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Bilbao, 23/10/04
Aumenta la tensión entre vecinos, hosteleros y Policía por el botellón
distrito 5 Los hosteleros ven peligrar su situación económica por cumplir los horarios de cierre
Gessamí Forner
La tensión crece en el Casco Viejo. Las consecuencias de afrontar el problema del botellón empiezan a aparecer, de un modo no muy amable, entre los hosteleros y los vecinos de este barrio bilbaino. Hace poco apareció un cartel encabezado por la palabra “Akosad@s”, venía sin firma, por culpa de la «inexperiencia», afirmó ayer uno de sus autores, Txema Diz, de la asociación Gaua eta Eguna.
Él representa a los hosteleros de las calles Barrenkale Barrena, Barrenkale e Iturribide, foco de grandes juergas nocturnas. Se quejan de que están con el agua hasta el cuello, «la situación económica de los 40 ó 50 bares es crítica», afirma. Dice que ya han tenido que echar a trabajadores y que empieza a hacerse duro afrontar los pagos de los préstamos y las facturas de los proveedores.
Así las cosas, empapelaron las calles con un cartel a DIN-A3 de color amarillo donde mostraban su disconformidad con el operativo de la Policía Municipal, el cual les obliga a cerrar en las horas que así consta en la normativa que regula el horario de cierre. «Todas las noches vienen 20 o 25 agentes con una actitud prepotente», asegura, «para cerrar los bares».
«El 80% deben cerrar las puertas a la una y media de la madrugada, son establecimientos del tipo 1 y 2», afirma también contundente Javier Rodríguez, de la asociación Bihotzean y portavoz de la asamblea de vecinos afectados por el botellón. El resto, del tipo 3, puede hacerlo más tarde, a las 03.00 prohibir el acceso y media hora después, desalojar el bar.
Con pegatinas
El portavoz de Gaua eta Eguna anunció ayer, tras conocer la petición de Bihotzean de que retiren los carteles por considerarlos «agresivos», que no sólo seguirán en las paredes, sino que este fin de semana pegarán más (e irán firmados). Además, lanzarán una campaña entre sus clientes, a los cuales regalarán pegatinas con eslóganes del tipo “Los tiempos han cambiado, ampliación de horarios”.
El motivo de estas reacciones y declaraciones cruzadas es el cumplimiento, a la fuerza, del horario legal de los bares, «pero sólo en el Casco Viejo, en las demás zonas de copas no ocurre nada», matiza con envidia Txema Diz. Javier Rodríguez señala que cuando los hosteleros abrieron sus locales «ya conocían la normativa» y que hasta la fecha, el Casco, ha sido «una ciudad sin ley». Por ello, aconseja que rebajen el tono, «están pidiendo guerra a la Policía».
El texto del cartel
En el cartel, los hosteleros se preguntan si es un «operativo especial» o un «acoso policial», a lo cual responden afirmativamente a esto último, e instan a través de un pequeño texto para que «afronten el verdadero problema el botellón, la suciedad y la delincuencia con valentía». En vez de, a juicio de los autores de este escrito, «culpar a un colectivo de personas que trabajan para sacar adelante a sus familias, exterminándolas económicamente y criminalizándolas», reza el documento.
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