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Zaragoza, 09/03/06

Primera condena de cárcel en Aragón por ruidos para el dueño de un bar

Un juzgado impone al propietario del "Papa Whisky" dos años de prisión por un delito contra el medio ambiente y otro de coacciones. Lo inhabilita como hostelero otros dos. Deberá indemnizar con más de 36.000 euros a la familia perjudicada por daños morales.

GOYENECHE/ GARÚ

Los vecinos del Casco Histórico de Zaragoza dieron ayer un paso importante en la lucha que mantienen desde hace años con los discobares. En una sentencia ejemplar y casi única en España, el Juzgado de lo Penal número 3 de la capital aragonesa ha condenado al propietario del bar "Papa Whisky", Juan Carlos Escó González, a dos años de prisión por el ruido y las continuas molestias que su local originó durante años a una familia que reside en la calle del Olmo, justo encima del establecimiento.

El dueño del bar, que no irá a la cárcel por no tener antecedentes penales, tendrá además que indemnizar a los denunciantes con 36.000 euros. También deberá cerrar el bar durante dos años, un tiempo durante el cual tampoco podrá ejercer ninguna actividad relacionada con la hostelería. El fallo no es firme y el condenado tendrá ahora un plazo de diez días para recurrir ante la Audiencia Provincial.

En la sentencia, la segunda por vía penal en toda España que falla contra el dueño de un discobar por problemas de ruido, la juez ha considerado probadas las molestias que durante años han venido sufriendo los vecinos, y que les provocaron una situación de estrés y ansiedad y les obligaron a mudarse a casa de un familiar durante los fines de semana para poder descansar.

Pedro Merchante
El presidente de "Casco Histérico", Pedro Merchante, leía ayer la sentencia. Foto: José Miguel Marco
El fallo califica de "insostenible" la situación que tuvieron que soportar el matrimonio denunciante y su hija, y subraya que "el ruido influye negativamente sobre el sueño y puede afectar seriamente al equilibrio físico y psicológico en caso de prolongarse la situación". Como relata la sentencia, el matrimonio tuvo que recibir, incluso, tratamiento médico.

Por todas estas circunstancias, la juez ha estimado los delitos contra el medio ambiente y de coacción solicitados por la acusación, ejercida por el abogado Ricardo Agóiz. Por cada uno de ellos, condena al dueño del "Papa Whisky" a un año de prisión. Aunque la acusación había solicitado también un delito de lesiones y otras dos faltas, la juez sólo ha estimado finalmente una falta por imprudencia grave.

Además del cierre del local por dos años y la inhabilitación por el mismo periodo de tiempo para ejercer de hostelero, Juan Carlos Escó González -que es dueño de otro establecimiento en la zona del Rollo, que acumula gran número de quejas y que ha motivado una condena contra el Ayuntamiento por "dejadez de funciones"- deberá indemnizar a los denunciantes por los daños morales sufridos. El propietario del "Papa Whisky" habrá de abonar 31.000 euros al matrimonio, a los que habrá de sumar otros 5.000 por los gastos que tuvo que hacer frente la familia para insonorizar su vivienda. Por último, el hostelero tendrá que pagar a la Administración dos multas por valor de 1.800 y 360 euros, respectivamente.

La ejecución de la sentencia y el cierre del local, que todavía hoy sigue molestando a la familia denunciante y a muchos vecinos de la calle del Olmo, no se producirá de forma inmediata. Aunque el acusado todavía no ha tomado una decisión al respecto, todo parece indicar a la vista de las declaraciones de su abogada, Beatriz Cagigas, que recurrirá el fallo ante la Audiencia Provincial.

"Contundencia"

De ser así, ésta estudiará el recurso, lo que podría demorarse en torno a unos ocho meses. Pero el caso podría llegar, incluso, hasta el Supremo, lo que alargaría el proceso todavía varios años más. Así sucedió, por ejemplo, en Palencia, donde se dictó la primera sentencia condenatoria en España por la vía penal contra el propietario de una discoteca por un delito medioambiental.

En aquel caso, y tras cuatro años de juicios, el Tribunal Supremo acabó condenando en 2003 al responsable de la sala de fiestas "Chapó" a dos años y tres meses de cárcel. Al igual que en el caso de la calle del Olmo, también se inhabilitó durante dos años al empresario para desempeñar su oficio de hostelería.

La primera sentencia aragonesa por la vía penal "será, a partir de ahora, la piedra angular de la lucha de los vecinos contra las molestias de los discobares", según explicó el abogado de la acusación y de la Asociación Casco Histérico. Tras dar a conocer el fallo, Ricardo Agóiz quiso destacar la "contundencia" del fallo y el carácter "pionero" del mismo.

Además, lanzó un aviso al condenado. Según dijo, estará "muy vigilante" y en caso de que se produzca una nueva denuncia por molestias del discobar, la pondrá "inmediatamente en conocimiento" de la justicia para evitar la suspensión de la pena de prisión que se aplica a a penas inferiores a dos años y a quien no tiene antecedentes, como es el caso.

Los vecinos piden a los afectados que sean valientes y denuncien.
La mayoría de las quejas siempre se han interpuesto ante la Policía Local y muy pocas han llegado a los tribunales.

