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Valladolid, 10/03/04

El 95% de la población sufre a diario niveles de ruido superiores a los aconsejados por la OMS

El oído de 303.446 vallisoletanos se halla sometido a más de 55 decibelios durante día y por encima de los 45 por la noche, los límites máximos recomendados 213.892 vecinos, el 65% de la población, soporta niveles superiores a los permitidos en la madrugada de los festivos
Julio G. Calzada
NIVELES Y DECIBELIOS
Unidad de medida. Para la medición del sonido se ha utilizado como baremo el decibelio A (dbA), puesto que se considera la medida que recoge el sonido de manera más parecida a como lo hace el oído humano. Calcule el nivel con estas equivalencias:

1 decibelio. Equivalente a la respiración tranquila de un lactante.

10 decibelios. Tictac de un reloj.

20 decibelios. Tráfico en un pueblo.

30 decibelios. Tráfico en una calle de las afueras de una ciudad.

40 decibelios. Romper una hoja de papel.

50 decibelios. Teclear en una máquina de escribir mecánica.

60 decibelios. Tráfico en una ciudad.

70 decibelios. Tráfico muy intenso.

80 decibelios. Motocicleta; aparato de radio a un volumen estridente.

90 decibelios. Bocina de un automóvil.

100 decibelios. Bocina de un camión o un autobús.

110 decibelios. Ruido del metro en el interior del túnel.

120 decibelios. Despegue de un avión a reacción.

130 decibelios. Sonido tan intenso que causa dolor.

Valladolid ha sido calificada en varias ocasiones como una de las ciudades con mejor calidad de vida dentro de España. Pero la calidad de vida en un país ruidoso incluye niveles sonoros que en media Europa considerarían como un estruendo. Más de trescientos mil vecinos de la ciudad soportan a diario emisiones de ruido que superan los límites máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

La cifra no responde a un cálculo a tanto alzado realizado en función de las respuestas subjetivas de los ciudadanos, si no a un estudio desarrollado por técnicos armados con aparatos de medición y cuya elaboración se ha desarrollado durante más de un año de trabajo. El resultado es el primer mapa sonoro de Valladolid, un dibujo en el que los pulsos más molestos recorren la ciudad a través de sus arterias de asfalto. El tráfico es la principal causa de la contaminación sonora que en la capital vallisoletana sufren, cada día laborable, el 95% de sus habitantes.

La circulación rodada de más de 150.000 vehículos a motor cada jornada representa una molestia que no se limita a la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. El rumor que genera el rozamiento de más de seiscientosmil neumáticos contra el asfalto eleva el nivel de ruido por encima de los sesenta decibelios. y rebasa en las horas centrales del día los 75 decibelios. La física señala que, a mayor velocidad del móvil, más rozamiento y como consecuencia, mayor nivel de ruido. Casas automovilísticas y urbanistas luchan para mejorar el nivel de confortabilidad de los automóviles, para hacerlos más silenciosos y con neumáticos menos agresivos, pero las mejoras sirven de poco con el imparable incremento de vehículos en las calles. Los coches hacen menos ruido, pero cada vez hay más. La curva de ruido no decae. Incluso aumentan las molestias.

Descanso nocturno
El volumen cae a la vez que la noche, pero el periodo de descanso tampoco está exento de molestias, ni siquiera en las jornadas festivas, cuyas madrugadas resultan molestas para el 66% de los vecinos, sometidos «a un nivel de ruidos alto o muy alto las noches de los días festivos», afirma la documentación que acompaña al mapa de ruidos de Valladolid. El informe, subvencionado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, lo llevaron a cabo la Universidad de Valladolid con la colaboración de las empresas Iberacústica, Ingeniería Acústica de Valladolid y GCR de Burgos.
Ciudad cuadriculada
La elaboración del mapa ha exigido la toma de datos en 490 puntos de la ciudad, seleccionados tomando como criterio un trazado de líneas con distancias de 250 metros de punto a punto de medida. En cada lugar se tomaron los datos tanto de día como de noche en dos ocasiones diferentes. Como complemento de estas medidas que los especialistas consideran puntuales se tomó además un muestreo en seis puntos de forma continua a lo largo de varios días con un periodo de muestreo de treinta minutos. De esta forma, el resultado es la curva de ruidos diaria y los valores medios obtenidos para la mayor parte de la ciudad. De esta forma se comprobó que la columna de los valores correspondientes a niveles de entre 65 y 70 decibelios es la más elevada de las registradas para los periodos diurnos, cuando la recomendación es un nivel de 55 decibelios. Para las jornadas festivas los máximos oscilan entre los 60 y 65 decibelios. En el periodo nocturno de días laborables la media oscila en una banda amplia, entre los 50 y los 65 decibelios. Para las noches festivas el ruido sube a los 55-60 decibelios.

La OMS recomienda para que el descanso de la población resulte adecuado que las emisiones sonoras de la madrugada tengan un máximo de 45 decibelios. Para que se haga una idea: la rotura de una hoja de papel ronda los cuarenta decibelios.

La evolución diaria de la curva de sonido mantiene un nivel de ruidos casi constante desde las 10.30 hasta las 22.00 horas, salvo picos puntuales. A partir de ese instante decae hasta las 6.00 horas del día siguiente, que suele señalar el mínimo a partir del cual comienza otra nueva jornada de trabajo y de ruido.

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