Gibraltar, La UE obligará a las empresas a reducir el ruido en febreroLa directiva establece un nivel máximo de 87 decibelios, tres menos que en la actualidad Tres de cada diez europeos están expuestos a niveles de sonidos demasiado elevadosF. APEZTEGUIA
Una exposición constante al ruido en el lugar de trabajo puede provocar no sólo problemas de audición, sino también un mayor estrés, más accidentes laborales e incluso efectos adversos para el feto en las mujeres embararazadas. El número de bajas y de horas perdidas por problemas auditivos ha crecido de tal modo en los últimos años que la Unión Europea ha decidido obligar a las empresas a rebajar sensiblemente el nivel máximo de ruido autorizado. La medida, en España, previsiblemente no vendrá sola. La reforma del actual protocolo para la detección de la sordera que el Instituto Vasco de Salud Laboral OSALAN prepara para el Ministerio de Trabajo obligará a las empresas a medir la audición de los trabajadores con equipos tan sensibles como los que se usan para comprobar el estado de los oídos de los recién nacidos. Niveles elevados El 29% de los empleados europeos está expuesto a niveles de sonido demasiado elevados, al menos, durante una cuarta parte de su jornada laboral, según informó ayer el vicepresidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, Juan Goiria, coordinador de un grupo interdisciplinar sobre actuaciones en Medicina del Trabajo. Más de un millón de españoles se considera, además, «bastante» o «muy afectado» por el ruido en el trabajo. La situación al extremo de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la pérdida de audición inducida por el ruido supone ya la enfermedad profesional irreversible más extendida. La directiva de la UE que entra en vigor en febrero establece que el nivel máximo de ruido al que puede exponerse un operario en una jornada laboral de ocho horas es de 87 decibelios, tres menos que en la actualdiad. Nuevos audímetros La puesta en marcha de esta directiva se hará acompañar en España de una propuesta para sustituir en las empresas los actuales audímetros por nuevos equipos para la medición de las otoemisiones. Son más precisos y más fiables. El oído, según detalló Martínez Ibargüen, produce un sonido cuyo control mediante una prueba sencilla, objetiva y rápida permite verificar si se ha perdido audición o si se corre peligro de perderla. El profesor David Kemp, del Instituto de Laringología y Ontología de Londres, descubrió en 1977 que el oído de las personas produce un serie de sonidos característicos que fueron bautizados como otoemisiones. Su grupo de trabajo diseñó los equipos portátiles que se utilizan para evaluar el oídos de los recién nacidos. Los científicos han mejorado ahora los equipos de Kemp para ajustarlos a las necesidades del ámbito laboral.
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