Barcelona, 28/10/04 ReportajeUn Boeing en el salónLa tercera pista del aeropuerto de Barcelona "tortura" a los vecinos del barrio de Gavà-MarDenuncian el ruido "insoportable" y el peligro de los aviones a baja alturaAlbert Ollés
Pero la reciente inauguración de la tercera pista del aeropuerto, cuya cabecera está a poco más de dos kilómetros de las casas de Gavà-Mar, ha superado todo lo vivido hasta ahora: "El ruido es ensordecedor. No te deja hablar. Tiemblan las paredes. Es una tortura, como si un Boeing cruzara el salón". Moción municipal conjuntaJiménez es uno de los 6.000 vecinos que residen en lo que ya es un barrio más de Gavà, paralelo a la costa y la autovía de Castelldefels. Unos vecinos en pie de guerra que hoy se manifestarán ante el ayuntamiento, gobernado por el PSC.El acto coincidirá con el pleno municipal, en el que se aprobará una moción unánime que denunciará el incumplimiento de la normativa sobre ruido de aviones y exigirá el cese de las operaciones. El problema se vive en toda su intensidad cuando el viento sopla de levante, de Barcelona a Castelldefels. "Ha ocurrido cinco días en menos de un mes. Pasa un avión cada 90 segundos durante 16 horas consecutivas, de las 7.30 de la mañana a las 11.30 de la noche. Acabas loco", relata Jiménez. El ruido no es el único problema, tal y como añade su hermano Jacinto: "Vuelan tan bajo que les vemos hasta la matrícula --ironiza--. Incluso se nota el olor a queroseno. La sensación de peligro por el desprendimiento de una pieza o un accidente es muy intensa y la tensión acumulada nos está afectando la salud". Algunos vecinos aseguran estar medicándose y relatan casos como el de una anciana, la señora Santacana, que ha revivido el miedo de los bombardeos de la guerra civil. Problemas para los niñosUn testimonio especial es el de Alejandro Moya, uno de los pilotos que reside en el barrio: "Cuando sobrevuelo la guardería de mi hijo de dos años con el estruendo de los cuatro motores de un Airbus A-340 de 200 toneladas de peso no puedo dejar de pensar en el estrés y el peligro que corren los críos".Los más pequeños y los animales están notando especialmente los efectos. "Mi hijo se pasa todo el día pendiente del cielo y alarga el brazo como si quisiera coger los aviones", afirma Carolina Chacón. La guardería Gimbebé, que acoge a 150 alumnos, se ve obligado a suspender algunas clases. "Disponemos de una gran zona ajardinada para actividades al aire libre, que no podemos realizar. Lo mismo pasa con las sesiones con música", indica la directora del centro, Marta Martí. Los establecimientos comerciales y los bares se sienten también amenazados de cara al verano. El caso más paradójico es el de Jacint Roca, un empresario que quiere inaugurar un centro antiestrés: "Ésta es una zona perfecta para el descanso, ya que existen alternativas para desviar los vuelos por rutas sin núcleos urbanos". Las dos asociaciones de vecinos del barrio coinciden con esta opinión y muestran su preocupación por el agravamiento futuro del problema. "Lo avisamos desde 1999, pero no nos hicieron caso. Ahora exigimos una solución inmediata", sentencian.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |