Bollullos, 6/4/2003 Denuncian ante el Defensor del Pueblo ruidos nocturnosY. SÁNCHEZUna década y media llevan Rosario Camacho y su marido, José Villarán, soportando a deshoras el exceso de ruidos que provocan los camiones que entran y salen del almacén de la empresa Sol Condado, ubicado en pleno casco urbano de Bollullos par del Condado. El muelle de carga de la empresa está situado junto a su vivienda, en la planta baja los camiones pasan junto al dormitorio del matrimonio y el salón, y en la planta alta junto a las habitaciones de sus hijas. Ahora han presentado una queja ante el Defensor del Pueblo Andaluz para que medie en el conflicto pues después de reclamaciones y denuncias ante el Ayuntamiento de la localidad no han conseguido eliminar el problema, aunque Rosario reconoce que personal municipal ha actuado ante el problema pero "los ruidos siguen haciendo insoportable el descanso nocturno", explica. Comenta que el Ayuntamiento impidió el aparcamiento de camiones en la calle y que se gastaron un dineral en el suelo del muelle de carga del almacén pero "el ruido y las vibraciones al pasar los camiones siguen ahí". El exceso de ruido en el almacén de fresa se dispara durante la campaña de recolección cuando el trabajo dentro de las naves es frenético y los camiones entran y salen con frecuencia para cargar y descargar. La inquilina afectada por los ruidos explica que suelen ser camiones frigoríficos de gran tonelaje que "igual entran a las siete de la tarde que a las dos de la mañana". La cuestión es que esta situación ha provocado graves trastornos en el sueño de los inquilinos del número 105 de la calle Calvario. Así Rosario Camacho necesita tomar tres pastillas diarias porque las molestias nocturnas y la consiguiente falta de sueño acumulada le han disparado la tensión. Pero, sobre todo, teme por su marido que trabaja en el campo, lo que le obliga a madrugar mucho, sobre todo cuando acude a trabajar en pueblos de otras provincias andaluzas. "Debe levantarse alrededor de las 5 de la madrugada", señala Rosario Camacho. Por ejemplo ahora está limpiando olivos en la localidad sevillana de Osuna. Esta situación ha creado momentos de fuerte tensión entre los inquilinos de la vivienda y las personas que acuden a trabajar al almacén, tanto es así que Rosario teme que el día menos pensado "va a suceder una desgracia que ahora podemos evitar si se solucionan las cosas". La familia Villarán Camacho no acierta a entender cuál fue la razón por la que el Ayuntamiento autorizó hace unos 16 años que una empresa se instalara en el caso urbano del pueblo y tampoco entienden cómo el Ayuntamiento ahora no inicia los pasos oportunos para intentar que la empresa se traslade hacia los polígonos industriales que se han creado en los alrededores de la localidad. El hecho es que esta familia no ha cesado de denunciar ante el Ayuntamiento el problema y que en su día se comprobó con aparatos técnicos que el ruido del paso de los camiones sobrepasaba los límites permitidos en más de 6 decibelios, lo que merecía la calificación de "intolerable". También la familia Villarán Camacho ha denunciado por la vía penal el asunto pero el juez de la Palma del Condado dejó archivado el caso. Sin embargo, Rosario Camacho insiste en que las grietas que existen en la vivienda está provocadas por las vibraciones y el ruido que de madrugada el motor en marcha de un camión frigorífico desvela a cualquiera. Aunque su vivienda es la más afectada de la calle por esta situación, Rosario Camacho comenta que aunque los ruidos molestan también a otros vecinos de la calle no se atreven a protestar porque muchos de ellos o familiares están trabajando para dicha empresa y temen represalias. Rosario Camacho confía con lágrimas en los ojos que ahora el Defensor del Pueblo Andaluz tome cartas en el asunto.¶
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