Santiago, 27/07/07 DESESPERACIÓN TOTALVecinos de Santiago denunciarán los ruidos al Defensor EuropeoMedio centenar de residentes en los alredores de la plaza de Cervantes afirman no aguantar más gritos, cánticos y tambores hasta el amanecer ·· A pesar de que en mayo inundaron Raxoi con escritos de queja, por ahora no han recibido respuesta algunaREDACCIÓN
De hecho, ante la falta de una solución por parte de la Administración Local, decenas de residentes en la zona vieja presentaron en el mes de mayo sus protestas por escrito y de manera individual en el Registro Xeral del Ayuntamiento compostelano. Sin embargo, afirman que por ahora nadie se ha puesto en contacto con ellos para poner fin a una situación que está acabando con los nervios de los vecinos. Por esta razón, aseguran que "de seguir esta actitud de pasotismo pondremos el tema en manos de un abogado para acudir al Defensor del Pueblo, y con su ayuda, al Defensor Europeo, si fuera necesario". Los afectados explican que han dado a los responsables municipales "un plazo razonable para constituir el gobierno", y exigen y una solución que acabe con la tortura a la que están sometidos casi a diario. Los habitantes del casco viejo cuentan que el exceso de ruido ya no se da en días puntuales, sino que tienen que soportar tambores, flautas y gritos durante toda la semana y a lo largo de la noche entera. Y es que cuando cierran los bares, son muchos los individuos que se concentran en las calle hasta la siete de la mañana. Gran impotenciaLos residentes de la zona monumental se sienten impotentes, ya en sus reiteradas protestas han tenido incluso reuniones personales con miembros del Ayuntamiento, con el fin de comunicarles la situación y pedir medidas al respecto, pero todo sigue igual. "A pesar de las numerosas protestas denuncias a la Policía Local, reuniones con Baqueiro, Marta Álvarez-Santullano y Rosón, siguen sin solucionar el problema de los ruidos durante la noche", denuncia una afectada en su escrito. Otra residente explica en su denuncia que sus hijos se pasan noches enteras sin dormir por el ruido de las panderetas y los tambores. También se quejan de la suciedad y el vandalismo que afecta a su zona. "Hay orines, vómitos y los coches aparcados aparecen con los espejos rotos y con rayaduras en la chapa". Algunos aseguran estar al límite, ya que incluso una mujer embarazada, tuvo que marcharse a un hotel, ante la imposibilidad de poder descansar en las últimas semanas de gestación. Este grupo de vecinos de las calles Preguntoiro, Pescadería, Calderería, Azabachería, Cervantes, Cantón de San Benito, Pescadería Vella y Altamira esperan que sus protestas individuales sirvan de una vez por todas para que se cumpla la normativa vigente. Aseguran que no se rendirán y que seguirán luchando hasta que alguien les de una solución. La ordenanza municipal de ruidos autoriza el cierre cautelar de los locales que incumplan cualquier aspecto de esta normativa. Esto supone que para precintar un establecimiento ya no se requiere una orden judicial, ni más trámites que la constatación de alguna carencia por parte de la Policía Local o del departamento de Urbanismo.
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