Santiago de Compostela, 13/10/06 DESPERDICIOS Y ORINESSantiago despertó ayer con un olor insoportable y la basura invadiendo todoCasi cuatro mil personas se dieron cita en la Alameda para celebrar un nuevo botellón, aunque la fiesta se extendió por toda la ciudad ·· Protestas vecinales por el intenso olor que dejó la juergaREDACCIÓNPrimer puente que disfrutan los universitarios y segundo macrobotellón del curso académico. Casi cuatro mil personas, según fuentes de la Policía Local, se unieron la madrugada del miércoles al jueves para disfrutar de la noche compostelana. El buen tiempo anunciado por los meteorólogos se empezaba a confirmar a última hora de la tarde del miércoles, lo que animó al público. Y ya a partir de las doce de la noche cualquier viandante podría ver las enormes colas que se montaron delante de diversos locales en Santiago. Todos estos clientes salían del establecimiento con lo mismo: bolsas llenas de botellas de refrescos y alcohol. En la praza Roxa, en torno a la una de la madrugada había también más peatones que los que se suelen ver a media tarde. Dos jóvenes, montados en sendas motocicletas todoterreno, se divertían también recorriendo las calles Frei Rosendo Salvado, República Arxentina y San Pedro de Mezonzo. El ruido de sus máquinas era bastante molesto. Pero allí, a esa hora, no había ningún policía. Explica el concejal de Seguridad Ciudadana, Xosé Baqueiro, que "se puso en marcha el operativo especial anti movida, en el que colaboran los agentes de la Policía Nacional y Municipal". De hecho, a la una menos cuarto, "hubo que desalojar a unas cuarenta personas que querían organizar un botellón en la plaza de A Quintana", comenta el propio edil. A patadas con la exposición Y es que, como viene siendo habitual, Raxoi intenta concentrar estas macro fiestas en la Alameda, "donde el ruido no molesta a los vecinos". Así, en el Paseo Central de la Alameda y el Campillo del Campus Sur se reunieron, como se decía al principio, "casi cuatro mil personas". Señalan algunos testigos presenciales a este diario que entre las dos y tres de la madrugada, un joven "visiblemente bebido se lió a golpes con varios de los paneles de la exposición que hay en el Paseo de la Alameda". Como resultado, ayer se podía ver al menos dos de ellos agujereados y otros tantas fotografías fuera de su marco. Como se recordará, el pasado 15 de septiembre, la Fundación Caixa Galicia instaló en el paseo central del parque de la Alameda 300 fotografías que reflejan las tragedias que están viviendo en la actualidad siete zonas del mundo: Palestina, Irak, Congo, Sudán, Chechenia, Sahara y Haití. Su objetivo es "recuperar el espacio público como lugar de reflexión", decían ese día sus organizadores. Pero, como se pudo comprobar ayer, algunos de los que participan en los botellones de Compostela pasan de este tipo de denuncias. El equipo de limpieza de Urbaser tuvo que volver a emplearse a fondo para limpiar todos los desperdicios que ha dejado la fiesta. "Se reforzó el equipo esta mañana y estuvieron en la Alameda desde las siete hasta bien pasadas las 10.00 horas", comunicó ayer la concejala delegada de Limpieza, Marta Álvarez-Santullano. Según la edil, la fiesta se extendió a toda la ciudad y "hubo tanta basura que el personal no dio abasto". Realmente irresistible Santullano justifica así que ayer la ciudad de Compostela oliera a orines. No importaba por donde se anduviese: por la Pescadería Vella, O Preguntoiro, en el parque infantil del Campillo Sur, San Bieito, o un largo etcétera de calles. Los vecinos protestaban ayer por lo mismo: "Santiago huele a meo". Y lo malo es que ayer también visitó la ciudad un número bastante grande de turistas. ¿Por qué no han pasado las máquinas? "A partir de las cuatro de la madrugada se pondrán en marcha las cisternas", añadió ayer la concejala.
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