Ideal Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes

Granada, 24/09/06

Jóvenes retan a la ley que impide beber en la calle con botellones por toda Granada

  • Los chavales aprovechan el vacío legal y avisan: «Aquí o allí pero seguiremos bebiendo»
  • Los esfuerzos de la Policía por despejar el centro no impiden el reguero de concentraciones
  • La Policía Local adapta el número de agentes cada fin de semana y se prepara porque «vuelven las grandes concentraciones»
M. RUIZ MARÍA RUIZ

Llegan, miran, aconsejan y poco más. La Policía Local de Granada se ha convertido en uno de los 'invitados' fijos en todo botellón que se precie. Como muestra, este fin de semana los agentes han hecho su particular viacrucis por la mayoría de las plazas de la capital. Su misión: intentar desviar a los 'botelloneros' hacia las zonas menos pobladas.

Bajan las temperaturas y sube el interés por reunirse para beber en la calle. El incremento de botellones ha forzado a la Policía a iniciar un plan especial de control. «Lo único que podemos hacer es adaptarnos a las necesidades. Cada fin de semana vigilamos las concentraciones y adaptamos el número de agentes dedicados a la vigilancia a la afluencia de gente que esté bebiendo en la calle», apunta el portavoz de la Policía, Mariano Valbuena.

No quieren especificar el número de personal dedicado a la 'patrulla botellón' «para no dar pistas al enemigo», aunque Valbuena aclara que se ha reforzado este servicio, a lo que añade que «se seguirá reforzando en las próximas semanas porque ahora llegan otra vez las grandes concentraciones de gente bebiendo en la calle».

Evitar daños

De momento, lo único que hacen los agentes locales consiste en velar por la seguridad y recomendar mejores escenarios para beber en la calle. «Sólo les decimos que se desplacen hasta las zonas en las que podamos ser más permisivos con este tipo de prácticas, en las que no se puedan producir daños al patrimonio, se moleste menos y no se ponga en riesgo la circulación», recalca Valbuena. Por eso, el lugar de referencia siempre apunta a la zona de Hipercor. Sin embargo, su rotonda de acceso estaba la madrugada de ayer atestada de coches y gente bebiendo junto a los pasos de peatones.

Las últimas tres noches de botellones continuados se han saldado sin incidentes de importancia, según el portavoz de la Policía. «Cuando les pides a los jóvenes que se desplacen y los mandas para otro lado, no suelen poner problemas. Lo que ocurre es que despejas una zona a las once de la noche y vuelve a llenarse a las doce, y a la una... Toda la noche igual», anota Mariano Valbuena. El portavoz de la Policía apunta que los escenarios conflictivos siguen siendo los mismos de siempre «salvo en el Triunfo, que desde que lo cerraron y ahora con las obras, ha perdido importancia».

Esperar a la ley

La normativa municipal ha creado cierto recelo entre los jóvenes y una porción de dudas en la Policía Local. «De momento lo único que podemos hacer es esperar a ver cómo sale la ley, porque una cosa son los proyectos y otro muy distinta cómo terminan aprobándose las normativas», mantiene Valbuena. En octubre, si los plazos de la normativa no se retrasan, los agentes dejarán de 'ordenar' los botellones para firmar multas. Miles de jóvenes de Granada han comenzado su particular curso 'botellonero'. Desde el viernes, las plazas de la ciudad se llenan de concentraciones en las que los chavales -y no tan chavales- desafían a las futuras leyes que prohíben beber en la calle. La mayoría han oído hablar de los planes de la Junta de Andalucía y de las multas del Consistorio capitalino, pero no temen ni a una ni a otra administración.

Se acaba el verano, las temperaturas siguen siendo permisivas y los pequeños grupos bebiendo en plazas dejan paso a concentraciones mucho más nutridas. Los chavales tornan a las zonas invernales de bebida mientras las razones para acampar por cualquier esquina -cubitos y botella en mano- siguen siendo las mimas de siempre: «El ambiente te permite hablar, no como en un bar, y es mucho más barato que cualquier pub. Cuando no hay dinero... siempre nos quedará la calle». Los argumentos los lanzaba la madrugada de ayer Carmen Martos, una estudiante de 19 años que celebraba con un cargamento de botellas y amigos el final de los exámenes de septiembre.

