Burgos, 14/10/06 ORDENANZA MUNICIPAL
Los bares de copas se unen contra el sistema de control de ruidosConstituyen una asociación. Los propietarios de más de 70 locales han estampado ya su firma, aunque esperan llegar a cerca del centenarP.C.P.
La nueva Ordenanza de Ruidos y Vibraciones, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia del pasado 2 de mayo, ha conseguido lo nunca visto. Aglutinar los intereses de un sector de la hostelería habitualmente reacio a organizarse oficialmente: los bares de copas. Los propietarios de cerca de un centenar de establecimientos ha decidido constituir una asociación para defender sus intereses frente a la normativa municipal que les impone la instalación de un aparato regulador de sonido, con un coste estimado de 1.800 euros por unidad.
«El 85 por ciento de los negocios no ha tenido jamás una sanción por ruidos», recalca el abogado MiguelDancausa para destacar las cuantiosas inversiones en insonorización que se ven obligados a hacer antes de abrir o al reformar los locales. Los empresarios tienen la sensación de pagar todos por el incumplimiento de unos pocos. «Al final, son ocho o diez bares de casi 100 los que han sido multados», asegura. Según elAyuntamiento, se presentan unas 40 denuncias cada años por ruidos, pero menos de un 20% acaban en sanción firme. Por ello, han decidido comenzar una batalla que se prevé larga. La Federación de Hostelería, a la que solo están afiliados cinco de los afectados, les ha traspasado el recurso administrativo que interpuso. Además de esta defensa colectiva, cada bar o pub actuará individualmente en esa misma vía o, si está ya fuera de plazo, por la contencioso-administrativa. Muchos de ellos ni siquiera han recibido la notificación del Consistorio (momento en el que empiezan a contar los seis meses de plazo para la instalación del limitador) pero ya han acudido al despacho de Dancausa, con más de 20 recursos presentados y una cifra similar pendiente. Además, el letrado burgalés solicitará al juez la paralización del acto administrativo que, de aceptarse, significaría la paralización de las medidas contenidas en la ordenanza hasta la solución del conflicto. Según fuentes de la Concejalía de Sanidad, los bares y pubs que han sido denunciados con anterioridad deben tener el limitador este mes. Pero en el página web www.ssmmr.org/actividades/burgos/index.html solo figuran tres locales con los equipos instalados en modo de prueba desde hace meses, sino años. El primer argumento en el que se basan cuestiona la legalidad del decreto, al interferir en un negocio privado. Además, cuestiona la utilidad del aparato, por las posibilidades de manipulación, y resalta la desprotección del hostelero frente al comportamiento de terceros. «Si tengo la música apagada pero unos señores que gritan y cantan en el local, el ruido no lo produzco yo pero no hay un agente de la autoridad que pueda certificarlo», comenta Dancausa. La normativa marca un máximo de 85 decibelios dentro del local -«es una música casi ambiental»- y, a juicio de los afectados, «no tiene en cuenta que lo esencial no es el ruido que se genera dentro, sino el que se transmite al exterior», apostilla. «No son los malos de la película», se queja el representante legal de los hosteleros en referencia a otras actividades que también producen un alto nivel de ruidos, por ejemplo un taller, y sin embargo no se ven obligadas a insonorizar sus instalaciones y además colocar un aparato controlador. Esa petición de aplicar la normativa a otros negocios sirve también para los horarios. «Hay que cumplirlos pero todos, porque tampoco los restaurantes cierran a su hora» y de una manera unitaria en Castilla y León. Partidarios de agotar todas las vías posibles, tampoco descartan recurrir en caso de una respuesta negativa a otras medidas de presión como la de un cierre colectivo.La primera reunión se convocó con un simple buzoneo y tuvo «una asistencia masiva e inesperada», que les ha hecho darse cuenta de la potencial fuerza que esa unión les brinda. La mayoría de los presentes se mostraron dispuestos a otro tipo de actuaciones, porque«se están jugando el cocido». Eso sí, no sería en un día cualquiera. ¿Se imaginan, por ejemplo, una Nochevieja en la calle? ¿O en casa? Al tiempo.
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