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Granada, 07/04/06

La Fiesta de la Primavera se convierte en otro macrobotellón, esta vez controlado

Más de 6.000 personas llenan el recinto ferial Falta de incidentes en un encuentro muy vigilado
MARÍA JOSÉ ÁLVAREZ

Eran las dos del mediodía y por la Avenida de Granada bajaba ya un reguero de pandillas de jóvenes, provistos de bolsas con botellas del alcohol, refrescos y hielo. Habían aguardado hasta el último momento -la mañana amaneció bastante nublada- para decidir si acudían o no a uno de los encuentros más esperados del año: la Fiesta de la Primavera. Con los exámenes acabados y a punto de comenzar las vacaciones de Semana Santa, unas cuantas gotas de lluvia no eran excusa suficiente para quedarse en casa. Poco a poco, la primera plataforma del recinto ferial 'Alcalde Alfonso Sánchez Herrera' comenzó a llenarse. A las cuatro y media de la tarde, cuando el sol salía tímido entre las nubes, apenas cabía un alfiler. Hubo a la misma vez hasta 6.000 personas (a las nueve de la noche) según los datos de la Policía Local.

Mojados, pero bebiendo

Una gran carpa de 1.500 cuadrados cubría la zona de los conciertos para evitar que, tanto grupos musicales como público se mojaran. Una excelente idea de la Concejalía de Juventud, organizadora del encuentro, a la que los jóvenes, sin embargo, no prestaron mucha atención. Y es que guardias de seguridad de una empresa privada contratados para el evento vigilaban el acceso a la zona. Registraban mochilas y, por su- puesto, no dejaban acceder a nadie que portara bebidas alcohólicas. En la carpa, una barra instalada para la ocasión vendía alcohol, pero, a cuatro euros la copa, los asistentes prefirieron permanecer en el otro ala de la plataforma, donde sí se permitía hacer botellón. ¿Para qué, si no, se habían apresurado por la mañana a comprar en grandes supermercados las botellas de ron y wisky? De ahí que los conciertos de grupos como La Pulquería, Lost Sound o Son de Nadie no contaran con la asistencia prevista en un principio. Ni siquiera cuando la lluvia que apareció de forma intermitente durante toda la jornada arreó más fuerte, los protagonistas del festejo acudieron a refugiarse. Para eso habían llevado sus paraguas que, abiertos todos a la misma vez, no fueron un impedimento para seguir bebiendo.

Con la música de fondo, algo más alegres de la cuenta y casi siempre con una actitud cívica, los jóvenes destacaron por su excelente comportamiento. La jornada transcurrió sin ningún incidente destacable, según informó la Policía Local al cierre de esta edición. Alguno que otro veinteañero más bebido de la cuenta, pero en general todo controlado. No era para menos. Una treintena de policías vigilaba atentos el transcurso de la fiesta. Algunos, en el interior del recinto y el resto controlando el tráfico en las rotondas de la carretera de Granada, en la Carretera de la Guardia, en la zona de La Salobreja y en la Caseta Municipal, principales accesos al recinto ferial.

Para dejar los coches -había bastantes, pero pocos comparados con el número de asistentes- el aparcamiento de La Vestida se abrió de forma gratuita. A la salida y en la carretera, los policías vigilaron atentamente que nadie condujese bajo los efectos del alcohol. Con el etilómetro preparado, hicieron varios controles de alcoholemia, pero en pocos los resultados fueron positivos.

El río de agüita amarilla

Elena González, la concejal de Juventud, había ordenado que limpiaran y habilitaran los servicios públicos de la feria para que se pudieran usar durante el encuentro. A ellas, a las que su naturaleza física no les dio otra opción, la idea les fue muy útil, aunque para 'desahogarse' tras ingerir tanto líquido tuvieran que esperar colas de hasta una hora. Ellos, sin embargo, no tuvieron pudor y se 'liberaron' en medio del gentío. Frente al muro que separa la primera plataforma del acceso al recinto, enormes filas varoniles delataban un 'meadero' improvisado. Como consecuencia, un río de 'agüita amarilla' cada vez más voluminoso que, incluso, impidió la realización de parte de los juegos organizados por los más de cuarenta jóvenes del ciclo de Formación Ocupacional de Animación Sociocultural que se encargaron de animar la fiesta.

Estos voluntarios, que podían reconocerse en la multitud por sus chillonas camisetas amarillas, sí pudieron, sin embargo, organizar competiciones de tiro a portería, dardos o bolos. Repartieron además decenas de folletos que las asociaciones participantes en la fiesta les habían dejado en el stand que se instaló en la fiesta. Revistas de la asociación 'Colega', Proyecto Hombre, de la Dirección General de Tráfico o de la Fundación Sociedad y Alcohol volaban de mano en mano. Los jóvenes aprendían a evitar conductas de riesgo mientras bebían una copa.

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