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Coruña, 27/05/07

Pequeñas máquinas insoportables

Son máquinas pequeñas y de escasa potencia, pero hacen un ruido más ensordecedor que si un Boeing 737 sobrevolara nuestras cabezas. Son las motos a las que sus propietarios, la mayoría chavales con ganas de velocidad, han trucado los tubos de escape para ganar potencia y, de paso, dejar una estela de mal humor entre los viandantes. Por las calzadas de A Coruña circulan decenas cada día, y aunque las ordenanzas municipales prohíben expresamente las manipulaciones en los vehículos que causen ruidos excesivos, estos kamikazes del silencio campan prácticamente a sus anchas ante la casi total pasividad de los agentes municipales, que apenas les multan.
CRISTINA DE LA PEÑA

Las motos manipuladas pueden llegar a 120 dB.
Las motos manipuladas pueden llegar a los 120 decibelios, cuando el límite legal son los 30. PEDRO P.
Es el pan de cada día tener que soportar el ruido insoportable de algunos ciclomotores que pasan a nuestro lado. Están incumpliendo la legalidad de tráfico y medio ambiente, pero es tan común su presencia por las vías coruñesas que la gente parece haber asumido que ese es el sonido normal de una moto.Y no es así. Esos vehículos han sido sometidos a diversas manipulaciones para lograr circular a mayor velocidad para la que han sido construidas.

Y hay infinidad de formas de trucar un ciclomotor: desde quitar los topes de velocidad hasta cambiar el cilindro por otro de mayor cubicaje. Para que estas modificaciones sean efectivas hay que reemplazar el tubo de escape, una operación sencilla que la realizan en muchos talleres sin ningún problema.

"Se cambia enseguida, son cuatro tornillos, y en motos pequeñas puede costar poco más de 150 euros, pero en las de mayor cilindrada un escape puede valer entre 600 y 700 euros", comentaba Óscar, que trabaja en un taller mecánico, y que reconoce que ese tipo de manipulaciones se hacen a diario y tras el cambio las motos "son muy ruidosas".

Óscar no tiene problema en afirmar que "la Policía es muy permisiva, ya que de diez motos que pasan ocho llevan el tubo de escape trucado", comentaba. Desde luego es una opinión, ya que no hay cifras oficiales, ni siquiera la propia Policía cuantifica las multas que pone a este tipo de vehículos.

El oficial de tráfico de la Policía Municipal de A Coruña, Manuel García Castro, reconoce que "hace tiempo que no hacemos una campaña específica sobre este problema, y cuando baja la vigilancia aumenta el incumplimiento de las normas".

Aunque los motoristas aseguran que apenas hay multas por este motivo, García Castro afirma que "si un agente ve que tiene el escape libre se le inmoviliza y luego el vehículo debe pasar una inspección técnica, y se suele considerar una falta leve".

Doble peligro

Las motos de poca cilindrada están construidas para circular a un máximo de 40 kilómetros por hora, velocidad que pueden llegar a doblar después de la manipulación de los tubos de escape.

"Se quitan los topes que tienen para que las motos no puedan correr a más de la velocidad permitida para su categoría, pero con esos trucos el motor sufre mucho y esas motos duran menos", explicaba Óscar, que reconocía que esos cambios ilegales se hacen en la mayoría de los talleres, tanto en motos pequeñas como grandes, y también en algunos coches, una costumbre que ha aumentado en los últimos años, con la moda del tunning.

Así que por nuestras vías circulan motos y coches con unos tubos de escape concebidos para uso exclusivo de competición en circuitos cerrados. Uno de los sectores que más uso ha hecho de esta trampa es la de repartidores y mensajeros. Mario trabaja para una cadena de pizzerías, y afirma que a él le "parece mal, porque la moto se estropea mucho antes, pero en Coruña lo hace mucha gente".

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