La Laguna, 07/09/07 El mapa acústico del aeropuerto Tenerife NorteMiguel Pérez CarballoHASTA ESTE próximo lunes, 10 de septiembre, permanece abierto el plazo de información pública del Mapa Acústico del Aeropuerto Tenerife Norte (también el del Sur) y que es posible consultar, eso sí con cierto trabajo, en www.aena.es. No pierda el tiempo solicitando esta información en el mostrador del aeropuerto, ni en Aena en Madrid, ni pregunte en los ayuntamientos afectados: La Laguna, Tacoronte y Tegueste. La huella sonora del Aeropuerto del Norte dispone de un mágico poder de silenciar voces discrepantes y vence la propia del Cabildo y la de los grupos políticos, que prefieren mirar a otro lado y taparse los oídos. Según los datos de Aena, pudieran estar implicados unos 20.000 tinerfeños por la exposición de niveles superiores a 55 decibelios (A), correspondientes a 6.000 viviendas, de las que unas 600 tienen derecho a aislamiento acústico. Se ha formado una comisión sólo para atender a estas últimas, con los Ayuntamientos de La Laguna y Tegueste, suponiendo que no las hay en Tacoronte. Pero para el resto, ante una clara ocultación de información, quien de verdad va a decidir es Aena. El ruido es perverso. Su exposición prolongada provoca una pérdida de audición, mayor presión sanguínea, insomnio, constricción cardiovascular y aumento de frecuencia cardiaca, dificultades respiratorias e incluso cambios en la química cerebral. Estos efectos en la salud, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en las "Líneas básicas de actuación ante el ruido en las comunidades", favorecen determinadas limitaciones sociales, menor productividad, problemas de aprendizaje -nada menos que se citan 31 centros educativos afectados-, absentismo laboral y escolar, aumento del uso de drogas y accidentes. Se desconoce sí las rutas actuales son las más beneficiosas para la población y sí se implantan tasas que beneficien a los aviones más silenciosos, como por ejemplo en Ámsterdam. Como vemos, un aeropuerto no es inocuo, por las consecuencias para la salud que producen estas agresiones acústicas. Pero también en otros aspectos como la contaminación aérea con deterioro de la calidad del aire con algún caso de lluvia de queroseno, residuos tóxicos que malogren los acuíferos y un factor de inseguridad añadido por los enormes depósitos de combustibles del aeropuerto. El Ministerio de Fomento debería haber concluido este mapa antes del pasado junio por exigencias de la Comunidad Europea, que obliga a poner a disposición de la población la información sobre el ruido ambiental y sus efectos. Los vecinos desconocen la verdadera contaminación acústica de sus viviendas y deberán dar por válidas las simulaciones efectuadas por Aena sin mediciones directas, sin que se hayan instalada sonómetros en el entorno, máxime con nuestras peculiaridades, como el comportamiento del viento por la influencia de la orografía del entorno aeroportuario o con la inversión térmica que puede incidir en aumentos de 5 o 6 dB(A) con relación a la situación normal, al tender a curvarse hacia el suelo las ondas sonoras. Se da por sentado que después de las 23 horas el número de operaciones, por aviones retrasados, es poco significativo y tampoco se tiene en cuenta el ruido de los motores desde las 6 de la mañana. De esta manera, se ha obviado el impacto nocturno que conlleva un límite de menos decibelios, y por tanto repercutiría en un mayor número de personas y de viviendas. Y también se produce otro impacto, aunque sin repercusiones para la salud, por aumento después de la puesta del sol, de la contaminación lumínica, que inciden en las observaciones astronómicas, protegidas según la Ley del Cielo. Las oficinas técnicas de los tres ayuntamientos consultados por teléfono manifiestan que, dado que es competencia estatal, ni alegan ni tan siquiera informan a sus votantes. Sin embargo, una reciente sentencia del Tribunal Superior del País Vasco obliga al Ayuntamiento de Loiu a medir y controlar el ruido generado por los aviones del aeropuerto. La resolución determina que la responsabilidad es municipal, la más inmediata a los intereses de sus habitantes, que no debe considerarse ajena a las demandas de sus vecinos para vigilar el desarrollo de la actividad aeroportuaria y cita normas de Régimen Local. En Madrid, 15 ayuntamientos presentan alegaciones al mapa y la propia Comunidad Autónoma también las presentará. Nuestros tres ayuntamientos no han publicitado ni han comunicado a los vecinos el plazo abierto para alegaciones. Por supuesto, este tipo de exposiciones suele ser en verano aprovechando aún más nuestra indiferencia tradicional por los asuntos que tiene que ver con una verdadera calidad de vida. Llama la atención un detalle significativo, que demuestra lo ajeno que está el mapa a nuestra gente y a los barrios con isófonas altas que ni siquiera menciona con sus nombres oficiales: la Cruz Chica, Coromoto y Camino de la Villa (La Laguna), Los Naranjeros, Lomo Colorado y Mesa del Mar (Tacoronte) o Padilla Alta (Tegueste). En todos ellos tengo amigos o conocidos que han optado por mantener la tele siempre a mayor volumen. El Ministerio de Fomento ha optado por analizar las operaciones del año 2005 porque afirma que necesitaba disponer de un año natural completo. Sólo en el 2006 el número de operaciones ha sido del 8.4% con respecto al 2005. Esto supone una mayor continuidad en la frecuencia de ruidos soportado por al menos los 20.000 vecinos que dice Aena. Se continúa con la política de seguir aumentando el tráfico en el aeropuerto y no se perciben opiniones en contra, salvo ahora con las expropiaciones. Se da por cierto que la cantidad es sinónimo de calidad y llama la atención que todos los medios de comunicación también hacen oídos sordos a esta repercusión de un aeropuerto urbano situado en una pequeña isla, cuando ya disponemos de otro aeropuerto de mayor rango. La calidad de vida de los ciudadanos bajo la huella sonora empeora cada año con el espectacular aumento del tráfico aéreo que el Cabildo no sólo sigue impulsando sino que hasta ha solicitado una ampliación del horario actual. La Universidad de La Laguna, con muchos edificios afectados, debería salir a la palestra. Este mapa es un trabajo parcial, poco riguroso, precipitado y que deja en el aire muchos decibelios sueltos. Los barrios deberán efectuar sus alegaciones o quedarán fuera de juego. El aeropuerto representa una comodidad para Santa Cruz y el norte de la isla, pero no está instalado en un páramo sino en un entorno densamente poblado de La Laguna, por lo que debe tener sus limitaciones y que los vecinos perjudicados tienen derecho a ser informados y a ser oídos. Y los de Tacoronte y los de Tegueste.
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