de ruidos, como cantar, gritar y vociferar, actividades que están prohibidas, sobre todo en las horas de descanso nocturno. Lo que también apunta el Ayuntamiento es la posibilidad de prohibir el consumo de alcohol en la calle, una medida que ha recibido el respaldo expreso del BNG y que ya se ha aplicado en otras ciudades. El primer teniente de alcalde, el nacionalista Henrique Tello, aseguró ayer que su partido apoyará la idea de prohibir beber alcohol en la vía pública siempre que se ofrezca "una alternativa" a los jóvenes para hacerlo "sin molestar a nadie". "La juventud tiene todo el derecho al ocio", señaló el concejal nacionalista, aunque precisó que "no se puede alterar la vida de las personas que no salen por la noche". Tello propone por ello que se busque un lugar en el que los jóvenes puedan hacer botellón "cumpliendo las normas legales y sin molestar". El edil manifestó que esta zona "no sería la ciudad sin ley", si no que habría que comportarse como se hace en los lugares privados. Con esta medida, se plantearía, en opinión del primer teniente de alcalde, "un ocio alternativo" que incluiría "la música, el cine, el teatro y el baile". De forma paralela, Tello cree que también se debería hablar con los negocios de hostelería sobre las tarifas de las copas "para que miren el precio y la calidad" y para que, de esta forma, "la gente beba menos y disfrute más". "Son pocos los que se dedican a destrozar las calles y molestar", agregó el concejal, quien considera que este tipo de comportamientos "no se puede tolerar". Además de Tello, otros dos miembros del Gobierno local se pronunciaron ayer sobre la propuesta de Losada de prohibir beber en la calle y, mientras la concejala de Cultura, María Xosé Bravo, aseguró que el botellón "preocupa mucho" al Concello, el de Deportes, Xan Martínez Caxigal, se mostró esperanzado de que en poco tiempo las protestas de los vecinos acaben viéndose "como una anécdota". "Me gustaría que hubiera soluciones fáciles para problemas complejos pero no existen", lamentó la responsable de Cultura, quien aseguró que la intención de su departamento es ofrecer alternativas de ocio a los jóvenes en la plaza de Azcárraga. "Dimos una importante alternativa de ocio pero cuando terminan las actividades en la plaza vuelven los que hacen botellón", aseguró la edil, quien agregó que desde la Concellería de Mocidade, que dirige la también nacionalista Ermitas Valencia, se está trabajando "para buscar soluciones" al problema. Martínez Caxigal, que hasta hace unos meses era el presidente de la asociación de vecinos de una de las zonas más castigadas por el botellón, la Ciudad Vieja, aseguró que su opinión sobre el consumo de alcohol en la calle es la de cualquier miembro del Gobierno local y se mostró respetuoso con la decisión de sus convecinos de no colaborar en las fiestas del Rosario en protesta por la actitud del Ayuntamiento. "Intentamos buscar soluciones para que los vecinos tengan derecho al descanso sin criminalizar a nadie", indicó el concejal, quien, sobre la protesta de los vecinos del casco antiguo, agregó: "Si los vecinos de la Ciudad Vieja creen que no colaborar en las fiestas es la única solución para hacerse oír, están en su derecho y me parece respetable". El responsable municipal de Deportes se mostró, no obstante, confiado en que el desencuentro de los vecinos con el Ayuntamiento se reconduzca. "Espero que de aquí a que comiencen las fiestas veremos esta situación como una anécdota", indicó el edil en referencia a la festividad del Rosario, que se conmemora el día 7 de octubre. La asociación de vecinos de la Ciudad Vieja, que ahora preside Rosa Quiroga, se ha negado por primera vez en su historia a colaborar en la organización de las fiestas del Rosario y ha convocado una asamblea para el próximo 3 de octubre con el fin de debatir sobre el fenómeno del botellón. Los residentes en la zona barajan como mejores soluciones, entre las medidas que se han puesto en marcha en otras ciudades españolas, la prohibición de beber en la calle o bien el establecimiento de una zona controlada por la policía en la que los jóvenes puedan consumir alcohol y reunirse sin molestar a nadie. Esta misma semana, varios vecinos colocaron en distintos puntos del barrio letreros en los que se podía leer: Botellón igual a barbarie. Losada dimisión, al tiempo que acusan al Concello de falta de iniciativa para atajar un problema que afecta al descanso de los vecinos todas las semanas.
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