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Plasencia, 21/10/03

Ocio nocturno y tráfico originan la mayoría de protestas por ruido en Plasencia

La contaminación acústica es un problema que afecta a los placentinos. La delegación local de Peacram ayuda a quienes padecen sus molestias
Verónica Sequeira
VÍAS PARA LA DENUNCIA
Administrativa: el afectado denuncia su situación con un escrito remitido al Ayuntamiento; expone la causa del ruido, el responsable del mismo, las horas en la que se produce, las personas afectadas A partir de ahí se seguirá diferentes pasos según la modalidaad, urgencia o resolución del problema

Penal: la denuncia o querella se presentan ante el juez, acompañándola de testigos que la avalen.

Proceso civil: se puede seguir de cinco manera distintas, en función de la procedencia del ruido. Una es la demanda ordinaria reclamando daños o perjuicios por culpa o negligencia, que viene recogida en el artículo 1902 del Código Civil. Para la vís contencioso administrativa, se precisa abogado, por lo que a ella suelen recurrir quienes se sienten especialmente dañados por un ruido.

Tribunal Constitucional: si la vía judicial no ha dado ningún resultado positivo para los denunciantes, se puede solicitar ante este órgano recurso de amparo por violación del derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio.

Defensor del Pueblo: se envía un escrito exponiendo la queja sin necesidad de estar sujeto a ninguna formalidad especial.

Una de las principales quejas de los placentinos que viven en lugares cercanos a discotecas o pistas de baile viene motivada por el ruido que emanan. Es principalmente durante los meses de verano cuando las protestas aumentan entre los barrios cercanos a las pistas, que están abiertas durante horas nocturnas y perturban el sueño.

Sin embargo, las discotecas de verano no son las únicas que causan molestias a los ciudadanos con los altos decibelios de sus equipos de música, sino también en invierno se producen ruidos motivados por el tráfico, sobre todo ciclomotores y vehículos, o los pubs que abren los fines de semana durante todo el año.

Algunas protestas se materializan en escritos remitidos al consistorio placentino, en los que los afectados piden un control del cumplimiento del Reglamento por parte de algunos infractores.

Este es el caso de un vecino de la urbanización 'Los Pitufos', que se queja de «el ruido nocturno que durante todo el verano hemos tenido que soportar mi familia y yo, y que nos impedía el sueño». El denunciante asegura que ha tenido que hacer varias llamadas a la Policía Local a las tantas de la madrugada «para denunciar el exceso de ruido de una discoteca, diciéndome que mandarían una patrulla y volver a llamar pasados 40 minutos al seguir escuchando los ruidos».

Entre los efectos nocivos que puede producir el ruido en la salud, según la Organización Mundial, están el malestar, la perturbación del sueño, los daños al oído o la interferencia en la comunicación entre otras, dependiendo del ambiente en el que se produzcan. Por tanto, aunque se trate de niveles menores de ruido, la reiteración de estas situaciones puede ocasionar estados de nerviosismo o estrés entre los que los padecen.

Más efectos
Otras consecuencias de este nivel que provocan los ruidos son la disminución del rendimiento escolar o profesional, los accidentes laborales o de tráfico, ciertas conductas antisociales, la tendencia al abandono de las ciudades y la pérdida de valor de los inmuebles. El hecho de que los países y regiones menos desarrollados son los más ruidosos no es una mera casualidad.

Los expertos explican que el ruido actúa a través del órgano del oído sobre los sistemas nerviosos central y autónomo y que, cuando el estímulo sobrepasa determinados límites, se produce sordera y efectos patológicos en ambos sistemas.

La contaminación acústica es un tema que preocupa en todo el mundo y por ello hay multitud de asociaciones y plataformas que velan por el cumplimiento de los niveles máximos permitidos y por la salud de los ciudadanos.

Existen asociaciones que luchan contra el ruido urbano en casi todas las provincias españolas y la contaminación acústica está regulada en la normativa española, europea y en el derecho internacional.

Una de esas asociaciones es PEACRAM (Plataforma estatal de asociaciones contra el ruido y actividades molestas). En Plasencia, está dirigida, entre otras personas, por Tomás Jiménez, y el objetivo principal es «concretar acuerdos y actividades para sensibilizar a los ciudadanos y presionar a las autoridades». Según Jiménez, la contaminación acústica crea dos problemas principales, uno es el medioambiental y otro el de la salud pública.

La principal actividad que ha desarrollado la plataforma es la creación de una página web, ya que lo mejor para combatir el problema, como indican los asociados «es la información». En esta web, www.peacram.com, los ciudadanos pueden encontrar todo tipo de información sobre el tema del ruido; recortes de prensa, asociaciones, legislación, efectos en la salud, tribunales o eventos organizados para la sensibilización. Desde PEACRAM se aconseja a todos los ciudadanos que padezcan algún tipo de contaminación acústica que «denuncien cuando estén afectados porque es la única manera de solucionarlo, aunque sea un proceso lento».

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