Padua, 14/06/06 'Ley seca' impuesta por decreto en PaduaLa ciudad del norte de Italia aprueba una rígida normativa para acabar con el 'botellón' local, un cóctel de vino blanco llamado 'spritz'IRENE HDEZ. VELASCOMezcle vino blanco con un poco de agua mineral con gas, añada el chorro de un limón recién exprimido y, ¡ecco!, tendrá usted un genuino spritz, la bebida más emblemática de la región italiana del Veneto y, concretamente, de Padua. Tradicionalmente los habitantes de esta ciudad del norte de Italia han arreglado el mundo a la hora del aperitivo, manteniendo encendidos debates sobre las cuestiones más variopintas mientras daban sorbos de un vaso aflautado lleno de spritz. Pero ahora, esta bebida estimulante que siempre había incitado a la charla y a la discusión civilizada trae de cabeza a las autoridades locales. El spritz se ha convertido en un problema de orden público y en motivo de guerra civil. Ocurre que la numerosísima población juvenil y universitaria de Padua ha hecho de este delicioso mejunje su bebida oficial. Todos los fines de semana el centro de la ciudad es tomado por un ejército de chavales que, atiborrados de spritz, protagonizan la versión italiana del botellón, con el consabido repertorio de vomitonas, orines, cristales rotos y restos de vasos de plástico con los que amanece la zona del Guetto al día siguiente. «Si va usted a cualquier bar en el centro de la ciudad, se encontrará con los camareros llenando vasos de spritz desde la tarde en adelante en una especie de producción en cadena», se queja Flavio Zanonanto, el alcalde (para más señas, de izquierda) de la ciudad, subrayando que muchas veces el spritz se ve enriquecido con golpes de ginebra, vodka y otros licores de alta gradación. El alcalde ha decidido resolver el asunto con medidas drásticas. Para empezar, ha emitido una ordenanza por la que se prohíbe a una veintena de bares del centro abrir sus puertas pasada la medianoche. Y, además, ha dictaminado que hasta el 25 de junio (fecha en la que los universitarios dejan la ciudad) está rigurosamente prohibido que los locales del centro de la ciudad vendan alcohol para llevar en botellas de cristal o en latas, en un intento por terminar con el desolador espectáculo de cristales rotos con el que invariablemente concluyen las fiestas de spritz. Pero, además de emitir edictos y ordenanzas, el alcalde de Padua se está esforzando en hacer cumplir esas leyes. La Policía local, por ejemplo, está haciendo redadas en la zona para comprobar que los locales respetan el horario establecido. Hace unos días, por ejemplo, algunos bares que se habían saltado a la torera la hora fijada de cierre fueron multados. Y los agentes de las fuerzas de seguridad también han abierto expediente contra tres de jóvenes, acusados de suministración abusiva de bebidas alcohólicas y a cada uno de los cuales les reclama una sanción de nada menos que 5.064 euros. Resistencia «Hemos probado todo, sin lograr resultados. Una prohibición como la que hemos aprobado es el único camino que nos quedaba», sostiene Zanonato. Sin embargo, no todos piensan así. De hecho, la guerra sin cuartel que el alcalde de Padua libra contra el spritz divide a la ciudad. Algunos vecinos aplauden la decisión de Zanonato, asegurando que era necesario tomar medidas drásticas para acabar con el descontrol etílico que los jueves, viernes y sábados noche se apodera del centro de la localidad. Pero otros (jóvenes en su mayoría) no opinan así, y rápidamente, se han organizado y han comenzado un movimiento de auténtica resistencia. A finales del mes pasado, cuando entró en vigor la ley seca, cientos de ellos desfilaron por Padua en un cortejo fúnebre en el que lloraron amargamente y se dieron golpes en el pecho por la sentencia de muerte contra el spritz decretada por el Zanonato. Además, han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para reunir las 5.000 necesarias para convocar un referéndum ciudadano en el que los habitantes de Papua puedan pronunciarse a favor o no sobre la prohibición. Ni siquiera la Iglesia se pone de acuerdo. «Es fruto de una mente diabólica, el primer paso en el abismo de la alucinación», califica al spritz el arzobispo de la vecina Treviso. «Hay que escuchar el grito de los chavales jóvenes, del pueblo del spritz», sale en su defensa el obispo de Padua, ciudad en la que reposan los restos mortales de San Antonio de Padua, uno de los santos más venerados de Italia. Si levantara la cabeza...
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |