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Málaga, 12/06/06

Casi 700 viviendas cercanas al aeropuerto piden el aislamiento

Los trabajos se han finalizado en 14 de los inmuebles afectados por el ruido y en 141 ya se están ejecutando los arreglos necesarios para mitigar las molestias que causan los aviones a los vecinos
Un avión despega delante de las viviendas del distrito malagueño

El sonido de los aviones ya es un mal mucho menos molesto para algunos de los vecinos que viven más cerca están del aeropuerto. El plan de aislamiento acústico de Aena está en marcha y 16 viviendas ya tienen completada la instalación de los sistemas necesarios para protegerse del ruido. En total, 678 de las 911 que están dentro de la huella acústica han solicitado una actuación.

Estos son los últimos datos del Seguimiento del Plan Acústico del Aeropuerto de Málaga, que revelan que una cuarta parte de los afectados no han visto necesario reforzar los sistemas de sus casas y no lo han solicitado. De los que sí lo han hecho, 279 han presentado incluso el proyecto de aislamiento y en 141 casos ya se está llevando a cabo las mejoras necesarias.

Pero ¿por qué hay vecinos que no quieren protegerse? La respuesta es sencilla: están acostumbrados al ruido. Hay muchos que conviven con él desde hace décadas y les merece más la pena seguir haciéndolo que embarcarse en unas obras en su hogar, aunque las pague el Estado. Es el caso de Josefa Vega, que vive a escasos 300 metros del aeródromo. "En esta calle no lo está haciendo casi nadie, aquí ya nos hemos habituado", argumenta.

Le sucede algo parecido a Antonia Cordero, vecina de Churriana y con una vivienda también muy cercana a los aviones. Ella sí solicitó el aislamiento, pero no cree que presente el proyecto definitivo porque no le seduce la idea de instalar dobles ventanas: "Doble trabajo a la hora de limpiar", dice. Para ella, los ruidos "de las motos y los coches" no son menos molestos que los del aeropuerto. A pesar de los despegues y aterrizajes puede dormir "perfectamente" y por eso se quedará seguramente como está.

Otros muchos vecinos de Churriana, Campanillas, la zona del campo de Golf y Alhaurín de la Torre, sin embargo, sí quieren cambiar.

Josefa Benítez, también de Churriana, aunque está acostumbrada, dice que no se entera "de la mitad de las cosas que ve por televisión". Además, su tejado es de chapa y "hay veces que parece que se va a despegar". La escayola de su casa está agrietada por las vibraciones y tiene que cambiarla prácticamente "una vez al año".

Eso es ahora, cuando llegue la segunda pista teme que el trasiego de aeronaves se multiplique y que los perjuicios también. Por todo esto, espera que la empresa Volconsa, que es la que se encargará de la mayoría de los aislamientos, vaya a su casa a hacerle el plan definitivo, puesto que ya lo ha solicitado. "Hace un par de semanas estuvieron por aquí haciendo mediciones", cuenta.

Dependerá de las características del inmueble. "Cada uno necesita unas medidas diferentes", explica Dulce Galán, de la comisión de gestión del plan de aislamiento acústico. Lo más usual será, según dice, "la doble carpintería", aunque habrá hogares en los que por sus características esto no se pueda hacer, por el tipo de estructura que tengan. Se recurrirá entonces a los dobles acristalamientos. "Lo que se busca en todo momento es la solución técnica más efectiva teniendo en cuenta lo que ya había antes instalado: no es lo mismo una ventana agrietada de madera que otra nueva de PVC", asegura.

Ello supone que las preferencias del vecino, como por ejemplo no querer doble carpintería, no puedan ser siempre atendidas. Esta última es la medida "más efectiva". Por eso dependerá de los decibelios que soporte la vivienda. "Lo principal es aislar las partes más desprotegidas, es decir los huecos".

En la mayoría de los casos serán las ventanas, pero en determinadas circunstancias también habrá que actuar en las puertas.

Hay otros casos en los que además se deberán hacer modificaciones en los tejados. "Unas veces se actúa en el falso techo, que es bastante delicado y otras en la parte exterior; hay que estudiar cada caso de forma aislada", añade Galán. Para determinar cuáles son las características de cada lugar, lo primero que hizo Aena es calcular las isofotonas (huellas acústicas) del Aeropuerto de Málaga. Remitió los informes resultantes al Ministerio de Medio Ambiente y a los ayuntamientos de la capital –donde se encuentran la mayoría de las viviendas afectadas, 830– y Alhaurín de la Torre –donde hay 81 inmuebles susceptibles de ser aislados–.

Los consistorios remitieron los censos a Aena, que a través de la Oficina del Plan de Aislamiento Acústico se puso en contacto con los propietarios de las viviendas incluidas en la huella para ofrecerle la posibilidad de ser aisladas acústicamente, siempre que se compruebe que superan los niveles de ruido establecidos.

Por eso, cuando los vecinos solicitan la actuación, los técnicos acuden a hacer mediciones de decibelios. Una vez ratificada la necesidad de aislamiento, es el residente el que puede pedir proyectos a la empresa que lo desee para que Aena, siempre que se ajuste a los presupuestos, sufrague los costes.

Hasta la fecha se ha aprobado un importe de más de 2,2 millones de euros, aunque esta cifra se irá incrementado en la medida que los vecinos afectados vayan presentando los correspondientes proyectos de aislamiento acústico.

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