Ribeira, 01/09/06 Los boirenses afectados por la movida anuncian movilizacionesPretenden acudir a un pleno, colgar pancartas en sus casas y protagonizar una concentraciónArgumentan que ni el Concello ni los hosteleros han intentado abrir una mesa de diálogo M. X. Blanco
Los vecinos de Boiro adheridos a la plataforma Convivencia aseguran estar hartos de que el Concello y los hosteleros se comprometan cada dos por tres a dialogar para tratar de buscar una salida a los problemas que ocasiona la movida y que luego nadie se ponga en contacto con ellos. Por ello, han dado por concluido el plazo para negociar y han decidido pasar a la acción. El colectivo ha anunciado diversos actos de protesta para las próximas semanas. La decisión de emprender movilizaciones fue adoptada en el transcurso de una reunión celebrada la noche del miércoles. Un encuentro en el que, según el presidente de la plataforma, Guillermo Oliveira, los vecinos se mostraron «tremendamente crispados». Este malestar viene dado, sobre todo, por el silencio que Concello y hosteleros mantienen pese a sus reiteradas denuncias en relación a los perjuicios que ocasiona la movida: «Cada vez que nós saímos á palestra para esixir solucións, tanto o goberno de Boiro como os empresarios do sector anuncian que van contactar con nós para tratar de chegar a un acordo satisfactoria, pero despois nunca chegan a convocarnos», comentó Oliveira. Ante esta situación, los vecinos tomaron la decisión de personarse en el próximo pleno de la corporación con el fin de mostrar, con su presencia, el rechazo a la actitud que mantiene el ejecutivo local. En la reunión del miércoles, los asistentes también acordaron colocar pancartas en sus viviendas y convocar una concentración silenciosa a las puertas de la casa consistorial. Tiene previsto realizar estas acciones de protesta entre este mes y el de octubre. Sostienen que su principal reivindicación consiste en el que el Concello complete la ordenanza aprobada recientemente con cláusulas que impongan distancias mínimas entre locales, con el fin de evitar su concentración. Como ejemplo, ponen la normativa que en la actualidad está vigente en el Ayuntamiento de Ribadeo. Guillermo Oliveira señala que mientras el gobierno de Boiro les dice que adoptar estas medidas es prácticamente imposible, los vecinos soportan cada fin de semana «basura, cristales rotos, ruidos y calles llenas de gente vociferando».
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