Ribeira y Boiro, 08/10/06 Los deberes de la movidaRibeira y Boiro, en pie de guerra contra la movidaEl problema está ahora en Boiro, con tres órdenes de cierre y seis expedientes semanales ·· Vecinos y hosteleros pactan solucionesSUSO SOUTO
El proceso consistió en flexibilizar la actuación policial en cuanto a horarios de cierre de locales (la inmensa mayoría, café-bares o tascas que funcionaban como pubs, sin serlo) a cambio de que se reformasen para adaptar su actividad a su licencia. Las expectativas eran grandes, pero lo cierto es que dos años después sólo dos locales (Plaza y Brétema) presumen de licencia de pub tras hacer obras de insonorización. El tercer pub de la ciudad (Quatro) era el único que existía como tal antes del proceso, al igual que el Cúpula era y es el único café concierto. Pero algo ha cambiado un poco más; la Policía constata el fuerte bajón en los problemas callejeros y la práctica desaparición de las denuncias vecinales por ruidos y horarios. Y es que en Ribeira, para bien o para mal, se logró que la movida acabe a las cinco de la madrugada en los pubs y a las seis en el café-concierto. Después del Cúpula, se acabó la marcha. Pero, ¿hay paz a costa de perder clientela? Tucho Lijó, representante del sector hostelero en la patronal y dueño de uno de los templos de la movida local, (Plaza) cree que no. En su opinión, "hubo un bajón al principio cuando se empezaron a aplicar en serio los horarios, pero la clientela se estabilizó; es la que hay. Y no hay problemas", dice. Según la Policía, "hace cuatro años no había horario en la movida de Ribeira; hoy, se cumple". Ahora, la historia parece repetirse en Boiro, donde una plataforma vecinal ha declarado la guerra al ruido en las calles y a la saturación de locales en el epicentro de la movida (inmediaciones de la calle Principal y de la praza da Mancomunidade). En Boiro, el Concello viene aplicando la ordenanza de ruidos, pero, al parecer, sin mucho éxito: hay tres locales con orden de cierre (Acrópolis, Dogma y Brujas) y una media de seis denuncias vecinales cada semana. Desde hace unas semanas, el gobierno pacta soluciones con vecinos y hosteleros. Para empezar, se prepara la ampliación de la ordenanza, que regulará los ruidos en todas las actividades, no sólo la hostelera. Prevé instalar sonógrafos en los locales (los hosteleros piden que sólo para los infractores), no descarta las videocámaras en la calles y se estudia fijar distancias mínimas entre los nuevos locales. Esta última cuestión, muy discutida, es una alternativa a la descartada pretensión vecinal de vetar la actividad de hostelería nocturna en una zona que se considera saturada. Pero ya hay algunos acuerdos: un técnico municipal certificará la insonorización; sólo se autorizarán discotecas en bloque único (sin viviendas encima ni adosadas) y se cerrarán locales al tercer incumplimiento de la normativa.
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