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Cádiz, 17/10/06
movida en cádiz: un asunto peligroso

La movida de Cádiz recibe excursiones en autobuses

El pasado fin de semana llegaron autocares desde Arcos, Alcalá o Tarifa hasta la capital que ha sustituido como 'destino' de invierno a localidades costeras

J.A.L.

La movida juvenil de los fines de semana en la capital gaditana no se nutre sólo de personas de la capital. En estos últimos días, las autoridades han constatado la presencia en Cádiz de miles de jóvenes procedentes de varias localidades de la provincia, donde expresamente se fletan autobuses para viajar a la capital con el único objetivo de acercar a estas personas a la movida, según informaron ayer a este periódico fuentes policiales. Esta circunstancia explicaría la enorme afluencia de personas que este fin de semana se ha registrado en las calles del casco histórico de la ciudad y de la Punta de San Felipe. De hecho, la Policía Local contabilizó en la madrugada del domingo hasta 6.000 personas en la plaza de San Francisco y 1.500 en Mina, además de encontrarse atestada la calle Rosario y las vías adyacentes. El resultado final de estos dos días es preocupante: un ataque a agentes de la Policía Local, varios detenidos, tres establecimientos denunciados, siete reyertas en la Punta, varios heridos y menores intoxicados por consumo de alcohol y droga en el interior de algún local. La Junta Local de Seguridad tiene previsto reunirse hoy en el Ayuntamiento.

La llegada a la capital de autobuses procedentes de localidades de la provincia, entre otras Arcos, Alcalá o Tarifa, ha sido especialmente detectada por el Cuerpo Nacional de Policía este fin de semana. Esta actividad suele ser habitual en la provincia en verano, cuando los autobuses dejan a los jóvenes en localidades costeras como Conil. Pero ahora, recién llegado el otoño, se ha confirmado este cambio de destino hacia la capital. A ello se unió este fin de semana unas buenas condiciones meteorológicas, la llegada a la ciudad de estudiantes universitarios y el traslado de la movida al casco antiguo, una vez que con el final del verano la zona de Muñoz Arenillas y La Cierva dejan de ser escenario de estas controvertidas concentraciones juveniles. De hecho, este fin de semana fue detenido un ciudadano domiciliado en Arcos, E.M., después de que se negara a identificarse ante la Policía, que al final denunció por falta al arrestado.

Los graves sucesos registrados este fin de semana han provocado, de momento, la convocatoria para hoy mismo de una Junta Local de Seguridad, que será presidida conjuntamente por el subdelegado del Gobierno, Sebastián Saucedo, y la alcaldesa de la capital, Teófila Martínez. Como suele ser habitual, a esta reunión asistirán los máximos responsables de las fuerzas de seguridad: Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil, Policía Autonómica y Policía Local.

En el encuentro de hoy está previsto que las autoridades y responsables evalúen la coordinación policial de los últimos meses y estudiar los resultados de las operaciones diseñadas para controlar y vigilar la movida nocturna: en concreto, se hablará sobre el cambio de ubicación de esta movida, de Puertatierra al casco antiguo, y, por tanto, de los enfrentamientos registrados este último fin de semana.

Y es que lo ocurrido en Cádiz en las madrugadas del sábado y el domingo fue grave. Aunque suele ser habitual que cada fin de semana acabe con peleas y algunos heridos, en esta ocasión la gran afluencia de personas coincidió con sucesos algo más extraordinarios, como el ataque "indiscriminado" que sufrieron seis agentes de la Policía Local en la madrugada del sábado, cuando, según el relato policial, unos 15 jóvenes con indumentaria punki lanzaron botellas de cristal contra los policías, cuando éstos se encontraban en la confluencia de Isabel la Católica y Rafael de la Viesca. Uno de los agentes resultó herido en una mano.

Tras esta agresión, y con el apoyo de funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, las fuerzas de seguridad lograron detener a seis jóvenes sospechosos de haber participado en el ataque. Cuatro de los detenidos eran menores de edad. Fuentes policiales confirmaron ayer que todos los arrestados quedaron en libertad este mismo fin de semana tras ser puestos a disposición de la autoridad judicial. Las fuentes no pudieron precisar si el magistrado les imputó algún cargo.

Pero los casos más graves se registraron en la madrugada del domingo y tuvieron de nuevo como escenario la Punta de San Felipe. Hasta siete reyertas contabilizó esa noche la Policía Local, algunas de ellas ocurridas en el interior de los pubs y discotecas de la zona. Fuentes de la Comisaría Provincial señalaban ayer que la Policía Nacional llegó a reforzar el dispositivo esa noche con la presencia en la Punta de dos patrulleros que tenían previsto vigilar otras zonas de la ciudad, aunque la ausencia de incidentes en la capital hizo posible el cambio de lugar de vigilancia.

Ya el sábado ocurrieron varias reyertas en la zona, tres de ellas en el interior de un local, aunque fue en la madrugada del domingo cuando los enfrentamientos tuvieron una peor consecuencia, ya que hasta en cuatro ocasiones se hizo necesario llamar a los servicios sanitarios para que se desplazaran varias ambulancias a la zona. Una de ellas tuvo que trasladar al hospital Puerta del Mar a un menor que presentaba una herida inciso contusa en la cabeza, y que además tuvo que ser asistido por una fuerte intoxicación de alcohol y fármacos. Esta circunstancia obligó a la Policía Nacional a denunciar al establecimiento en el que se encontraba el menor.

Pero es que un poco más tarde, este mismo pub fue escenario de otra reyerta en la que un joven de 20 años resultó afectado por gases lacrimógenos arrojados, según relataron a la Policía testigos presenciales, por personal de seguridad del local. Fuentes de la Comisaría Provincial señalaron ayer que en las dependencias policiales no constaba, de momento, ninguna denuncia por esta actuación, al tiempo que negaron que el uso de estos spray antidefensa, como se conocen en el argot policial, hayan sido usados en otras ocasiones en el interior de los bares de la Punta. Ni estos gases, cuya utilización es ilegal, ni otro tipo de armas prohibidas.

Una vez finalizadas estas reyertas, en las que ninguna de las partes implicadas quiso esa madrugada presentar denuncia, la Policía se vio obligada a cerrar definitivamente el pub unos minutos antes de la hora establecida oficialmente para el cierre.

También esa misma noche, la Policía Local denunció al propietario de un bar situado en la esquina de la calle Manuel Rancés con Antonio López, el lugar en el que supuestamente se reunieron los jóvenes que habían atacado la madrugada anterior a los agentes. En este caso se denunció al comercio, según informa la Policía Local, por permitir el consumo de droga en su interior y por dispensar bebidas alcohólicas a dos menores de edad.

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