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Barcelona, 24/08/05
(IN)CIVISMO

Las tiendas dicen basta

El comercio se suma a los vecinos en la demanda de soluciones urgentes a la degradación de amplias zonas del centro histórico de Barcelona.

El Consell de Gremis solicitará la reunión urgente del Consell de Ciutat para que se aborde este problema
Barnacentre reconoce que la situación es compleja y pide más medios coercitivos para combatir el incivismo
Los comerciantes de la calle Ferran se quejan de que la acción de la Guardia Urbana es ineficaz

ÓSCAR MUÑOZ

La situación límite que vive Ciutat Vella a causa de la proliferación de comportamientos incívicos que ensucian las calles y violentan a los transeúntes, además de hacer imposible el descanso de los vecinos, tiene dos principales damnificados. Por un lado, los residentes (véase La Vanguardia de ayer) y, por otro, los comerciantes. La acumulación de desperdicios, los hedores, la ocupación indiscriminada de las aceras por grupos de personas que comen, duermen e incluso hacen sus necesidades en ellas no es el mejor escenario para la actividad comercial.

"Efectivamente, hemos llegado a una situación límite", reconoció ayer Miquel Àngel Fraile, secretario general del Consell de Gremis de Comerç, Turisme i Serveis de Barcelona. "Da la impresión de que nadie manda en la calle - prosigue-; basta con darse una vuelta por estos lugares para comprobar que los comportamientos de este tipo se llevan a cabo sin que nadie los impida". A las prácticas antes citadas, Fraile añade la presencia de lateros, manteros, vendedores ambulantes de todo tipo de artículos, trileros, tironeros... "La ciudad debe actuar ya con todos los medios legales que tiene a su alcance, incluida la acción de los cuerpos policiales cuando sea precisa", concluye este dirigente gremial.

El Consell de Gremis, que agrupa a medio centenar de gremios con cerca de 50.000 empresas, considera que la situación a la que han llegado varias zonas del centro histórico de Barcelona requiere de la implicación de toda la sociedad civil. Por ello, esta entidad solicitará una reunión urgente de la comisión permanente del Consell de Ciutat, un organismo de participación de reciente creación en el que están representados el Ayuntamiento y la sociedad civil. "Es precisa su convocatoria para que, entre todos, demos un impulso a la lucha contra este tipo de actitudes", insiste Miquel Àngel Fraile. "El alcalde - añade- ha de ejercer el liderazgo y estoy seguro de que la ciudadanía le apoyará".

Fraile recuerda que "al comercio se le exige mucho" desde la Administración. "Y debe ser así", apunta, porque tiene que haber un orden, por ejemplo, con las terrazas o con el ruido; pero también debe entenderse que los comerciantes reclamen poder funcionar sin problemas". En este sentido, el secretario general del Consell de Gremis se pregunta si el Ayuntamiento hace lo que debería hacer. "¿Qué pasa con la limpieza? ¿Y con la prevención que debe hacer la Guardia Urbana?", añade. "Si se quiere apostar por el turismo - prosigue Fraile-, estamos de acuerdo, pero que sea turismo responsable, que es el que mayoritariamente viene a nuestra ciudad; el incivismo hay que combatirlo y para ello tenemos leyes y normas que deben aplicarse".

Los comercios adheridos a Barnacentre transmiten sus quejas mediante esta entidad, que agrupa a un millar de establecimientos del Barri Gòtic. A ellos han tenido que recurrir los comerciantes de la calle Ferran, que ven cómo cada día este céntrico vial de Ciutat Vella se convierte en centro neurálgico de la desidia y la permisividad mal entendida. "El problema no son sólo los que duermen a plena luz del día, que en un momento dado pueden entrar en la tienda y robarte impunemente cualquier cosa", comenta Josep Miquel, propietario de una peletería de la citada calle.

Para él, peor son las escenas que se dan a partir de las ocho de la tarde, cuando los pubs comienzan a rendir al cien por cien y cuando la afluencia de gente por la zona deja meadas y vómitos en la calle a la par que a borrachos durmiendo la mona en pleno asfalto. La prostitución y las reyertas on otro punto y aparte que se suma a la jungla nocturna que se apodera de la ciudad. "Llamas a la urbana y no hacen nada. Pasan, los echan y al cabo de cinco minutos vuelven a estar en el mismo lugar", cuenta Miquel.

Para los vecinos de esta calle hay dos tramos muy diferenciados. Desde el cruce con la calle Avinyó hasta la plaza Sant Jaume, "que luce bien y sin problemas", y el tramo hasta la Rambla. Lo constata Mari Carmen, dedicada a la venta de ropa de moda que asegura estar "hasta el moño" de toda la situación. Ypone un ejemplo: "Hay un indigente que cada día pide limosna en la iglesia, aquí mismo. Los urbanos vienen cada día, le quitan todo y lo echan, pero él vuelve y se tumba ante las escaleras. Y no hay nada que hacer", relata.

El presidente de Barnacentre asegura que "de manera periódica despachamos con los concejales Jordi Hereu (responsable de Seguridad y Movilidad), Francesc Narváez (Servicios Urbanos y Mantenimiento) y Carles Martí (Ciutat Vella), además de con Xavier Vilaró (jefe de la Guardia Urbana) y tratamos todas las incidencias". "La limpieza y la seguridad son nuestros dos problemas principales", explica Sarrión. "Lo que ocurre en esta zona es que hay una enorme concentración humana, sobre todo en verano, lo que provoca muchas incomodidades para todos", añade. Sarrión cree que el Ayuntamiento "despliega gran cantidad de medios para que Ciutat Vella esté en condiciones, se hacen batidas de limpieza, pero son insuficientes, la Guardia urbana está encima, pero está desbordada". El año pasado, los comercios adheridos a Barnacentre recibieron 54 millones de visitantes. "Se ha doblado el número de papeleras, se vacían tres veces al días, pero se queda corto".

Entonces, ¿cuál es la solución? Emili Sarrión también aboga por la vía coercitiva. "Estoy de acuerdo en que debe fomentarse el civismo, pero hay casos en los que se tiene que pasar a otro nivel, el de las sanciones", añade. Aunque en este último capítulo tampoco lo ve claro. "Si la Guardia Urbana descubre a un joven orinando en la calle o a un menor que hace un tirón, tiene que poder actuar", insiste el presidente de Barnacentre, quien plantea dudas sobre la capacidad de actuar de manera efectiva con las actuales ordenanzas. Por ello, cree que la ciudad debería dotarse de más poderes. "Quizás -aventura- sea posible con la Carta Municipal".

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