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Santa Cruz de Tenerife, 27/10/06

Javier Urra Psicólogo de la Administración de Justicia y ex Defensor del Menor

"Los jóvenes están bien educados, pero son patéticamente incultos"

T. IZQUIERDO

El prestigioso psicólogo, especializado en el ámbito de la Administración de Justicia, Javier Urra, quien desempeñó la figura del primer Defensor del Menor en nuestro país (en Madrid), intervino ayer en el marco del IX Congreso Estatal de Inspectores de Educación, en el que participan más de 200 profesionales de diferentes comunidades autónomas. Urra basó su intervención, entre otros aspectos, "en los retos que supone educar hoy en la escuela, en el hogar y en los medios de comunicación".

En este sentido, manifestó que hay que entender que educar es un reto en el que "la mayoría de los chicos están saliendo bien educados, son solidarios y entienden bien lo que es la cooperación". No obstante, afirmó que "también es verdad que son patéticamente acultos, pues no utilizan el lenguaje correctamente y no saben desarrollar una buena sonrisa como imán social; no tienen el sentido de la compasión".

-¿Son del todo ciertos los datos del acoso escolar?

-No son reales, y aunque el hecho es grave, se puede hablar del 3 ó el 4% de niños acosados, lo cual es gravísimo, pero no hay que inflar las cosas. Hay una diferencia entre un niño que le da una colleja a otro, lo que no está bien pero es propio de la convivencia, con otro aspecto muy distinto, que es el acoso.

-¿Hay alguna solución a estos problemas de convivencia?

-La vacuna y el antídoto contra las situaciones que hacen que un chico se convierta en conflictivo son el contacto con la naturaleza, la práctica del deporte, es el sentimiento de trascendencia o también es estar en un hospital y ver a otros niños que sufren.

-¿Qué otros aspectos compartió con los inspectores educativos presentes en el congreso?

-Abordamos una vertiente más educativa, en el sentido de analizar si los directores de los centros son elegidos entre los más adecuados o si los mejores profesores están en los centros más difíciles o no. También si a los inspectores se les ve como elementos fiscalizadores o acompañantes del profesorado. Tratamos un elemento esencial en la educación, como son los valores, pues no se puede educar a nuestros hijos en valores si estás en el botellón o en el mundo de la cocaína. Este es un ejemplo de la sociedad actual que yo veo en sus dos vertientes. Una magnífica, perfecta y sin problemas, y otra que es más difícil y compleja.

-¿Y los niños?

-He hablado de los "niños dictadores", que es el título y el motivo del último libro que he escrito, del que ya llevamos más de 90.000 ejemplares vendidos y que va dedicado a los padres cuando se convierten en víctimas y cuando en una sociedad en la que hay mayores que no son adultos hacen de esos niños unos elementos que son muy conflictivos. Desde luego, si son poco respetuosos en el hogar, tampoco lo van a ser en el aula, con los compañeros o con los profesores, y eso genera grandes problemas.

Niños: reflejo del adulto

-¿Usted no cree que los mayores son injustos con los menores o con los estudiantes, porque todas las estadísticas apuntan hacia ellos, cuando son el reflejo de lo que son los adultos?

-La mayoría de las personas mayores intentamos hacerlo bien. Además, creo que la mayoríaa lo conseguimos e intentamos educar bien a nuestros jóvenes y darles una vida muy cómoda y apetitosa. Luego hay unos mayores que son muy egoístas, que quieren vivir ellos, sin darse cuenta de que son adultos o que son padres y que eso es una responsabilidad muy grande. Esos que se mueven en el mundo de la droga, que creen que todo se puede ganar con pelotazos económicos y que les roban a los niños lo que es la palabra esfuerzo o que no les enseñan a ponerse en el lugar del otro y que no transmiten lo que es la sensibilización, todos esos son los que nos generan problemas. Son pocos, pero hacen mucho ruido y distorsionan una sociedad que, en conjunto, en España, va bien. Creo que hay dos cosas que generan estos problemas. Uno, el fácil acceso a las drogas y dos, el que se les dé todo sin exigir nada. Por tanto, los jóvenes se desresponsabilizan. Creo que tenemos mucho que hacer en la educación. Yo llevo 25 años en la Justicia y estoy convencido de que cada vez hay que ganar mucho en los primeros días, meses y años de vida de los niños, pues ahí es donde verdaderamente se educa.

Trato sobredimensionado

-Pero no toda la sociedad afronta las soluciones desde esa perspectiva.

-Yo creo en una sociedad en la que toda la gente quiere hacer las cosas bien, aunque a veces parezca que tuviéramos que remar en contra de algo. Hay un proverbio polaco que dice: "Cuando no sopla el viento, rema". Esa es la idea: que profesores, padres o medios de comunicación luchen a favor de lo que funciona bien.

-¿Usted no cree que la sobredimensión que se da a los problemas que hay en los centros educativos evita que se tomen medidas adecuadas?

-Lo que hace falta es poner a los mejores profesores en los centros educativos y que se revisen las ratios para que se pueda trabajar bien, además de establecer profesores de apoyo que puedan ayudar y analizar la labor del tutor. También hace falta una importante inversión económica en educación. La labor de las asociaciones de padres es fundamental en la coeducación, pero un aspecto esencial de la solución de los problemas parte de los propios chicos. Es decir, cuando se habla de unos que agreden a otros, hay que analizar la situación desde un punto de vista donde hay dos que agreden y uno es la víctima, mientras que otros 24 miran para otro lado. A estos 24 hay que implicarlos para que no se pongan del lado del verdugo.

-Otra forma de acoso es la que se deriva de las diferencias de idioma, origen o por defectos físicos, incluso.

-Tenemos ahí un rebrote y hay que ver cómo evolucionamos. La educación que hay que dar es que lo distinto enriquece, pero también hay que transmitir que quien viene de fuera tiene que respetar nuestra cultura y nuestra historia. Nosotros tenemos que adecuarnos mucho y ser receptivos, pero tenemos una historia ahí. Desde luego, lo que no hará a ninguna cultura es dar pasos atrás en los Derechos Humanos o en la dignidad. No obstante, creo que hay riesgos. Lo que hay que hacer es una verdadera multiculturalidad.

-En el caso de Canarias, donde ha proliferado la presencia de alumnos de múltiples nacionalidades, que se concentran fundamentalmente en las localidades turísticas, ¿cómo analiza este fenómeno?

-El Archipiélago representa una enseñanza de lo que es la multiculturalidad, de lo que es la charla y un talante relajado. Ahora, todo tiene su dificultad. Cuando uno ve las urbanizaciones que se hacen, da la impresión de que esto se está desbordando. Que los niños vengan de otros países y se integren está bien, siempre y cuando los nacidos aquí no se sientan desplazados. El equilibrio en este aspecto requiere un tiempo de maduración para que crezcan los servicios sociales o los sanitarios. Yo tengo la sensación de que la situación se desborda porque se crece demasiado rápido. Geopolíticamente y geográficamente, las Islas tienen unas características que las hacen muy ricas.

-¿La Ley Orgánica de Educación va a solucionar alguno de los problemas de convivencia en los centros escolares?

-Sí. Creo que va en la buena línea, pues tenemos la necesidad de generar asignaturas que vayan en favor de la convivencia. Sin ánimo de politizar, creo que hemos apostado por detectar los errores y se están haciendo cosas en positivo. Es fundamental que los niños accedan al mundo escolar con una vivencia muy positiva de lo que es la figura del profesor y lo atractivo que es aprender. Estas cuestiones se aprenden en casa y, a partir de ahí, todo será fácil y todo será cuesta arriba.

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