Málaga, 26/10/07 El Ayuntamiento de Benalmádena tendrá que indemnizar con 15.000 euros a una familia por el ruido en Puerto MarinaLos afectados, un matrimonio holandés, tuvieron que insonorizar su casa, ubicada encima de tres 'pubs', y devolver el alquiler a diez inquilinosPILAR R. QUIRÓS
Pero la alegría de la compra se tornó en desilusión e impotencia cuando se dieron cuenta de que en ese piso no había ser humano con sus facultades auditivas intactas que pudiera dormir con el ruido que generaban tres 'pubs' justo debajo de su portal. Desistieron de pasar en él los veranos y también de alquilarlo, ya que hasta diez inquilinos se marcharon ante «el ruido ensordecedor que tenían que soportar por las noches», según manifiesta el abogado Alfonso José Villegas, que lleva el caso. Pero tras interponer un recurso contencioso-administrativo contra el Ayuntamiento en 1999, el tiempo, ocho años después, y el juzgado contencioso-administrativo número 1 de Málaga les han dado la razón. Y así condena al Ayuntamiento de Benalmádena por ser «responsable de la contaminación acústica sufrida por los actores (el matrimonio holandés) a adoptar las medidas necesarias para el cese de la referida contaminación y pagar los daños y perjuicios causados por su inactividad» que se elevan a 15.175 euros. Esta indemnización cubre los gastos de insonorización de la vivienda, que se elevan a cerca de 6.000 euros (y que no consiguió acabar con el problema), más una cantidad por los alquileres frustrados, en concreto los diez clientes a los que el matrimonio holandés tuvo que devolver el dinero porque entendían que si no podían vivir allí no podían cobrarle lo que habían acordado. Prueba pericialEn todo este tiempo, este matrimonio holandés, que se queja enormemente de que nadie quiere comprar su piso, propició que se realizase una prueba pericial de ruido, de la que da fe la sentencia, y de la que el abogado Alfonso José Villegas explica los resultados de las mediciones que se realizaron un día entre semana (un martes): en el pasillo del edificio de la Urbanización Marina de Benalmádena bloque C, el ruido llegaba hasta los 98 decibelios, o lo que es lo mismo la contaminación acústica que pueden provocar las obras, el transporte pesado y la maquinaria industrial. Dentro de la vivienda de la pareja estas mediciones eran de 71,30 decibelios, es decir el ruido de una pequeña industria o de talleres que, que obviamente, les imposibilitaba dormir a ellos y a sus inquilinos. Como dato, las recomendaciones de la UE indican que durante la noche el nivel de decibelios no debe subir de los 55 recomendados para facilitar el sueño.
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