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Barcelona, 02/02/07
Barcelona cerró 256 locales en el 2006, el 90% bares y restaurantes
Un 28,3% de las infracciones fueron por incumplimiento de los horarios
La Guardia Urbana hizo un total de 2.858 inspecciones, 307 de ellas durante la noche
JORDI SUBIRANA
La ofensiva municipal contra el ruido y otras infracciones en los locales de pública concurrencia sigue cerrando establecimientos a doquier en Barcelona. En el 2006, el ayuntamiento precintó 256 espacios, 20 más que en el 2005. El 90% de las clausuras afectaron a bares y restaurantes.
Si bien hubo locales que acumularon más de una infracción, la más habitual fue el incumplimiento del horario, lo que afectó a un 28,3% de los locales, según el ayuntamiento, que no facilitó el número exacto de los cierres por el tipo de faltas. El 23,3% de los espacios cerrados fueron por hacer una actividad distinta a la autorizada, y un 17,4% por actividades sin licencia. Estas cifras corresponden a las 307 actas de la Guardia Urbana y no al total de locales inspeccionados (2.858), aunque según fuentes municipales el porcentaje del tipo de infracciones es trasladable al total de los cierres.
Curiosamente, y como ya avanzó este diario hace tres semanas, el cierre por ruidos solo afectó al 8,8% de los recintos, mientras que debido al alboroto en la calle el 7,9% de los bares bajaron la persiana. El 3,9% de los locales sufrieron seguimientos de precintos anteriores, y el 3,2% clausuraron por problemas de seguridad, falta de aparatos contra incendios o exceso de aforo. El 7,1% tuvieron que cerrar por infracciones que el consistorio no concretó.
MÁS PRECINTOS EN EL EIXAMPLE
Por distritos, el Eixample es la parte de la ciudad en la que se produjeron más cierres (72), seguido de Ciutat Vella (60), Sants-Montjuïc (26), Gràcia (25), Nou Barris (19), Sarrià-Sant Gervasi (17), Sant Martí (16), Sant Andreu (12), Les Corts (7) y Horta-Guinardó (2). Solo entre Ciutat Vella y el Eixample se dieron más de la mitad de las clausuras, 132 locales, aunque en ambos distritos los precintos bajaron respecto al 2005. Los cierres se llevaron por delante espacios históricos de la ciudad como La Cibeles, El Cangrejo y el KGB, y, el 1 de enero del 2007, La Paloma.
Los servicios técnicos de los distritos y la Guardia Urbana inspeccionaron el pasado año 2.858 locales --con un total de 3.794 visitas, ya que algunos establecimientos fueron visitados más de una vez-- de los que 2.319 fueron bares y restaurantes. Las revisiones a bares musicales, discotecas y salas de fiestas ascendieron a 245. Otras 245 inspecciones afectaron a locutorios, un tipo de local que, fruto de la inmigración, ha crecido mucho en los últimos años en la ciudad.
También se examinaron 28 bingos o salones recreativos y 21 cines, teatros y salas de conciertos. De los 2.858 espacios inspeccionados, 307 corresponden a actas realizadas por la policía local durante la noche hasta el 30 de noviembre del 2006. La Guardia Urbana, además, hizo otras 300 denuncias más por faltas menores.
CUMPLIR LA NORMA
Pese a la alta cantidad de locales clausurados y las críticas que estos cierres levantan en el sector del ocio nocturno, la concejala Assumpta Escarp dijo ayer que no hay una ofensiva contra los locales, aunque "sí que se exige el cumplimiento de la normativa, ya que, por encima de todo, se tiene que respetar el descanso de los vecinos".
El 2006 fue el primer año completo en que el Ayuntamiento de Barcelona pudo aplicar los cierres exprés, una normativa implantada en verano del 2005 que permite al consistorio clausurar un bar o discoteca en apenas 48 horas. Normalmente, este tipo de clausuras se aplican después de que a un local se le haya abierto un expediente administrativo y tenga varias sanciones acumuladas.
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