Granada, 16/04/06 Ocho de cada diez bares granadinos incumplen las normas de ruidos o no disponen de licenciaLas últimas inspecciones de la Policía Local se saldan con 100 denuncias tras visitar 117 establecimientos Dueños de 'pubs' se resisten a instalar limitadores de ruidos y prefieren arriesgarse a las multasJUAN ENRIQUE GÓMEZ«Nos vemos en los bares» es parte del estribillo de una de las canciones más conocidas de un grupo de pop-rock granadino de los ochenta, Dorian Gray. La frase se convertía en himno para toda una generación que, en aquel momento, hacía de la zona de Pedro Antonio Alarcón, el centro neurálgico de la 'movida'. Ahora, años más tarde, la frase sigue vigente, pero los espacios para el ocio, 'botellón' e ir de copas, han proliferado en la totalidad de la ciudad. Granada, según los datos de la Agenda Local 21, supera con creces los niveles de ruidos y los 'ratios' de concentración de establecimientos de ocio por metro cuadrado. Más de 5.000 bares en la ciudad hacen que la capital granadina esté entre las más saturadas de España y en el primer lugar de las andaluzas. Las ordenanzas municipales contra la contaminación acústica, la de ocupación de vía pública y la reguladora de la apertura de establecimientos hosteleros, no se cumplen. Durante los días previos al gran 'botellón' del pasado 17 de marzo, los agentes de la Policía Local que forman las denominadas 'patrullas verdes', peinaron las zonas de ocio más características de la ciudad. Realizaron 117 inspecciones en bares, 'pubs', discotecas, cervecerías, restaurantes y en una pizzería. Incumplen El resultado sorprendía a los responsables de las concejalías de Medio Ambiente y de Tráfico. De esos 117 establecimientos, los agentes denunciaban a 100, lo que supone que ocho de cada diez instalaciones de hostelería incumplían algún precepto de las diferentes ordenanzas. La nota obtenida por los bares granadinos no podía ser más baja. La gran mayoría de las denuncias interpuestas por la Policía Local tenían su base en el Reglamento contra la Contaminación Acústica y la Ordenanza contra el Ruido. Las inspecciones en pub y bares fueron 105, 45 en 'pubs' y 60 en bares. El resultado indicaba que 44 de ellos no tenían instalados equipos de transmisión de datos acústicos a los servicios municipales. Se trata de aparatos, obligatorios por norma, que detectan intensidades de sonido superiores a las permitidas (generalmente 90 decibelios en el interior y 30 en el exterior) y envía el dato a la central de la Policía Local. Los dueños de los establecimientos prefieren arriesgarse a las multas antes que instalar estos sistemas, ya que de esa forma pueden superar el ruido sin problemas, y es raro que les toque una inspección. Si les pillan se salvan con una multa de entre 300 y 700 euros, muy poco dinero para el aparente beneficio que les da tener la música a tope. Limitadores Otros 14 establecimientos de los inspeccionados no tenía limitadores de ruidos. Se trata de un sistema que impide que los equipos de música superen los 90 decibelios. También en relación con emisiones sonoras, otros ocho establecimientos han sido sancionados por tener equipos de música y no poseer licencia para ello. En esta línea se ha sancionado a tres establecimientos por tener equipos de televisión sin permiso para ello, y a otros cuatro por tener instalaciones defectuosas o ilegales de aire acondicionado. El grado de incumplimiento no se ciñe sólo a los establecimientos inspeccionados. Según la Policía Local los resultados de esta inspección podrían extrapolarse a la totalidad de los bares de la capital, sobre todo en los denominados nocturnos y dedicados a la 'movida'. Licencias y seguros El grado de legalidad de los establecimientos hosteleros granadinos es alto. Es un dato que ha sorprendido a los responsables municipales. De los 117 inspeccionados, la realidad es que sólo 19 no tenían licencia para ejercer su actividad. Los técnicos indican que en los últimos años ha crecido considerablemente el número de bares que no abren hasta que disponen de todas las licencias necesarias. El temor a denuncias por ruidos por parte de sus vecinos es lo que les hace solicitar las licencias. Más preocupante es otro tipo de irregularidades por parte de estos establecimientos. Los agentes descubrieron que cinco establecimientos no disponían de ningún seguro. La cifra es baja, pero el problema que puede crear cualquier tipo de siniestro, como por ejemplo un simple incendio en sus estructuras, y no tener seguro de riesgo, puede llevar a la cárcel a los responsables. A pesar de que el nivel de incumplimiento de las ordenanzas es muy alto, los dueños de establecimientos sí se han convertido en muy cumplidores en cuando a los horarios de cierre nocturno. hace unos años eran muy pocos los bares que cerraban a su hora, las denuncias se sucedían cada fin de semana. Ahora, en las últimas inspecciones, el dato es todo lo contrario. En las 117 inspecciones realizadas, sólo tres establecimientos fueron localizados abiertos más allá del horario de cierre. Los propietarios saben que convertirse en reincidente en este tipo de denuncias, implica un posible cierre de la actividad, lo que ha provocado que todos ellos sean mucho más cumplidores de las normas. Por otra parte la publicidad dada en los medios de comunicación de casos concretos de cierre a establecimientos muy conocidos de la ciudad ha generado mayor conciencia con los horarios nocturnos. Las tiendas se legalizan También ha sorprendido a los responsables municipales es el mayor cumplimiento de la legalidad de las tiendas de frutos secos y bebidas. Los controles realizados durante el mes de marzo dieron cifras insignificantes de irregularidades en estas tiendas dedicadas al 'botellón'. De las 19 tiendas controladas, sólo se encontraron un caso de no tener licencias y otro algo más grave, vender alcohol a menores, pero el resto cumplían las normas.
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