Las Palmas, 6/4/2003 Vecinos de Tamaraceite denuncian que una antena de telefonía les impide dormirLa asociación de vecinos Aythamy y otros ciudadanos a título individual han denunciado ante la Policía Local y el Ayuntamiento de la capital grancanaria los efectos de una antena de telefonía móvil colocada en la azotea de una vivienda que, aseguran, produce un ruido que no les deja dormir. El sonido, de no excesiva intensidad pero continuo, lo produce el aire acondicionado que sirve para refrigerar la maquinaria que hace funcionar el artilugio. La antena se encuentra situada sobre la azotea de una vivienda de tres plantas de la calle Jacob, en el centro del barrio de Tamaraceite, y fue autorizada por los propietarios de la casa. Los vecinos que viven en las inmediaciones aseguran que el ruido que produce, que se deja notar especialmente por la noche cuando no hay tráfico ni otros efectos sonoros en el vecindario, no les deja dormir. Los hechos fueron puestos en conocimiento de la asociación Aythamy hace dos días, cuyo presidente, Juan Calderín, manifestó su sorpresa al recordar que en su día se recogieron firmas para impedir su funcionamiento. “Creíamos que estaba parada”, confesó el dirigente vecinal. Pero la antena opera desde hace meses ante la impotencia de los vecinos cercanos. Fermina, una mujer que vive en la misma calle, pero cuya vivienda está en la trasera del edificio donde se encuentra instalado el aparato, afirma que necesita tomar medicamentos para poder conciliar el sueño. “Cojo lo que pille en casa, Tranxilium o lo que sea”, apunta. El uso de fármacos fue uno de los argumentos que esta residente incluyó en la denuncia que registró hace unos días en el Ayuntamiento. Otro vecino entrado en edad, que vive muy cerca de Fermina, también se queja del ruido que produce la antena. “Se escucha por la noche”, reconoce. Otra mujer, cuya casa está casi enfrente del lugar donde se encuentra el artilugio, prefiere no opinar sobre los efectos sonoros de éste. “Eso están diciendo”, se limita a contestar con cierto recelo a preguntas de este periódico. Según expertos en telefonía móvil consultados por este periódico, esta circunstancia es suficiente para que, o bien se minimice el impacto sonoro con materiales de insonorización en la caseta donde se encuentra la maquinaria o, en caso que eso tampoco funcione, la operadora responsable cancele el contrato con los particulares que han permitido su instalación y la desmonten.
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