En los mismos sitios

Los escenarios no han cambiado. La plaza de Toros y los aledaños de la Catedral y Plaza Nueva siguen siendo sede de los botellones más señeros. Se trata de las mismas plazas que incubaron en 2005 la redacción de la ley antibotellón. Ayer volvían a lucir repletas de gente. No se superará por ahora el récord de los 35.000 jóvenes bebiendo al unísono del pasado mes de marzo, pero los 'adictos' al botellón prometen nuevas hazañas 'botelloneras'.

«Se ha acabado el verano y hay que empezar a demostrar que estamos aquí y dispuestos a armarla gorda, por mucha policía que haya. Si nos rodean, siempre podremos invitarles a unas copas para que no nos muevan», proponía junto a la Catedral Carlos, un estudiante de química 'enganchado' a los botellones. «Esto de beber en la calle es parte de nuestra cultura. Granada es la ciudad perfecta para el botellón y no hay ni habrá ley que cambie esto», apunta Estefanía Ramírez, de 21 años. Los más expertos conocen a la perfección la ruta 'botellonera'. «El truco está en saber dónde tienes que ir incluso cuando no hay convocatorias vía móvil. Eso se nota, y esta noche era noche de Hipercor», apuntaba pasadas las cuatro de la madrugada de ayer.

Y Estefanía acertó con su lugar de destino, porque Hipercor aparecía sitiado por todas las esquinas. Hasta el callejón más minúsculo concentraba a cuantos chavales cabían. Junto a los jóvenes, el ir y venir de las patrullas de la Policía Local. Atentos y callados, porque hasta que la ordenanza municipal del Ayuntamiento de Granada empiece a funcionar es todo lo que pueden hacer.

«He leído que te pueden multar si dejas suciedad, si eres el que convoca un macrobotellón y cosas así. Pero todo es cuestión de aprender. Venir de otra ciudad te enseña todos los trucos para burlas la ley seca», apuntaba Joaquín, un murciano que estudia en Granada y resabiado por los controles de su ciudad.

Poca aceptación

«¿Para el periódico? Todo el revuelo es por la ley esa que va a aprobar el alcalde. Le dice de mi parte que el botellón seguirá por mucho que diga, que el que hace la ley hace la trampa. Si nos cambian de sitio, nos movemos. Pero, aquí o allí, seguiremos bebiendo», adelanta Javier Marín. Este joven, animado por sus compañeros de juerga, recalca su desacuerdo con la creación de 'botellódromos'. «Lo bueno es que un día estás en Hipercor y otro en Plaza Nueva, es una cuestión de modas. Si nos tratan como borregos, nos saltaremos las normas».

Hipercor ganó frente al resto de escenarios de botellón por la atracción de la discoteca de la zona. Las tendencias quedan claramente marcadas por la discoteca que haya de moda en cada momento. Este fin de semana, por ejemplo, el Campo del Príncipe se ha quedado totalmente vacío ya que la sala de la zona ha echado el cierre temporal por vacaciones.

Sin embargo, los vecinos del Realejo no pudieron respirar del todo tranquilos porque las plazas del barrio y los alrededores de San Matías estaban repletos de jóvenes. No hubo grandes concentraciones pero sí un reguero constante de chavales sentados en cualquier escalón y pertrechados de todo lo necesario para un botellón en condiciones.

Lo mismo ocurrió en el centro de la capital. Desde la medianoche, los chavales se concentraron en la Plaza de las Pasiegas y los aledaños de la Catedral y burlaron como podían a los agentes de la Policía Local que intentaban encaminarlos hasta zonas más alejadas y con menos patrimonio artísticos, para evitar los daños. «Hay veces que no te importa que te manden a Neptuno, pero hoy pegaba más un poco de centro», refunfuñaban algunos jóvenes.

Los grandes botellones aún no han empezado. «Ahora llega lo bueno», aclara Marina Sánchez. «Empiezan las clases y hay que celebrarlo, acaban los exámenes y hay que recuperar las semanas de abstinencia y, si hay una ley contra el botellón, también lo celebramos. Si Granada prohíbe beber en la calle está claro qué hacer: brindar por esa ley». De momento, la intención de los jóvenes sigue siendo brindar en la calle.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org