Granada, 03/05/05 Los pacientes de los hospitales claman contra el botellón de la Plaza de TorosEl ruido de los 10.000 jóvenes afectó a zonas quirúrgicas y a habitaciones Enfermeras, médicos y pacientes no pudieron ni dormir ni descansar La Junta avisa que la situación fue «intolerable, de juzgado de guardia»J. R. VILLALBA, M. ALLENDE Y ROCÍO MENDOZALa Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía lo avisó días atrás en su memoria: las administraciones deben adoptar medidas para paliar los efectos del macrobotellón. Y no es para menos, después de que más de un millar de enfermos ingresados en los hospitales Ruiz de Alda y Clínico no pudieran conciliar el sueño el pasado domingo debido al botellón que congregó a diez mil personas en la Plaza de Toros. El ruido se coló por el pabellón quirúrgico, los paritorios y los servicios de Medicina Interna del Clínico, donde las quejas de pacientes y familiares se multiplicaban conforme pasaban las horas.No sólo eso. Personal de servicio en las urgencias de este centro sanitario denunciaron las vomitonas, orines y cristales rotos acumulados a lo largo y ancho de la fachada de este centro. «Fue algo patético», comentó una enfermera. El secretario general del sindicato de Auxiliares de Enfermería, Francisco Morales, se quejó por la permisividad existente ante este tipo de acontecimientos en la puerta de un hospital. «No se puede permitir este tipo de actos donde hay enfermos con problemas muy graves», dijo. En el hospital Ruiz de Alda, sobre todo en la parte trasera del edificio que da a la Plaza de Toros, tampoco durmió nadie. El ruido de la concentración llegó hasta la séptima planta. Así lo contaba ayer Carmen, una enfermera de este hospital, que le tocó el turno de noche y que calificó la situación de increíble. «El murmullo entraba por las ventanas y no se pudo dormir», relató. Además, apuntó la peligrosidad de la cantidad de personas que pasaban en grupo continuamente por la rampa lateral al edificio del Ruiz de Alda que está reservada para el paso de los vehículos de urgencias. Normativa vulneradaLa presencia de miles de jóvenes de botellón en el entorno de la Plaza de Toros no sólo rompió el derecho al descanso y a la recuperación de todos los ingresados en los hospitales Clínico y Ruiz de Alda, sino que supuso una manifiesta violación de la protección ambiental de que gozan ambos recintos sanitarios. El Decreto 326/2003 de 25 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía, es taxativo al respecto: los hospitales cuentan con nivel máximo de protección contra el ruido, o nivel 1. Es decir, sus instalaciones y las inmediaciones de las mismas, se consideran zonas de alta sensibilidad acústica y no permiten ruido que supere un mínimo nivel. Las razones resultan obvias.Por todo lo anterior, no es de extrañar la preocupación manifestada ayer a este periódico por el delegado provincial de Medio Ambiente de la Junta. Gerardo Sánchez dijo haberse sorprendido por la magnitud del botellón que se montó en la zona, máxime cuando todos los congregados «conocían perfectamente que en las inmediaciones de donde se encontraban hay dos grandes hospitales con cientos de enfermos encamados». Sánchez dijo que tal concentración contravenía la normativa ambiental vigente en Andalucía que protege a los citados hospitales y que suponía una vulneración de juzgado de guardia.
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