Alcalá la Real, 4/8/04 OPINIÓN - CARTASTolerancia y ruidosLuis Cosmen de LamaSr. Director de IDEAL:La tolerancia de los ciudadanos andaluces, la mayoría de las veces admirable, en determinadas ocasiones puede producir un efecto bumerán que nos perjudique a nosotros mismos. Cuando llega el verano en las ciudades y pueblos de Andalucía empiezan a circular las motocicletas produciendo un ruido infernal. En la mayoría de los casos las conducen jóvenes que, al parecer, se sienten muy ufanos escuchando el estruendo que producen sus vehículos y molestando con esos ruidos a los ciudadanos que, normalmente, los sufrimos con resignación. En algunos pueblos y ciudades muchos de sus vecinos, cuando empieza a hacer calor trasladan sus domicilios durante el verano a sus casas de campo; pero también existe otro grupo de familias muy importante que durante el estío sigue pernoctando en el domicilio habitual. El comentario general es que cada día que pasa son mayores los ruidos que producen estos ciclomotores y por las noches se hacen insoportables molestando algunas veces de forma preocupante a las personas, sobre todo, a las delicadas de salud que no pueden encontrar su descanso y tranquilidad. En la legislación española, el mandato constitucional de proteger la salud (Art. 43 de la Constitución) y el medio ambiente (Art. 45 de la Constitución) engloban en su alcance la protección contra la contaminación acústica. Además la protección constitucional frente a esta forma de contaminación también encuentra apoyo en algunos derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, entre otros, el derecho a la intimidad personal y familiar consagrado en el Art. 18.1. Al parecer, los trabajos de la Unión Europea han conducido a la adopción de la Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo sobre evaluación y gestión del ruido ambiental (la Directiva sobre el Ruido Ambiental). En cuanto a los lugares en los que se padece el ruido, según la Directiva sobre Ruido Ambiental ésta se aplica al ruido ambiental al que están expuestos los seres humanos. La Junta de Andalucía transfirió a los Ayuntamientos, en su momento, las competencias necesarias para aprobar las Ordenanzas Municipales sobre ruidos y vibraciones acorde con los niveles sonoros y criterios definidos en el Reglamento desarrollado por Medio Ambiente. Parece que los Ayuntamientos tienen todas las facultades necesarias para controlar y aminorar, si es necesario, la contaminación acústica: presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones cualquiera que sea el emisor acústico que los origine. Es imposible defender todo esto democráticamente existiendo tanta permisividad y tolerancia ante el ruido ambiental. La ley y las ordenanzas, la autoridad y el buen gobierno conseguirán que no se deteriore todo aún más. Cuando alguien en la calle no se avergüenza de no tener vergüenza es necesario que la autoridad competente le llame la atención. Son los regímenes democráticos los que necesitan más autoridad (no autoritarismo), cuando el civismo brilla por su ausencia. A pesar de la cultura, de los estudios, de las libertades, del poder adquisitivo, el desorden y la ordinariez salen con demasiada frecuencia a relucir. Una vez más el rechazo social, en esta ocasión los ruidos, les gana la partida a los gobernantes que, algunas veces, parece que se encuentran en otra galaxia o no sabemos si haciendo la vista gorda por miedo a perder los votos de algunos grupos a los que hay que aplicarles la normativa legal en defensa de la ciudadanía; lo ideal sería que gobernasen con honestidad, valor y dignidad. Flaco favor se les hace muchas veces a determinados jóvenes dejándoles campar por sus respetos. ¿Es así como queremos alcanzar la tan cacareada II Modernización? Luis Cosmen de LamaAlcalá la Real (Jaén).
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