Elgoibar, 07/06/04 El primer fin de semana con medidas antibotellón en Elgoibar, sin incidentesLa localidad registró una menor afluencia de jóvenesLa Policía Municipal y la Ertzaintza patrullaron por el centro y las zonas habituales donde consumen los jóvenesAitor ZabalaEl primer día de aplicación de la ordenanza municipal contra la práctica del botellón aprobada por el Ayuntamiento de Elgoibar se saldó con una ausencia total de incidentes. Elgoibar volvió a ser el punto de reunión de cientos de jóvenes de la comarca la tarde del sábado, pero a diferencia de otras ocasiones, los actos de vandalismo, la peleas y las intervenciones de la Cruz Roja para atender a jóvenes en estado de embriaguez fueron tan escasos que se situaron al nivel de la mera anécdota.La decisión del Ayuntamiento de Elgoibar de aplicar de manera inmediata la ordenanza que prohíbe beber en las calles y sancionar con multas de 600 a 3.000 euros la venta de alcohol a menores de edad planeaba sobre el inicio de la jornada del sábado. La presencia policial era bastante palpable, con seis agentes de la Policía Municipal patrullando por el centro del pueblo desde primeras horas de la tarde y un vehículo de la Ertzaintza recorriendo los alrededores del casco urbano en busca de los lugares en los que los jóvenes se reúnen para dar cuenta de las bebidas alcohólicas que adquieren en los supermercados. TranquilidadSin embargo, este importante despliegue se encontró con una presencia mucho menor de la habitual de cuadrillas bebiendo, algo de lo que se percataron bien pronto los vecinos de Elgoibar. Ramón vive en la calle Santa Ana y todos los sábados ve cómo decenas de jóvenes se reúnen para beber en los alrededores de su portal. «Hoy no había nadie. No sé si será porque hace buen tiempo y se han marchado hacia la costa, o porque están en época de exámenes o porque se han enterado de lo de las multas y les ha entrado miedo, pero lo cierto es que no he visto a ninguna cuadrilla bebiendo al lado de mi casa».Esta tranquilidad era palpable también en el supermercado que Eroski tiene en las inmediaciones de la Magdalena. Patricia, responsable de este comercio, así lo reconocía. «La presencia de la Policía Municipal y la Ertzaintza en el exterior está provocando que la afluencia de jóvenes a este establecimiento sea mucho menor. La tarde está siendo muy tranquila. Otros sábados, en torno a las 16.30, sufrimos un auténtico aluvión de chicos y chicas, pero hoy apenas han venido». Estos comercios suelen ser el centro de las críticas de muchos elgoibarreses, que les acusan de vender alcohol a menores, algo que no se ajusta a la realidad. Los empleados de la caja suelen pedir el carnet a los jóvenes que compran bebidas alcohólicas y si son menores de edad se les obliga a dejar lo que llevan. «De todos modos» -manifestaba el guarda jurado que Eroski contrata para mantener el orden las tardes de los sábados- «instantes después entra un amigo o un conocido que tiene más de dieciocho años y les compra lo que nosotros no les hemos dejado sacar, dejándonos sin margen de maniobra para impedir que el alcohol llegue a manos de los menores de edad». A medida que avanzaba la tarde, la afluencia de jóvenes a las calles de Elgoibar fue aumentando, pero sin llegar a los extremos de otras ocasiones. Muchos de ellos se concentraron en la zona de bares de la calle San Francisco, principal punto de encuentro de los chicos y chicas que se dan cita en Elgoibar. Los hosteleros de la zona son también objeto de fuertes críticas. Sin embargo, esta postura choca con la acogida que ha tenido la normativa contra el botellón, tal y como manifestó el propietario del bar Landa. «Es una medida que nos parece correcta. Está bien que se prohíba vender alcohol a los menores de edad». Colaboración hosteleraRufo, del bar Lanbroa, ve que la aplicación de la ordenanza presenta algunas carencias importantes. «Se nos obliga a poner todo tipo de medidas y se nos amenaza con grandes multas para poner freno a una situación que ha existido siempre. Estamos dispuestos a colaborar pero hasta cierto punto. Ya tenemos a una persona controlando la entrada y también vamos a tener que controlar lo que pasa en los servicios. Los bares no podemos tener a dos personas desempeñando labores de vigilancia. El negocio de la hostelería no da para tanto».Arkaitz, Mourad, Rubén y Joseba son de Eibar y sus edades oscilan entre los 17 y los 20 años. Acuden desde hace tiempo a Elgoibar atraídos por el ambiente que se respira en sus calles más que por la práctica del botellón, y acostumbran a reunirse en los alrededores de la parroquia de San Bartolomé. «Tomar un trago en un bar cuesta mucho dinero y es normal que los jóvenes nos veamos obligados a comprar las bebidas en los supermercados. De todos modos, nosotros venimos a Elgoibar para ver si tenemos suerte y conseguimos ligar, más que a emborracharnos, como pueden hacer otros», señaló Joseba. Algunos, como Arkaitz, ya habían oído que desde el Ayuntamiento se había decidido a poner cerco al botellón. «Antes de salir de casa mi madre me ha dicho que ande con cuidado, no sea que al final la Policía Municipal me imponga una multa». Otras, como dos jóvenes de Azpeitia, Teresa, de 19 años, y María, de 16, se enteraron de la ordenanza cuando los agentes de la Policía Municipal les pidieron que se identificaran al sorprenderles bebiendo de una botella de licor de melocotón en plena calle. «¿Ahora te fichan por darle un sorbo a una botella? ¿Qué van a hacer? ¿Nos van a multar? ¿Tú crees que nos multarán?», se preguntaban entre sorprendidas, indignadas y asustadas. Afortunadamente para ellas, la ordenanza aún no está en vigor, ya que todavía se tiene que cumplir el periodo de alegaciones, por lo que lo único que los agentes pudieron hacer fue tomarles los datos y requisarles las bebidas. Actuaciones de este tipo se repitieron hasta en una docena de ocasiones, bastantes menos de las que la Policía Municipal había previsto. Con la llegada de las 22.00, las calles de Elgoibar, que estos días han vivido las fiestas de Trinidad, pasaron a estar ocupadas casi exclusivamente por los ciudadanos elgoibarreses. Los jóvenes que regresaron paulatinamente hacia sus localidades de origen dejaron en las calles de Elgoibar un sentimiento mezcla de alivio y de duda. ¿Ha podido tener la noticia de la aplicación de la normativa contra el botellón y la presencia policial en las calles un éxito tan inmediato? La respuesta se sabrá los próximos fines de semana. Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |