Málaga, 27/08/06 El nuevo diseño de las viviendas dispara las demandas de insonorizaciónLa mayoría de las actuaciones se realizan en el dormitorio principal de la casa, especialmente cuando se encuentra junto al salón del piso vecino Las empresas del sector reconocen que el alto precio disuade a muchos ciudadanos, ya que el coste ronda los 90 euros por metro cuadrado de paredIGNACIO LILLO
El silencio es descanso. Y el descanso, salud. Los malagueños son cada vez más conscientes del problema de la contaminación acústica, y acuden a las empresas especializadas en busca de soluciones. Al contrario de lo que se cree, la mayoría de los problemas sonoros no vienen del exterior, sino que los causan los vecinos de las viviendas colindantes. Para ahorrar costes, algunas promotoras reducen los muros medianeros a su mínima expresión. A su vez, la búsqueda de la máxima rentabilidad impone diseños que empeoran la convivencia. Especialmente cuando el dormitorio de un piso se encuentra junto al salón del contiguo. «Se hacen muchas insonorizaciones. La demanda ha crecido mucho, especialmente en la zona que comunica con la otra vivienda». Así lo pone de relieve Manuel González, de Pladutec, empresa especializada en aislamientos. Sobre las causas, no tiene dudas: «Antes, la medianera tenía al menos dos paredes y un aislante. Ahora, apenas se hace un tabique de ladrillo», explica. Otros profesionales reconocen que existe un gran interés por este servicio, aunque el precio frena a la clientela. Así opina Francisco Arroyo, de Aisplac 2005. «El metro cuadrado de pared tratada cuesta unos 90 euros y con ello se consigue un 80% de aislamiento. El ruido nunca se elimina del todo, pero sí se consigue una rebaja considerable», comenta. La mayoría de las veces, el problema se deriva de la distribución de las viviendas. «El dormitorio da al salón del vecino. Depende de cómo sea la obra de la casa, del enfoscado, que se note más o menos», añade. Javier Oviedo pertenece a la firma Eygema, empresa de ingeniería especializada en estudios acústicos. Critica que los edificios sólo cumplan las especificaciones mínimas. «La gente está bastante más concienciada que antiguamente, pero en la construcción se está a la espera de medidas legales, como el decreto nacional de ruidos y la entrada en vigor del apartado sobre acústica del Código Técnico de la Edificación. Ahora sólo hay unas exigencias mínimas», relata. Este experto considera que los bloques antiguos están a un nivel muy por debajo en insonorización. «Ahora se usa el forjado reticular, mucho mejor acústicamente, por lo que las fachadas aguantan, y las ventanas dobles, de tipo Climalit». A este respecto, indica que los vanos definen el aislamiento global y advierte que, en este apartado, se pueden hacer múltiples mejoras. «Normalmente se ponen cristales de cuatro milímetros, pese a que los mejores son de seis. Se dice que son Climalit, pero no el grosor del cristal», aclara. Otro punto clave es la carpintería de las ventanas que, según Oviedo, puede reducir la sonoridad hasta en cinco decibelios. «El ruido busca la fuga, la zona más débil y por ahí se cuela. La mejor es la A3, con mejor aluminio y un sistema de juntas que sella completamente, frente al A2». El ingeniero también resalta que la colocación es vital a la hora de evitar ruidos.
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