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Granada, 29/4/3
El Ayuntamiento cierra el bar Planta Baja y paraliza la programación de conciertos
La causa ha sido no presentar un certificado que homologa los aparatos limitadores de potencia de ruidos
Más de 2.000 personas se quedaron en la calle durante el fin de semana
J. E. GÓMEZ
ANÁLISIS
Que pare la música
JUAN ENRIQUE GÓMEZ
Granada es la ciudad de la incongruencia. Nos sentimos poseedores de la cultura y la independencia. Nos vendemos como la panacea para las artes y las letras, para la alternativa, el ocio y los jóvenes, pero a la vez aplicamos la política del mazo sin tener en cuenta las repercusiones. No es lógico que los responsables municipales alaben la labor de los empresarios musicales y les agradezcan que hayan situado a Granada en los primeros puestos en las preferencias de los management internacionales; que Granada esté en los circuitos y que sea una de las preferidos de creadores nacionales e internacionales en sus giras por el país.
El mismo Ayuntamiento que incluye las programaciones de salas como la que acaban de cerrar en las ofertas turísticas de la ciudad, es el que se acoge a tecnicismos para clausurarles los equipos y, por tanto, cerrar la sala. ¿Qué pasa con los bares ilegales, con la aglomeración de pubs en zonas saturadas, con los ruidos del botellón ? En este caso no se han medido los niveles de ruido y descubierto que se pasan cantidad. La administración sólo sabe de trámites. ¿Falta un certificado?, pues eche la persiana, pare los conciertos y los jóvenes, al botellón.
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Un tecnicismo legal ha provocado el cierre cautelar de la única sala de conciertos de la capital que mantiene una programación musical estable internacional y de alto nivel de calidad. El pasado jueves los técnicos municipales ordenaban el cierre de los equipos de música de la sala Planta Baja en la calle Horno de Abad. Un concierto de pop de uno de los grupos más punteros del país, los malagueños Airbag y otro de los holandeses Mist, considerados como de los mejores de la música centroeuropea, tuvieron que ser suspendidos, así como las sesiones de Djs que había programadas desde el jueves al domingo. Algo más de 2.000 personas se quedaron en la calle; la sala no podía ser abierta.
El motivo de la clausura ha sido la discrepancia entre los técnicos de la sala y los municipales sobre la aplicación de la norma de adecuación de los locales a la normativa de calidad del aire en su apartado de ruidos. Según unos tiene que aplicarse la norma NC-20 a los limitadores de potencia y, según los otros, ha de ser la NC-10, lo que supone 10 decibelios de diferencia de unos a otros. Además se argumenta, por parte municipal, la falta de un certificado de la homologación de los sonómetros que se utilizan. Los responsables de la sala aseguran a IDEAL que no se han realizado mediciones para saber si se superan los niveles permitidos y que desde hace dos años se instalaron sistemas de insonorización exahustiva del recinto de conciertos, lo que puede ser avalado por los vecinos que ahora se quejan del botellón en la calle.
Programación
Con este cierre se ha paralizado una programación cultural que durante el mes de mayo traería a la ciudad a cuatro grandes grupos musicales reconocidos internacionalmente. Un esfuerzo que cuesta mucho dinero a los promotores y que afecta a empresas de servicios, promoción y publicidad.
En el área de Medio Ambiente, afirman que la medida es totalmente legal y que no se encuentran cerrados al diálogo. «Si existe una divergencia de criterios, hay que sentarse a hablar. Hay que contemplar otros aspectos culturales, sociales, etcétera, que no son la norma, pero no se puede permitir que alguien se la salte por las buenas», dice el concejal Baltasar Garzón. Los técnicos afirman también que se llega al cierre después de reiteradas comunicaciones a la sala.
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