Huelva, 11/06/06 "La Policía Local nos responde que para qué los llamamos"
Tras el último gran susto, los vecinos de la avenida Príncipe de las Letras decidieron tomar cartas en un asunto que vienen padeciendo en los últimos años. "Hace unos meses, de madrugada, varios vecinos y comerciantes avisamos a la Policía Local del rallies que estaba aconteciendo en Polirrosa. Queríamos evitar una posible desgracia. La respuesta de los Municipales no fue otra que su imposibilidad de acudir a la zona por falta de efectivos. A las siete de la mañana, un gran estruendo nos alarmó. Uno de los coches robados había sido empotrado contra los vehículos aparcados. Venían haciendo el trompo por la calle A del polígono y así finalizó la broma. Salieron del coche, y se fueron en otro", relata el portavoz vecinal. "Cuando llegaron los Municipales ya era tarde. Y no sé para que vinieron, nos preguntaron a los allí presentes qué si había heridos. Al contestarle que no, nos dijeron que si el coche era de uno de nosotros. Al tener un no, de nuevo, como respuesta nos dijeron que para qué les habíamos avisado. A lo que contesté que perdonasen, que la próxima vez llamaría a mi prima hermana". Ante aquella respuesta, los vecinos pidieron una reunión con el concejal de Seguridad Ciudadana, Enrique Pérez. Y éste le contestó, no con los mismos términos, pero sí con la misma pobre solución. Según el portavoz, Pérez dijo que era mentira que no hubiera efectivos, pues "son 28 agentes los que velan por los onubenses en las noches de los fines de semana". Sobre posibles actuaciones en el polígono para erradicar este denigrante problema, el concejal popular les contestó que no "podían hacer nada sobre el asunto, pues los bares y discotecas que alimentan esta peligrosa movida se hallaban fuera del casco urbano de la ciudad". La reunión finalizó con promesas de proveer de más vigilancia el polígono, pero, por lo visto, está también se resiste a llegar a esta determinada y excluyente zona. Mientras esperan si ésta llega, el dueño del vehículo siniestrado, en la imagen adyacente, se ve con las manos atadas e impotente para solucionar un problema que le llegó de improviso. El arreglo del coche, de cinco años de antigüedad, le cuesta 18.000, "dinero del que no dispone. Mientras que el consorcio de seguros responde se ha tenido que comprar un coche de segunda mano para ir a trabajar", comenta el portavoz vecinal, a la vez que echa de menos la tranquilidad que se respiraba en esta parte de Los Rosales. "Ahora, los fines de semana no se atreve nadie a llegar a su casa más tarde de la diez de la noche , ni a salir de ella antes de la doce del mediodía. No sabes con lo que te vas a encontrar".
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