Torrelavega, 11/09/05 Discotecas 'rodantes' para ser vistos y oídosLa 'última' de este verano son los coches circulando por la ciudad con los equipos de música a un volumen suficiente como para exhibirse. Muchas ciudades de España han comenzado a sancionar duramente esta práctica, peligrosa para la conducciónN. BOLADO El perfil podría ser el de una persona, generalmente hombre, que no puede soportar pasar inadvertido. Hay mucho de exhibicionistas. Necesitan que le miren. Por eso, entre otras estridencias estéticas, suele llevar el volumen de su vehículo, casi siempre un modelo medio 'arreglado', a la altura suficiente como para que cualquier persona no pueda evitar mirar. Su zona de 'caza' son las calles de las ciudades y pueblos, y su tiempo de 'veda', los fines de semana, cuando se acaba 'el curro', se embadurnan de gomina, entras en el escalofrío de los pelos de punta, y con una estética tipo 'neng' se suben al coche para sentirse en 'la movida'. Atrás queda, en general, una dura semana de trabajo en la que se ha ganado, con el sudor de su frente, el dinero que permite 'tunear' o 'arreglar' el coche. Los viernes, a partir de las seis o las siete de la tarde, y hasta bien entrada la noche del domingo, los 'discotequeros urbanos a cuatro ruedas' compiten en músicas que ocupan un amplio espectro que va desde 'la ranita', al 'achilipú', que también la práctica es habitual en la 'jargonetas' en las que, algunas, incluyen cantos religiosos. Todos campean por la ciudad sin que nadie les eche el alto. Con algo de alma de 'dj' de vía estrecha (nomenclatura actualizada del pinchadiscos de toda la vida) su oferta musical es variada, aunque predominan los ritmos eléctricos que, con la mayor fuerza posible, aporreen los vatios, pasados de revoluciones, de los enormes altavoces que, algunos, llevan en el guardamaletas de su coche, que queda, por supuesto, totalmente inutilizado en tal tarea. Si el ciudadano tiene la mala suerte de vivir en un edificio que tenga al lado un semáforo, donde el vehículo 'sonorizado' tenga que parar unos minutos, podrá comprobar dos sensaciones: una de éxtasis y otra de susto. La de éxtasis corresponderá al tunero, gorra con el ala bien estrecha, que mirará a su alrededor, a través de unos cristales opacos bien bajados, cómo los peatones, algunos que no se lo pueden creer, le ven como su cuerpo se arquea y culebrea sobre un asiento, convenientemente 'tuneado', asombrando al mundo con su 'marcha'. la otra sensación, la del que se da un susto de muerte, la recibe el vecino que siente cómo, durante esos minutos de espera del semáforo, los cristales de sus vitrinas vibran y la televisión debe ponerse a mayor volumen, produciendo contínuas molestias Esta es, en esencia, la escena que puede vivirse ne cualquier calle de ciudad o pueblo, pero ¿está permitida la conducción bajo estas circunstancias?. Todo conductor sabe que será duramente sancionado cuando conduzca un vehículo hablando por un móvil, incluso si éste está provisto de un 'pinglanillo' que no obliga a quitar las manos del volante; si no usa cinturón de seguridad, si circula a excesiva velocidad; si usa 'cascos' para oir música que le resten audición... pero ¿qué ocurre con las discotecas rodantes' en las que el tipo de música, a veces irritante, induce a una conducción más atrevida y a tono con la música?. ¿Existe alguna normativa que prohíba esta manera de circular?. Casi todas las ciudades tienen una ordenanza que regula perfectamente el nivel de ruidos que se pueden soportar, los horarios en los que pueden producirse y los lugares. Sin embargo, hasta el momento, al menos en Torrelavega, no es usual que los agentes paren a un vehículo por su excesivo volumen de música. De todos modos, la situación está tomando tal cariz que algunos municipios han puesto 'manos a la obra' y, talón de multas en la mano, han comenzado a actuar ante los 'nengs' de turno. Éste es el caso, por ejemplo, de localidades como Valladolid, La Línea o Huesca, por nombrar algunas, que van, directamente, a por los vehículos que conducen con exceso de volumen de música. Así, por ejemplo, el Ayuntamiento de Huesca tiene en vigor una ordenanza de tráfico urbano que, en el artículo 43, punto 4, dice textualmente: «Queda prohibida la utilización de equipos de música en los vehículos que por su excesivo volumen pueda producir, a juicio de los agentes de la Policía Local, molestias a los vecinos, viandantes y otros conductores». En La Línea de la Concepción, otro ejemplo, está actualmente en vigor una campaña de la Policía Local en relación a los conductores que circulan con equipos de música. Una de las medidas que utilizan es incautar, en aquellos equipos que dispongan de ella, la caratula extraíbles a los equipos que dispongan de ella, que le es devuelta al propietario cuando abone la sanción y normalice su equipo de música. El Ayuntamiento de Valladolid realizó, en la segunda mitad del pasado mes de agosto, 63 denuncias por emisión elevada de música en vehículos; también en este caso actuó la Policía Local de esta ciudad.
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