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Palma de Mallorca, 08/04/06

Cursach reta otra vez al juez al abrir su discoabadía con música al aire libre y a todo volumen

El discotequero se niega ahora a acatar el auto que ordena el «precinto de los altavoces» de su 'boite' Desobedece al magistrado Francisco Pleite tras intentar sin éxito que Cort cambiara la ordenanza para vulnerar el dictamen judicia

Otro año igual. Pero ahora con un auto judicial encima de la mesa. Bartolomé Cursach reabrió ayer su discoabadía en la Playa de Palma. Lo hizo como antaño: con pantallas, altavoces y música al aire libre. Pero la diferencia entre la temporada pasada y ésta estriba en una resolución judicial. La dictada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Palma que prohíbe a la sala de fiestas al aire libre MegaPark poner música al aire.

El magistrado Francisco Pleite ordenó al Ayuntamiento de Palma el pasado mes de diciembre «retirar o precintar los altavoces en el exterior» de la discoabadía.

Cursach recurrió esta decisión y el juez se ratificó en los mismos términos reiterando que el motivo que sustenta su auto pasa porque la ordenanza municipal impide expresamente a los restaurantes, bares y salas de fiestas la música en sus espacios exteriores.

Este complejo, cuya creación ha ascendido a más de ocho millones de euros, se queda así sin su principal aliciente. Pero su propietario no está dispuesto a acatar la ley en detrimento de sus intereses comerciales. Y los altavoces que debería haber retirado Cursach lucieron ayer en todo su esplendor.

El Ayuntamiento de Palma consintió el pasado verano la apertura de la discoabadía al interpretar sus servicios jurídicos que cuando la normativa prohíbe la actividad musical en el exterior se refiere sólo a las actuaciones musicales y en ningún caso a aquella que proviene de los altavoces y que se reproduce de forma mecánica.

Cort dio así luz verde a Cursach imponiéndole serias restricciones. Entre ellas, la de no poder albergar ni las go-gos ni los disckjockeys que tenía antaño y que hacían las delicias del público alemán a plena luz del día. Y mucho menos cualquier tipo de concierto o actividad musical. El Hotel Neptuno, que ha sufrido durante los últimos años los excesos de la macrodiscoteca de Bartolomé Cursach puso también en manos del juez la actividad que desarrolla en el exterior el nuevo local al entender que, una vez más, perjudica a sus clientes.

Tras analizar la problemática, Francisco Pleite ha ido aún más allá y ha acordado que Cursach evite en el exterior de la discoabadía «todas aquellas actuaciones que se realicen para entretener a los asistentes», entendiendo por «espacio exterior» todo aquel «al aire libre y directamente lindante con la vía pública, incluyendo la terraza y el porche». El juez de lo Contencioso Administrativo justificó su decisión en aras de «garantizar que la actividad se desarrolle conforme a la licencia concedida, para proteger el interés público».

Con el auto en las manos y viendo que la temporada se acercaba inexorablemente, Cursach decidió emplearse a fondo para intentar solventar su problema. Desestimado su recurso judicial, intentó por todos los medios que el Ayuntamiento de Palma cambiara la ordenanza municipal para poder seguir como hasta ahora.

La campaña de Serra

El Consistorio palmesano le contestó que «ni hablar». Que no iba a variar el reglamento de ruidos por su culpa. Entonces, Cursach recurrió al editor Pedro Serra. Durante meses el diario Ultima Hora ha venido presionando a Cort para que cambie su normativa. Llegando al punto de amenazar a Catalina Cirer de que si acataba la decisión judicial «se va a liar gorda».

A este frente para eludir la acción de la Justicia se sumó la Caeb y como no podía ser de otra manera, la Asociación de Salas de Fiestas y Discotecas de Baleares, presidida por un socio de la hija de Cursach. El hotelero Pedro Vidal volvió a defender al empresario al que le une algo más que una estrecha amistad. Pero se topó con un Ayuntamiento de Palma que ya no es ni mucho menos el de antaño.

Y con un teniente de alcalde de Urbanismo que hace unos días advertía públicamente a Cursach que no está dispuesto a consentir una sola amenaza. Rodrigo de Santos hizo estas declaraciones en una rueda de prensa tras ser preguntado por el futuro de las decenas de denuncias que ha interpuesto Vidal contra otros establecimientos que tienen hilo musical en sus terrazas como mecanismo de presión hacia Cort.

Cursach y Serra han intentado trasladar al resto de establecimientos de ocio de la Playa de Palma un problema que sólo le afecta a él. Han infundido el miedo entre el resto de locales cuando la decisión judicial le afecta sólo a él. Unica y exclusivamente. Se ponga como se ponga el dúo conformado por el discotequero y el editor.

Tras fracasar en su intento de que Cort se pliegue a sus intereses vulnerando un auto judicial, Cursach ha decidido denunciar, por persona interpuesta, Pedro Vidal, al Consistorio por no trasladar al resto su problema personal.

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