Badajoz, 21/07/07 TRIBUNA EXTREMEÑAEl ruido urbano en ExtremaduraADOLFO MAÍLLONADIE duda en nuestros días de que el ruido es una contaminación ambiental que a veces llega a extremos intolerables, pero el hecho de estar siempre presente en nuestras vidas en la calle, en los bares, en el tránsito rodado, etcétera, durante el día y la noche, ha creado la conciencia de que es algo consustancial con la vida moderna y ello determina que no se pongan los medios, en muchas ocasiones, para erradicarle. Pero ante esta evidencia -el ruido es una agresión física con efectos nocivos para la salud- no cabe más solución que tratar de evitar sus excesos. Y es un hecho contrastado que su emisión en forma inadecuada ha aumentado en todos los países de la comunidad europea. Mas de la mitad de los europeos soportan una contaminación sonora generadora de efectos adversos. Habríamos de comenzar definiendo al ruido como un sonido no deseado. El ruido es una noxa, es decir, un agente patógeno que afecta a la salud, ya que de su exceso se derivan múltiples efectos indeseables para el individuo y para la colectividad. La primera consecuencia del ruido ha de afectar naturalmente como causa directa al aparato auditivo. Hay varios tipos de pérdida de audición por exposición al ruido; en primer lugar está el trauma acústico que genera un daño orgánico inmediato por una excesiva energía sonora provocando rotura a alteración del órgano de Corti; existe también el desplazamiento temporal del umbral inducido por el ruido, que es reversible cuando deja de actuar éste; y en tercer lugar hay un desplazamiento permanente del umbral cuando hay exposiciones reiteradas al ruido durante largos periodos, con un efecto acumulativo (música excesivamente alta, uso de auriculares, coches con esos altavoces vociferantes que no sólo afectan a quienes los conducen, abocados a la sordera, sino también a todos los ciudadanos y que uno no se explica qué quieren demostrar con esa estentórea algarabía). Pero el ruido tiene otros efectos dañinos para la salud aparte de los relativos al oído. Según la Organización Mundial de la Salud, tiene efectos sobre el sueño cuando el nivel de ruido supera los 30 decibelios, afectando sobre todo a los niños y a los ancianos, con las consecuencias derivadas de no alcanzar un reposo adecuado efectos sobre las funciones fisiológicas: en individuos predispuestos, el ruido permanente puede provocar hipertensión y cardiopatías asociadas. Efectos sobre la salud mental: si bien el ruido no es causa per se de enfermedades mentales, sí puede acelerar e intensificar el desarrollo de trastornos mentales latentes. De todos modos estos efectos no son concluyentes. Efectos sobre el rendimiento: el ruido puede perjudicar el rendimiento de los procesos cognitivos, sobre todo en niños y trabajadores. Efectos sociales y sobre la conducta. Un ruido por encima de 80 decibelios puede suscitar un aumento de la agresividad y un desarraigo en labores participativas. En un resumen de 'Efectos del ruido sobre la salud, la sociedad y la economía' se concluye que a partir de 30 decibelios se comienza a sentir dificultad para conciliar el sueño; a partir de los 40 provoca dificultad en la comunicación verbal; más allá de los 45, la probable interrupción del sueño; si se alcanzan los 50 es causa de malestar diurno moderado, que se hace manifiesto a partir de los 55; si se alcanzan los 65 la comunicación verbal resulta extremadamente difícil entenderse; a partir de los 75 decibelios es causa de la pérdida del oído a largo plazo, y si se llega a los 110-140, la pérdida de la audición a corto plazo. La Universidad de Extremadura y la Consejería de Sanidad y Consumo del Ejecutivo autonómico han elaborado un documento, 'Estudio de la situación acústica en Extremadura comparativa con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud', del que se desprende que el ruido en las calles extremeñas es 'intolerable'. El 75% de las vías públicas excede los límites establecidos por la O.M.S. Las ciudades más ruidosas -según dicho estudio- serían Don Benito, seguida de Badajoz, Miajadas y Trujillo. En lo que se refiere al horario nocturno se llevaría la palma otra vez Badajoz, seguida de Don Benito, Miajadas y Mérida, con niveles que superan los 55 decibelios, un ruido que trastorna el sueño. Las más pacíficas por la noche serían Plasencia (?) y Almendralejo. Convencidos, pues, de que el ruido es insalubre, la Consejería de Sanidad tiene datos fehacientes y científicos para acometer la elaboración de planes y programas para prevenir en lo posible esta plaga de la sociedad moderna que es el ruido. También las autoridades municipales deben combatir por todos los medios aquellos ruidos que superen las cifras admisibles dadas por el estudio, que son realmente las mismas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, pues están obligadas a velar por el bienestar y la salud de los vecinos. Mas hay que recabar la participación de los ciudadanos, que pueden contribuir a hacer los espacios libres y los privados más silenciosos y más amables, pues muchas veces la transgresión de las normas son el producto de una deficiente educación manifestada por la falta de respeto a los demás, pues en el fondo las normas de educación no son más que medios para posibilitar la convivencia. ADOLFO MAÍLLO es doctor en Medicina
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