Gijón, 01/12/05 Los vecinos de poblaciones de Gijón denuncian ruidos nocturnos de una turbina y una cinta de AceraliaLa Policía constató niveles de decibelios que obligarían a precintar la empresa, según la ordenanza localV. ESCANDÓNVecinos de Monteana, Veriña y Poago ya no pueden más. Las tres parroquias llevan desde enero intentando que el Ayuntamiento de Gijón les dé una solución ante los graves problemas de contaminación acústica procedente de Aceralia que llevan padeciendo desde hace un par de años. El origen de los ruidos se debe a una gran turbina sínter para enfriar minerales, traída de Avilés hace cinco años, que genera una contaminación acústica que ha ido en aumento en los últimos años. Además, a esto hay que sumar una cinta transportadora que comenzó, según dicen los vecinos, a hacer ruido cuando se prescindió de la empresa de mantenimiento. Los niveles de contaminación son tan altos que, según las mediciones tomadas en varias ocasiones por la Policía Municipal en diferentes puntos del valle de Veriña y rigiéndose por la ordenanza municipal de ruidos vigente, se debería precintar Aceralia. Los decibelios generados tanto por la turbina como por la cinta transportadora se encuentran por encima de los niveles máximos permitidos tanto para el período diurno como para el nocturno. Tras varias reuniones con responsables de Aceralia y con la concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gijón, Dulce Gallego, los vecinos de las parroquias afectadas, al ver que no se les prestaba atención, decidieron mandar un escrito a la Consejería de Medio Ambiente del Principado. Desde el Gobierno regional se les indicó que las competencias en estos casos estaban transferidas al Consistorio gijonés, volviendo otra vez a sentirse ignorados por el Ayuntamiento. Aurelio García, vecino de Veriña, reclamó una solución al problema porque «estamos cansados de que no nos hagan caso; si tenemos que cortar el acceso a Aceralia para que nos tengan en cuenta lo haremos». Los vecinos piden, también, una discriminación positiva porque el valle «está sufriendo las peores consecuencias de esta contaminación» y por lo menos «podrían darnos alguna subvención para mejorar el entorno». Lo que sí quiso dejar claro es que los vecinos «no pedimos el cierre de la empresa, lo que queremos es una solución que nos permita vivir tranquilos».
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