27/06/06 Bajen ese volumenAlteraciones, problemas digestivos... soportar demasiados decibelios puede ser más que una molestiaLola FernándezEspaña es, después de Japón, el país que soporta más ruidos, según la Organización Mundial de la Salud. Y es que, teniendo en cuenta que el límite de tolerancia está establecido en 65 decibelios (dB) y que el claxon de un coche puede llegar a los 90 y una calle con circulación densa o en obras sobrepasa los 130 dB, no son de extrañar las quejas de los españoles. Según una encuesta realizada por GAES Centros Auditivos, con motivo del Día Mundial Contra el Ruido, con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de cuidar el oído, los problemas que se repiten como los más molestos son los derivados de los ruidos provocados por el tráfico (43 por ciento) y por las obras del vecindario (45 por ciento). Se calcula que un ocho por ciento de los españoles tiene problemas auditivos, que más del 30 por ciento de las viviendas sufre problemas de contaminación acústica y que, según el FREMAP, existen cuatro millones de personas que trabajan en entornos con unos niveles de ruido superiores a los 85 dB. Sin embargo, la mitad de los españoles no ha acudido nunca a un otorrino. Además, según un estudio estadístico publicado en European Journal of Epidemiology y en el que participó el físico Julio Díaz Jiménez, de la Universidad Autónoma de Madrid, se vio que al relacionar una serie de variables (ruido, frío, calor, ozono, partículas.) con los ingresos hospitalarios de cinco años, «el ruido fue la variable medioambiental más relacionada con estos ingresos». Porque no sólo es el oído el que sufre (la exposición continuada a más de 90 dB, situación que se produce en muchas discotecas o conciertos, puede producir una pérdida auditiva irreversible), sino que la contaminación acústica puede llegar a causar importantes problemas de salud. Entre las consecuencias no auditivas encontramos, principalmente, un aumento de las hormonas relacionadas con el estrés, reacción que va acompañada de un vertido de sustancias en sangre, como la adrenalina, que afectan a diversas funciones como: El sueño y el ritmo cardiaco. El ruido provoca falta de descanso. Un informe de la OCU establece que son millones los españoles afectados y que «si durante el sueño se está sometido al ruido, se producen efectos en el sistema nervioso vegetativo, como el aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco, vasoconstricción, cambios de frecuencia respiratoria y movimiento corporales». La concentración. Está comprobado que a partir de 65 dB es imposible realizar una tarea compleja, por lo que uno de los trastornos que puede provocar la contaminación acústica se relaciona con la dificultad de concentración y la pérdida de atención. La digestión. Un aumento del colesterol y de los triglicéridos puede deberse, en determinadas personalidades muy susceptibles, a la aparición de problemas digestivos provocados por la exposición a niveles superiores a 85 dB. Desarrollo infantil. Los bebés también están sujetos a este tipo de trastornos y les afecta al aprendizaje. Además, algunas investigaciones europeas apuntan a que las embarazadas que viven cerca de los aeropuertos poseen un mayor riesgo de tener hijos con bajo peso.
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