Vitoria, 14/03/04 Gasteiz On alerta de pérdidas económicas por la aplicación estricta de los horarios de los baresLos comerciantes sostienen que hay que luchar contra el ruido nunca de manera indiscriminada sino castigando a los culpablesL. Mondragón«Sólo es matar moscas a cañonazas». De esta manera tan expresiva se manifiestan los comerciantes vitorianos agrupados en Gasteiz On al valorar los horarios de cierre de los establecimientos de hostelería. Sostienen que su aplicación «estricta e indiscriminada» para frenar las denuncias ciudadanas por ruidos a altas horas de la noche acarrea consecuencias económicas «muy negativas» tanto para el propio sector, como para la ciudad.El colectivo de comerciantes entiende que hay que centrar la batalla en el problema detonante: el ruido. Además, cree que hay que buscar que «el peso de la ley recaiga sobre los causantes específicos de los perjuicios y no sobre todo el sector» como, a su juicio, ocurre ahora con el decreto del Gobierno vasco. El gerente de Gazteiz On, Roberto Martínez de Guereñu, sostiene que «el respeto al descanso del vecino no puede garantizarse a costa de la supresión del derecho de una gran parte de la población a disfrutar de su tiempo libre, ni de poner trabas o limitaciones a actividades que, en la gran mayoría de los casos, no son los que provocan molestias a los vecinos». Los minoristas explican que afrontan esta problemática «no desde posiciones de defensa sectorial ni como representantes del gremio» -aunque un centenar de hosteleros están también asociados a Gasteiz On- sino como una «muestra de apoyo». Consecuencias negativasEste respaldo parte de una premisa. Consideran que los «graves perjuicios» que sufrirá el sector repercutirán en toda la vida económica y social de la ciudad. «Nuestra apuesta es potenciar el centro de Vitoria como espacio para el intercambio humano, social, económico y cultural. Políticas indiscrimanadas contra los locales hosteleros no ayudan a lograrlo», añade Martínez de Guereñu.Los comerciantes apuntan una serie de consecuencias negativas, que van desde el incremento forzado en el precio de las consumiciones hasta el traslado de los ruidos a viviendas privadas -como ocurre en Europa- e, incluso, un aumento del alcoholismo por los mayores riesgos que implica beber en solitario en casa. Gasteiz On mantiene contactos con hosteleros de Bilbao y San Sebastián y dueños de discotecas en otros pueblos para aunar respuestas. «Han pedido información sobre nuestra iniciativa y hemos empezado a reunirnos», añadió su responsable.
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