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Sevilla, 7/4/3

El Ayuntamiento estudia prohibir las terrazas esta temporada de verano

La nueva normativa, que será obligatoria el año que viene, impide que se ponga música al aire libre, por lo que Medio Ambiente podría aplicarla ahora
J. C. BLANCO / S. BENOT
Los responsables de la delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento están estudiando la posibilidad de impedir la apertura de terrazas en la próxima temporada de verano que empezará cuando termine la Feria de Abril. Por el momento, ya han decidido que no concederán ni una sola licencia de apertura nueva para este tipo de actividades. La propuesta de Medio Ambiente se basa en la normativa de la Junta de Andalucía sobre Establecimientos Públicos (promulgada en marzo de 2002) que establece la prohibición de poner música en las llamadas discotecas de verano o al aire libre, una medida que será de obligado cumplimiento el próximo año y que ahora está en fase de adaptación porque los responsables autonómicos dieron una moratoria de dos años para su puesta en marcha.

No obstante, la Consejería de Gobernación -competente en esta materia- estima que las terrazas de verano tal y como están concebidas actualmente "deben ser objeto de adecuación inmediata por parte de los ayuntamientos, y con mayor intensidad los establecimientos que estén situados en zonas urbanas o cerca de zonas residenciales", lo que obliga a Medio Ambiente a impedir la apertura de estas terrazas en los próximos meses y no esperar hasta el año que viene cuando el final de estas zonas de ocio será definitivo.

La medida tomada por el Ayuntamiento afectaría directamente a 19 establecimientos que, según el registro oficial municipal, funcionan como terraza con música al aire libre, una posibilidad que se cercena totalmente con la norma de la Junta. Así, estos establecimientos podrían seguir abiertos al público pero tendrían que cambiar la categoría de su licencia de apertura. Esto significa que estarían obligados a funcionar sin ningún tipo de música y su horario de cierre sería las dos de la madrugada todos los días de la semana, al ser considerados como bares en el sentido tradicional del término. Aquí también se incluyen los establecimientos que sirven comidas y bebidas en los veladores (debidamente autorizados con una licencia independiente del Ayuntamiento) que también tienen que cumplir estos preceptos.

La norma publicada por la Junta de Andalucía hace ahora un año prohíbe expresamente que se ponga música al aire libre, sea cual sea la actividad, con la excepción de conciertos o fiestas populares debidamente autorizadas. Así, las discotecas tendrán que estar siempre emplazadas en establecimientos fijos, cerrados e independientes que se destinan a ofrecer al público mayor de 16 años situaciones de ocio, diversión o esparcimiento mediante la consumición de bebidas y música pregrabada bailable en los espacios específicamente acotados en su interior. El máximo volumen sonoro en ningún caso podrá superar los 111 decibelios medidos en el interior de la pista de baile del establecimiento.

La puesta en marcha de esta prohibición de las terrazas para este verano podría traer problemas que el Ayuntamiento está sopesando antes de tomar una decisión definitiva que, en cualquier caso, consensuará con la Junta. Por un lado, el fin de la música al aire libre supondría un respiro para los vecinos que viven en las zonas afectadas por la movida (los vecinos de Torneo han acudido al Defensor del Pueblo Español para proteger su derecho al descanso). Pero los dueños de este tipo de establecimientos podrían reclamar daños y perjuicios a la administración municipal por haber invertido en la infraestructura de las terrazas y ver cerrado su negocio con la consiguiente lesión de los derechos adquiridos. En ese caso, el Ayuntamiento podría eximir su responsabilidad y argumentar que está aplicando una norma de la Administración Autonómica y que, por lo tanto, el responsable de la lesión de los derechos económicos sería la Junta de Andalucía.

Los redactores de la norma vigente han tenido en cuenta que estas circunstancias se podrían producir. Por ello, se establece que toda actividad de hostelería que permanezca cerrada por un plazo superior a seis meses (bastaría con sobrepasar un día más esta fecha) habría perdido los derechos adquiridos y, por lo tanto, no los podría reclamar ninguna compensación económica. Fuera de este precepto estarían los establecimientos con licencias ocasionales, que tienen que solicitar una nueva autorización municipal cada período de ejercicio de la misma. No obstante, de las 19 terrazas de verano que, hasta ahora, han funcionado en Sevilla, sólo uno dispone de licencia ocasional.

Los responsables municipales de Medio Ambiente -departamento bajo la responsabilidad de la socialista Evangelina Naranjo- han elaborado dos ordenanzas municipales que pretenden paliar los efectos negativos de la movida en los ciudadanos. La normativa municipal autoriza la apertura de terrazas de verano pero establece algunas limitaciones a las mismas que, por el momento, no han sido demasiado efectivas tal vez porque no se han cumplido a rajatabla a pesar de las inspecciones municipales.

Las terrazas que funcionan en la ciudad al aire libre no pueden tener una pista de baile para que no se conviertan en discotecas encubiertas. Además, su horario de cierre es las tres de la madrugada los viernes, sábados y vísperas de festivos, mientras que de domingo a jueves tienen que cerrar a las dos. También tienen un límite de emisión de ruidos: no pueden poner la música por encima de 90 decibelios.

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