O Carballiño, 21/09/06 Los destrozos por el botellón en O Carballiño movilizan a los vecinos
C. ParadelaLos vecinos del barrio de Flores en O Carballiño, en concreto los que residen en la Eira, están realmente preocupados y desesperados por la elección que han hecho los jóvenes de la villa desde hace ya un año al convertir este lugar en uno de los centros neurálgicos del botellón en las noches de los sábados. Su presencia provoca continuos y reiterados daños en la plaza, con roturas de árboles, movimientos de bancos, destrozos y pintadas en el monolito de homenaje a Manuel María o incluso el lanzamiento de piedras, vasos y botellas contra las fachadas, tal y como ocurrió el pasado fin de semana obligando a la policía local a actuar. Una reacción habitual durante los fines de semana contra las personas que reprenden o llaman la atención de los jóvenes que les impiden conciliar el sueño hasta altas horas de la madrugada. A pesar de que desde el Ayuntamiento se limpian con rapidez los restos del botellón en la Eira de Flores es habitual que en los balcones y ventanas de las casas de la zona se encuentren los domingos vasos rotos y botellas y que se utilicen los portales o las puertas de las viviendas como baños improvisados, que se llenan de orina y vómitos. Una situación que ha obligado a algunos vecinos a desistir de visitar O Carballiño durante los fines de semana, o incluso vender el piso o abandonar la villa, ante la imposibilidad de dormir con tranquilidad. Algunos de los afectados se han dirigido de forma personal al regidor carballiñés, Carlos Montes, solicitando una entrevista en la que tratar las posibles soluciones para una situación que cada día se hace más insostenible y para informarle de primera mano de la continua repercusión que tiene en su vida cotidiana el botellón. SentenciaHan llegado incluso a entregarle una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que se expone con claridad la obligación del Ayuntamiento de Sevilla de adoptar las medidas que impidan el consumo de bebidas alcohólicas fuera de los establecimientos y la utilización de aparatos musicales que sobrepasen los límites de emisión permitidos, facilitando la libre circulación de los vecinos. Es un modelo de lo que en opinión de los afectados se puede facer en el barrio de Flores «agora reiteradamente invadido polo vandalismo da intolerancia fronte a bonomía de viciños e contribuintes pacíficos» y en la que piden a Montes Marqués: «Por favor axúdanos ou teremos que axilizar a mente e recurrir ao feito con tal de poñer a salvo a tranquilidade nas horas de descanso, a defensa do patrimonio privado e común e mesmo o futuro de nosa xuventude». La primera medida está consistiendo en una campaña de recogida de firmas para pedir la intervención inmediata de la alcaldía y que se busque otra ubicación para la realización del botellón los sábados y las vísperas de festivo. Montes enmarca esta situación más que en el botellón en el gamberrismo, ya que en otras zonas donde se reúnen los jóvenes a beber no se producen estos daños. Confirma que se adoptan medidas preventivas haciendo pasar de forma regular a Protección Civil y a la policía local por los puntos de reunión pero que es difícil controlarlo: «Lo que está claro es que no vamos a permitir que en ningún espacio público, no sólo en la Eira de Flores, se desmadre nadie», dice.
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