Sevilla, 22/02/05 El Ayuntamiento recupera la idea del «botellódromo» para las macrofiestas estudiantilesLa oposición arremete contra el equipo de Gobierno por ser éste incapaz de impedir las grandes concentraciones juveniles como la del pasado juevesM. J. C.
Ayer fue el delegado municipal de Gobernación, Francisco Fernández, dijo que «es hora» de pensar en la necesidad de buscar un espacio que acoja concentraciones de jóvenes como la del pasado jueves y aseguró que no hay capacidad para disolver macrobotellonas que reúnen de forma «espontánea» a más de 8. 000 personas. Fernández dijo que los jóvenes seguirán celebrando este tipo de fiestas y señaló que se sucederán «en cuanto el clima lo permita», por lo que apostó por, «sin hipocresía y sin falacias», habilitar un espacio que permita albergar estas fiestas «sin perturbar la normalidad de la vida de la ciudad». Agregó que en la concentración del jueves la decisión del Ayuntamiento fue «garantizar la seguridad de las personas que transitaban por el lugar», intentando que las avenidas de La Raza y Reina Mercedes «no quedaran obstruidas» y desplegando dispositivos sanitarios y de limpieza en la zona. «Acumulación espontánea»Se preguntó «qué hacer» ante fiestas que, en su opinión, carecen de organizadores y que consisten en una «acumulación espontánea de miles de chavales que deciden encontrarse en un punto» y rechazó la opción de desarrollar «disoluciones a la antigua usanza, desmedidas y desproporcionadas».El delegado, que hizo una llamada a la responsabilidad de quienes toman la decisión de concentrarse, reiteró que el Ayuntamiento se encargó de «restablecer la normalidad en la medida de lo posible» con estrategias adoptadas días antes de la concentración, que se conoció «vía internet». Además defendió que una posible medida contra la celebración de estas fiestas sería actuar sobre los convocantes o las personas que distribuyeron correos electrónicos y mensajes por teléfono móvil, lo que sería competencia de un juez. Fernández ya había afirmado que todos los servicios municipales actuaron «de forma eficaz» como lo demuestra que la jornada transcurriera sin incidentes. Mientras, el delegado de Juventud, Francisco Manuel Silva, dijo que trasladó a primeros de febrero al delegado de Gobernación y al Vicerrectorado de la Universidad que el jueves se iba a celebrar en Reina Mercedes una «macrobotellona» en la que, la Policía Local de proximidad estuvo presente y en la que también se personó la Policía Nacional. Por ello, y aunque el delegado de Juventud cree que «el dispositivo funcionó» también es partidario de que haya más coordinación con el fin de evitar que de nuevo se produzcan esas concentraciones juveniles que, como el mismo Silva afirmó, obligó a numerosos comercios cercanos al «macrobotellón» a cerrar. El delegado fue más lejos al afirmar que «con tres celurares y cerrando las facultades» no se impide que «5.000 jóvenes» paralicen una zona de Sevilla por lo que se mostró partidario de «aplicar la Ley» y, dado que la Universidad no es la convocante de esas fiestas, actuar para impedirlas. Por su parte, la portavoz del PA, Paola Vivancos, calificó de «insólito» que el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, recomendara a la Universidad ir a los Tribunales para evitar nuevas concentraciones de jóvenes. Vivancos criticó que el alcalde, que no convoca la mesa por la convivencia ni recibe a la Plataforma de vecinos por el Descanso, no sólo opte por esa recomendación para contestar a las quejas de la oposición sino que ya «ante cualquier problema de Sevilla, la solución del alcalde sea ir a los Tribunales». El PP, mientras, afirmó que si Fernández se reconoce incapaz de impedir nuevas concentraciones como la del jueves, debe dimitir. El concejal Beltrán Pérez, que recordó que su partido propuso hace tiempo delimitar un espacio para las concentraciones juveniles, que el Gobierno rechazó, afirmó que ante las concentraciones no cabe «disolverlas» sino prevenirlas. Sobre las manifestaciones del delegado, Pérez afirmó que éste se «estaba riendo de los vecinos». Oídos sordos con los vecinosMientras arrecian las críticas por el colapso que provocó el pasado jueves la «macrobotellona» celebrada en Reina Mercedes, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, continúa haciendo oídos sordos a las reclamaciones de los vecinos que cada fin de semana sufren efectos parecidos a los que provocó la gran fiesta estudiantil convocada mediante internet y teléfonos móviles. Buena parte de los vecinos que cada fin de semana padecen los efectos de las concentraciones juveniles junto a sus viviendas se han agrupado en la plataforma por el descanso que lleva meses intentando reunirse con el alcalde para pedirle medidas que les permitan dormir. Hasta ahora esas reuniones no han sido posibles porque la primera autoridad municipal no ha querido recibirlos. Como única respuesta, los afectados han recibido la de ir a los Tribunales.
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