Los vecinos afectados por el ruido de los bares han visto en la sentencia que condena a Juan Carlos Escó, propietario del bar "Papa Whisky", la posibilidad de solucionar sus problemas por la vía judicial. "Animo a los vecinos a que sean valientes y no huyan, a que no se muden de sus casas los fines de semana, a que se atrevan a reclamar y a que recurran a los tribunales", insistió Pedro Merchante, presidente de la asociación Casco Histérico, poco después de conocerse la sentencia.

Ha sido un largo camino para tener en sus manos el primer fallo judicial que se produce en Aragón (y el segundo en España) en este sentido. Sin embargo, no todos los afectados acogieron la noticia con el mismo optimismo. "Esta sentencia demuestra que los ciudadanos tienen que gastar su dinero en los tribunales para que los jueces den un toque de atención a la Administración Pública", dijo Ignacio Sáenz de Cosculluela, presidente de la asociación Moncasi-La Huerva.

En Zaragoza, las zonas más ruidosas son las que habitualmente concentran mayor número de bares y que corresponden con las llamadas "saturadas". Sin embargo, hay otras calles de la ciudad en las que sólo un bar atrae a mucha gente y el ruido que se genera en la puerta ocasiona molestias a los vecinos.

Hasta ahora, la mayoría de las denuncias se habían presentado ante a la Policía Local, sin que los vecinos acudiesen a los tribunales. No obstante, varias sentencias recientes les han demostrado que el camino judicial es más efectivo. Cincuenta y cinco familias de Moncasi demandaron al Ayuntamiento por el ruido de los bares y por el incumplimiento de horarios, en 2003. Según Sáez de Cosculluela, el caso está pendiente de resolución y podría producirse en las próximas semanas. En los dos primeros meses de 2006, los tribunales condenaron al Ayuntamiento de Zaragoza a indemnizar a dos vecinas por las molestias que les ocasionaban los bares. El Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) pidió al consistorio que tomase las medidas oportunas para acabar con estas afecciones.

Una de las demandas la interpuso Agustina Tapia en julio de 2002. En ella acusaba al Ayuntamiento de transgredir las "normas de protección" contra el ruido, que procedía de tres establecimientos de la calle de Méndez Nuñez. Por ello, le solicitaba el pago de 685 euros al mes, con retroactividad de cuatro años desde 1997, hasta que se obtuviera una protección contra estas molestias. El juez cifró la indemnización en 18.000 euros. En el otro caso la cuantía a pagar fue de 24.000 euros.

El presidente de la asociación de vecinos Moncasi-La Huerva añadió que los bares del Rollo que más denuncias vecinales han recibido en los últimos años se encuentran localizados en tres calles: Perpetuo Socorro, Vasconia y Maestro Marquina. "Se han puesto miles de denuncias, pero hasta ahora no han tenido efectos reales", insistió.

Además del Rollo y el Casco Histórico, otras zonas que acumulan un alto número de quejas son Doctor Cerrada, Zumalacárregui, María Moliner, León XIII, San Miguel y Predicadores.

"Sólo queremos descansar. La juez ya lo ha dicho todo"

Satisfechos por la sentencia, en la que la juez ha fallado a su favor después de años de calvario, el matrimonio que interpuso la denuncia quiere seguir manteniéndose en el anonimato y en un segundo plano.Fueron valientes, acudieron a los tribunales cuando casi nadie lo hace, y la Justicia acaba de darles la razón en el primer paso de un proceso que, se temen, puede prolongarse todavía durante años. Satisfechos por la sentencia, en la que la juez ha fallado a su favor después de años de calvario, el matrimonio que interpuso la denuncia quiere seguir manteniéndose en el anonimato y en un segundo plano. .

La pareja lamenta que todavía hoy permanezca abierto en la zona del Casco Viejo el discobar, cuyo ruido y otras molestias les obligaron durante mucho tiempo a abandonar su vivienda y mudarse a casa de un familiar cada fin de semana para poder dormir sin problemas.

"Sólo queremos descansar y poder vivir tranquilos. La juez ya lo ha dicho todo en su sentencia", explicaba ayer el cabeza de familia, que no quería dar más explicaciones sobre un caso que, sin embargo, ha concitado un gran interés en tanto se trata del primer fallo condenatorio de estas características en Aragón y el segundo en toda España.

Por ellos habló, sin embargo, su abogado, que lo es también de la Asociación "Casco Histérico", que lleva años batallando contra las molestias de los discobares en esta céntrica zona de Zaragoza. Ricardo Agóiz explicó que sus clientes estaban "plenamente contentos" con el fallo del Juzgado de lo Penal número tres.

"Por primera vez -señaló, tras dar a conocer en rueda de prensa la sentencia-, empiezan a sentirse respaldados por las diferentes Administraciones".

El abogado explicó, en este sentido, que sus clientes no recurrirán la sentencia, ya que se les ha reconocido en torno a un "90 % de lo que solicitaban". Sólo se han echado para atrás dos faltas de lesiones y un delito por el mismo motivo, que la juez ha calificado finalmente como falta.

Lo que no dudan los denunciantes, según dijo Agóiz, es que el propietario del bar recurrirá la sentencia. Pero sobre las posibilidades de prosperar un hipotético recurso, el abogado -que agradeció la ayuda recibida por parte del Ayuntamiento de Zaragoza durante el caso-, fue claro y aventuró que, en su opinión, son "escasas" por la "rotundidad" del fallo.

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