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Vitoria, 25/06/07

La Policía clausura en cinco años 39 lonjas de jóvenes por los ruidos y el consumo de drogas

Las cuadrillas alquilan estos locales en desuso para reunirse y compartir su ocio

Muchos propietarios, incapaces de hallar comercios interesados, efectúan pequeñas reformas para reconvertirlos en txokos

LAS CLAVES

Atractivos. Las lonjas comerciales en desuso resultan atractivas para las cuadrillas, ya que resultan económicas, acogedoras y privadas.

Los propietarios. Los propietarios, que llevan tiempo sin poder alquilar estos locales, no suelen preocuparse por controlar qué actividades se llevan a cabo en el interior de los recintos.

Problemas. La reconversión de las lonjas en lugares de reunión juvenil no suele acarrear complicaciones, salvo cuando se consumen drogas en su interior o cuando sus ocupantes producen excesivo ruido, lo que provoca la inevitable denuncia de los vecinos. la cifra

Informes. Durante 2007 se han abierto tres expedientes a lonjas y se han calusurado dos de ellas.

Las lonjas comerciales desocupadas en Gasteiz ofrecen todas las ventajas que actualmente reclaman los jóvenes para su tiempo de ocio: economía, comodidad y, sobre todo, privacidad. A cambio de una módica cuota mensual, los miembros de una cuadrilla disponen de un lugar de reunión en el que divertirse lejos de miradas curiosas, pero el Ayuntamiento no está dispuesto a permitir que el entretenimiento vulnere la ley y, desde 2003, la Policía Municipal ha intervenido en el cierre de 39 de ellas.

A lo largo del año en curso se han cerrado ya dos, aunque "es posible que se actúe contra alguna más en lo que queda de año", advierten los responsables de la Guardia Urbana.

Fundamentalmente son dos los motivos que llevan a los agentes a centrar su atención en uno de estos locales que proliferan por toda la ciudad y que, casi de manera exclusiva, abren sus persianas durante el fin de semana: el consumo de drogas blandas y el ruido. Estas dos razones han motivado que la Policía Local redactase tres informes de valoración contrarios a otras tantas lonjas de la ciudad en lo que va de año, de las que finalmente se han cerrado dos.

"No existe ningún barrio en concreto dentro de Vitoria en el que se concentren estos locales de reunión de jóvenes de manera especial, los hay por toda la ciudad y en muchas ocasiones hay que buscarlos con cuidado porque están realmente escondidos en los bajos de los edificios", explica José Antonio Ferreiro, portavoz de la Policía Municipal.

"En muchas ocasiones son los propios vecinos de los inmuebles los que nos facilitan su localización porque originan mucho ruido y no nos queda más remedio que intervenir", añade.

A lo largo de 2003, el número de expedientes tramitados por la Policía Municipal ante la Concejalía de Medio Ambiente contra lonjas de Vitoria ocupadas por jóvenes ascendió a 14, de las cuales se clausuraron 11. Al año siguiente se elaboraron 20 expedientes y se ordenaron 7 cierres. En 2005 se presentaron 28 informes y se cerró un total de 16 locales, mientras que el año pasado, los agentes entregaron 12 expedientes que motivaron solamente 3 clausuras.

"Sabemos que, dadas las circunstancias económicas actuales, las lonjas representan una alternativa extremadamente atractiva para los jóvenes de Vitoria, ya que por poco dinero pueden hacer botellón, escuchar música, jugar a la Play y divertirse. Lo malo es que en muchas ocasiones esa diversión se vincula al consumo de hachís y marihuana. También puede ocurrir que los aparatos de música suenen a todo volumen y que no se respete el descanso de los vecinos", asegura Ferreiro.

Reformas mínimas
En la mayor parte de las ocasiones en que surgen problemas derivados del empleo de estos recintos, basta con que el titular del establecimiento -la primera persona a la que la Policía trata de localizar en caso de conflicto-, ejecute una serie de reformas mínimas en el local para cumplir con las ordenanzas que dicta el Ayuntamiento. De esta manera, es posible que los responsables municipales concedan, tras llevar a cabo la imprescindible inspección, la licencia de txoko que permite de nuevo a los jóvenes disfrutar de su lugar de encuentro privado.

Este trámite, en conjunción con la mínima dosis necesaria de civismo exigible en estos casos, puede dar lugar a una convivencia pacífica entre usuarios de lonjas y vecinos. Si no es posible llevar a cabo estas modificaciones, los dueños de los locales suelen optar por cortar por lo sano, dar por concluido el contrato de alquiler y bajar de nuevo la persiana a la espera de que alguien se interese comercialmente por la lonja.

Control de drogas

El seguimiento de las actividades que se llevan a cabo en el interior de estos locales se enmarca dentro de un programa más ambicioso dispuesto por la Policía Municipal de Vitoria para tratar de evitar que los menores de edad se inicien en el consumo de las denominadas drogas blandas.

Según señala el portavoz de la Policía Local, "en algunas zonas, como en los parques públicos, ya hemos logrado avances constatables". "Antes era más frecuente ver chavales de 16 o 17 años fumar porros delante de todo el mundo, de forma muy descarada. Ahora eligen lugares más escondidos y los agentes tienen que buscarlos más", agrega.

Los expedientes iniciados por la Policía Municipal contra menores que consumen en la vía pública aún son numerosos, si bien Ferreiro asegura que "ha descendido notablemente la cantidad de hachís o de marihuana que llevan encima y que se les ocupa en el momento del arresto".

El acceso de estos jóvenes a las drogas blandas "resulta sencillo" según el portavoz policial, aunque matiza que "en Vitoria no existen guetos de droga como en otras ciudades"

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